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Informe de Desarrollo Humano 2016

Progreso global... menos para los marginados

El Informe de Desarrollo Humano destaca que ciertos grupos como las mujeres, los mayores, discapacitados o indígenas no se benefician de los avances del mundo. Vivan en países pobres o no

Las mujeres son uno de los grupos que no se benefician del progreso global. Suchitoto, El Salvador (noviembre 2016).
Las mujeres son uno de los grupos que no se benefician del progreso global. Suchitoto, El Salvador (noviembre 2016).

La desigualdad es el enemigo de moda. También para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que en su Informe del Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2016 denuncia que el progreso que el mundo ha experimentado en los últimos 25 años tampoco se ha librado de esta lacra. Algunos... millones, ni lo han olido.

Desde 1990, año tomado como referencia para medir el avance en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio —que se tenían que lograr para 2015—, más de 1.000 millones de personas salieron de una situación de pobreza extrema (vivir con menos de 1,25 dólares al día). Y más: 2.100 millones obtuvieron acceso a saneamiento mejorado y 2.600 millones consiguieron algo tan básico como beber agua potable, entre otras hazañas que hace un cuarto de siglo parecían imposibles. Todo esto señala el documento del IDH que, a renglón seguido, advierte que "millones de personas" no se han beneficiado de estos y otros avances. "El progreso ha pasado por alto grupos, comunidades y sociedades, y hay personas que se han quedado al margen. Algunos solo han logrado lo básico y otras ni siquiera eso", concretan los autores del texto presentado este viernes en Madrid con la presencia del secretario de Estado de Cooperación Internacional, Fernando García Casas, la secretaria general iberoamericana (SEGIB), Rebeca Grynspan, y el administrador adjunto del Programa de las Naciones Unidas, Magdy Martínez-Solimán. 

"Hay un avance innegable en materia de desarrollo humano, pero hay colectivos numerosos que se quedan atrás porque viven en países en conflicto, por cuestiones climáticas, porque sufren discriminación", detalla Martínez-Solimán. En concreto, el informe cita los siguientes grupos para los que beneficiarse del progreso global es más complicado y, a veces, imposible: las mujeres, los indígenas, las minorías étnicas, los mayores, los desplazados (refugiados y migrantes), los discapacitados, la población rural y las personas LGTBI (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales). "Y lo curioso es que no tienen las mismas oportunidades que el resto tanto en países pobres como desarrollados", apunta el experto del PNUD. Tanto es así que, incluso en las naciones más prosperas, más de 300 millones de personas —incluida más de un tercio de la población infantil— viven en situación de pobreza relativa.

El Informe incluye una serie de recomendaciones para asegurar que el progreso llegue a los más rezagados. En concreto propone una doble estrategia. Por una parte, hacer un mayor esfuerzo en implementar políticas universales que se han demostrado efectivas para el desarrollo humano, como garantizar educación y salud para todos los seres humanos sin excepción. Estas medidas globales son, en definitiva, las que recogen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por todos los países de la ONU en septiembre de 2015. Pero hace falta más para derrumbar las barreras que marginan a los citados colectivos marginados. Son lo que el PNUD llama políticas focalizadas.

La secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan (c), junto al secretario de Estado de Cooperación Internacional, Fernando García Casas (i), y administrador adjunto del PNUD, Magdy Martínez-Solimán (d) durante la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2016. ampliar foto
La secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan (c), junto al secretario de Estado de Cooperación Internacional, Fernando García Casas (i), y administrador adjunto del PNUD, Magdy Martínez-Solimán (d) durante la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2016. EFE

Entre estas medidas específicas, el organismo incluye entre otras la discriminación positiva como, por ejemplo, imponer cuotas de matriculación de minorías étnicas en la educación terciaria. Las cuotas han sido efectivas en otros ámbitos, recuerda el informe. Así, se han logrado cambios significativos en la representación parlamentaria de las mujeres. "Ruanda, donde las mujeres constituyen el 64% de la representación de la Cámara de los Diputados, es un magnífico ejemplo", apuntan los autores. Otras acciones concretas, posibles y realizables son, según Martínez-Solimán, construir infraestructuras accesibles para las personas con discapacidad o establecer sistemas de pensiones para evitar que los mayores caigan en situación de pobreza. "En Zanzíbar acaban de introducir una pensión de vejez. No es gran cosa, son 40 euros al mes, pero es un avance", afirma.

