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El lenguaje machista de Rafael Correa

"Chiflada", "sufridora", "neurótica", "deshonesta". Así denigra el presidente saliente de Ecuador a las mujeres en su programa semanal de rendición de cuentas

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, asiste a la ceremonia de cambio de guardia presidencial, el pasasdo lunes, en el Palacio de Carondelet, en Quito (Ecuador).
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, asiste a la ceremonia de cambio de guardia presidencial, el pasasdo lunes, en el Palacio de Carondelet, en Quito (Ecuador). EFE

Uno de cada dos sábados el presidente saliente de Ecuador, Rafael Correa, dedica unos minutos del Enlace Ciudadano, su programa de rendición de cuentas, para insultar a una mujer. Un día puede ser "muñequita de pastel" a una candidata presidencial y otro "chiflada", "fracasada" o "mediocre" a una periodista reconocida.

En total, el Observatorio de Medios de Ecuador (OME) ha contabilizado 95 agravios contra mujeres en los 152 Enlaces Ciudadanos pagados con fondos públicos que se emitieron entre 2013 y 2016, según el informe Déjanos en paz. Ni gorditas horrorosas ni diosas del Olimpo, ¡mujeres!, que acaba de ser publicado por la organización de defensa de la libertad de expresión Fundamedios.

La frase que mejor resume esta tesis la pronunció el mandatario en el Enlace Ciudadano N° 252, tras la fiesta de Navidad: "Yo no sé si la equidad de género mejora la democracia, lo que sí es seguro es que ha mejorado la farra impresionantemente; ha mejorado el buen vivir porque… ¡se armó una farra! (…) ¡Qué asambleístas que tenemos! Guapísimas, ¿ah? ¡Eh, Corcho!, hay que aumentarles el sueldo, porque no tuvieron plata para comprar suficiente tela y todas con unas minifaldas… ¡Dios mío! Yo ni me fijo en esas cosas, me contaron. Me contaron que unas piernas y unas minifaldas impresionantes. ¡Guapísimas las asambleístas!” (31 de diciembre de 2011).

Las agresiones van desde piropos morbosos hasta insultos injuriosos y amenazas, con los que el presidente intimida o agrede a periodistas, activistas de derechos humanos, ambientalistas y opositoras políticas con descalificativos como "sufridora", "neurótica", "corrupta", "mentirosa", "desquiciada" o "deshonesta", entre otros.

A pesar de la oleada de críticas en las redes sociales, el presidente nunca se disculpó

Daniela Arias, una de las investigadoras del OME, señala que el presidente "trata a las mujeres con condescendencia y las exhibe como objetos sexuales si forman parte de su régimen, y con descalificaciones y duros términos si son opositoras".

Es el caso de la excandidata presidencial del Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri, a la que el presidente se refirió de esta forma: "Esta señora que no hable de economía. Queda mal. Que hable de cualquier cosa. Que hable, por ejemplo, de maquillaje (...). Se la ve más falsa que un billete de 2,50 porque aparece sin una arruga, sin un barrito, muñequita de pastel y así nos quieren impresionar, puro maquillaje" (8 de octubre de 2016).

Esta afirmación desató una oleada de críticas en las redes con el hashtag #HablemosDeMaquillaje. Sin embargo, el presidente nunca se disculpó, ni cuando el periodista Andrés Carrión se lo pidió públicamente durante una entrevista en Teleamazonas.

La "revolución ciudadana", como se conoce al proyecto político de Correa, se atribuye los avances en igualdad de género, y resalta el ejemplo de la Asamblea, donde las mujeres ocupan el 40% de los escaños y tanto la presidenta como las dos vicepresidentas son mujeres.

En Ecuador, seis de cada 10 mujeres sufren violencia de género

Sin embargo, las contradicciones son evidentes. En 2010 el presidente prohibió los reinados de belleza en los colegios públicos porque "convertían a la mujer en poco menos que un objeto de exhibición". Seis años después, el mandatario se refirió a las concejalas de Loja, una ciudad al sur del país, diciendo: "¡Qué guapas! ¿Cómo eligen a las concejalas?, ¿por concurso de belleza?".

Otro ejemplo: en el Enlace Ciudadano N° 415 el presidente le pide al camarógrafo que enfoque de arriba abajo a su entonces ministra de Transporte y Obras Públicas, Paola Carvajal, y dice: "Vean esa parada sexi, está guapísima así, muy sexi. ¿Le ven la pinta de tecnócrata, tecnocumbiera y cumbiambera?" (14 de marzo de 2015).

Esta no es la primera vez que se alzan voces en contra del lenguaje machista del mandatario. María Paula Romo, abogada feminista y una de las agraviadas en las sabatinas, recuerda que en una visita del expresidente peruano Alan García, como regalo de bienvenida Correa le entregó una revista con varias ministras posando en vestidos de gala. Y menciona también otra ocasión en la que, tras recibir regalos de Castro durante su visita a Cuba, Correa dijo: "Habanos, ron… puro vicio regala Raúl. Solo faltaba que salga la mulata de la caja".

Romo considera que Correa "ha hecho un esfuerzo por cargar su discurso de una doble verdad entre la teoría y sus apreciaciones, haciendo ver el machismo como un problema menor, una broma que no se entiende". Como en la sabatina 348, cuando después de que sonara la canción Je l’aime à mourir (La quiero a morir), el presidente comentó: "'La quiero a morir' es la versión del soltero, del novio, ¿no? La versión del casado es ‘la quiero matar’". Eso, en un país en el que seis de cada 10 mujeres sufren violencia de género.

En cualquier caso, Correa no es el único político de alto perfil que ha utilizado este tipo de lenguaje sexista. En la campaña presidencial de este año, el excandidato Washington Pesántez prometió "sacar las faldas del Ministerio de Defensa", en referencia a la exministra de esa cartera, y el excandidato Guillermo Lasso advirtió de que permitiría a los campesinos portar armas "para que puedan defender a sus esposas como varones".

Para la periodista feminista Rocío Carpio "el discurso desde el poder es estigmatizante, discriminatorio, racista, machista, sexista y hasta misógino. Y esta matriz patriarcal y machista está siendo refrendada, avalada y legitimada por la mayor autoridad del país, lo cual es un peligro para el avance social".

En definitiva, el propio presidente lo resumió en otra sabatina: pese a los avances formales, falta mucho por hacer para erradicar el machismo de la sociedad ecuatoriana.


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