“El ajuste del cine es menos grave de los que se dice”

El secretario de Estado José María Lassalle desgrana el recorte cultural y minimiza el impacto del tijeretazo del 35% destinado a la producción de películas

El secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, durante la rueda de prensa para presentar los presupuestos de su departamento para 2012. / Ángel Díaz (EFE)

“El modelo de ayudas al cine anterior al de estos presupuestos era insostenible, como ha demostrado la llegada de esta crisis económica y perpetuaba una espiral de gasto comprometido sin sentido”, ha sentenciado el secretario de Estado de Cultura José María Lassalle en una comparecencia esta mañana para explicar el detalle de los gastos culturales del mayor recorte de la democracia. “No es correcto el análisis que se ha hecho. El recorte para el cine no es tan grave. El Fondo de la Cinematografía es realista por primera vez”.

Para ello ha mostrado un cuadro en el que se relacionan el presupuesto inicial (que ha pasado de los 76 millones de 2011 a los 49 de la ley presupuestaria presentada ayer en el Congreso, un 35% de tijeretazo) con las obligaciones reconocidas, que es lo que se debe en términos de producción de películas del año anterior: en 2011 la cuantía ascendió a 69 millones y en los actuales se calcula que serán 39.En la resta de ambas cifras encuentra Lassalle la demostración de que la que le ha caído encima al cine español no es la tormenta de proporciones bíblicas que sugiere “el análisis espontáneo de los datos”. “Es solo un ajuste ponderado, modulado y responsable”.

Lo que han asegurado fuentes del sector a este diario es que ese cálculo es discutible. Los 69 millones de 2011 se corresponde a la amortización de producciones correspondientes a año y medio (2009 y primer semestre de 2010). Los 39 millones que han servido a Lassalle para fijar un "presupuesto ajustado a la realidad" solo se refieren a medio año: el segundo semestre de 2010. Las citadas fuentes se preguntaron cómo piensa amortizar el menguado presupuesto de Cultura lo que se acabe por deber en 2011.

Lassalle prometió con todo que estos eran solo tiempos de transición entre el viejo (y recordemos, “inoperante”) sistema de subvenciones, se entiende, y el nuevo, en el que la desgravación fiscal promete venir a salvar los muebles de la industria del cine español. Un sistema que se está “negociando” con los productores “en estos momentos”, pero del que Lassalle declinó dar detalles.

Y mientras dura la transición entre el se acabó lo que se daba y la panacea… ¿Diría el secretario de Estado que le espera un año en blanco a un sector cuyos agentes se ven contra las cuerdas con estos presupuestos? “Creemos que el mundo del cine sabe que la crisis a la que se enfrenta es la misma para todo el mundo, y pensamos, al menos por lo que comparten con nosotros, que están tranquilos y demostrando una gran responsabilidad”.