En los países más ricos, más de 300 millones de personas —incluida más de un tercio de la población infantil— viven en situación de pobreza relativa

Para que todo esto sea posible, la agenda de acción que propone el Informe del IDH pasa por identificar a los que más sufren, implementar las políticas universales y focalizadas e ir cerrando las brechas que separan a los grupos vulnerables del resto de la humanidad. Pero, ¿hay voluntad y fondos para hacerlo? Martínez-Solimán cree que no hay un problema de convicción, sino de recursos. Algunos de los países menos adelantados simplemente no tienen la capacidad económica para llevar a cabo algunas de estas medidas. Otras veces, estas cuestiones no están entre sus prioridades y quizá gastan más en su Ejército que en sus escuelas. Por eso, en opinión del representante del PNUD, hay que conseguir dos objetivos: que los países generen sus propios recursos e iniciar una conversación sobre en qué se gasta el dinero público.

Para mejorar el desarrollo humano de los grupos marginados del progreso, el PNUD propone la discriminación positiva como, por ejemplo, imponer cuotas de matriculación de minorías étnicas en la educación terciaria

Si, con todo, los países no tienen dónde conseguir fondos, la cooperación internacional podrá acudir a su rescate. "Falta que los países ricos destinen el 0,7% del PIB para ayuda al desarrollo. Todos firman el compromiso de alcanzar ese nivel, pero muy pocos lo cumplen", critica Martínez-Solimán. "Entiendo que la crisis ha sido muy dura en algunos países, como España. Pero si esperamos a resolver hasta el último de nuestros problemas, nunca ayudaremos a los demás", zanja el experto. Al respecto, el secretario de Estado de Cooperación Internacional, Fernando García Casas, ha asegurado que "nadie puede estar contento con las cifras de ayuda española, en el 0,13% este año". Y ha añadido que el 0,7% sigue siendo el "referente" al que se debe aspirar, además de "sumar al sector privado a la cooperación" y "conseguir más cooperación delegada de la Unión Europea".   

Las mujeres

Pese a tener mayor esperanza de vida y cursar más años de escuela, dos de las variables que tiene en cuenta en IDH, en todas las regiones ellas registran, en promedio, un Índice de Desarrollo Humano más bajo que los hombres. "Algo estamos haciendo mal para reducir la brecha de género", reconoce Martínez-Solimán. ¿El qué? "No lo sé. Pero, aunque se ha conseguido la igualdad en escolarización en primaria, las carreras universitarias con mayor proyección profesional siguen masculinizadas. La violencia de género es una epidemia. Algo hacemos mal si seguimos sin mujeres en los consejos de dirección de las empresas, sin paridad en la representación política, sin los mismos sueldos para igual trabajo... La lista de discriminaciones es larga", añade.

Las mujeres son, según el informe, el grupo en desventaja más numeroso

Las mujeres son, dice el informe, el grupo en desventaja más numeroso. En general, son más pobres, ganan menos y tienen menos oportunidades en la mayoría de los aspectos de la vida que los varones. Las cifras lo demuestran: en 100 países, la población femenina está legalmente excluida de ciertos empleos por razón de su género. "En 30 no pueden trabajar de noche", detalla Martínez-Solimán. "Seguramente digan que es porque es peligroso para ellas. Ante lo que se tendría que resolver el tema de la seguridad, pero no prohibirles tener un empleo en horario nocturno", se indigna el experto. Además, en 18 países necesitan la autorización del marido para ser contratadas, en 32 los procedimientos para obtener un pasaporte son distintos de los de un hombre, y aún persisten prácticas peligrosas como la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado. "Cada dos segundos se casa una menor de edad en el mundo", subraya el documento del PNUD.

Los (otros) marginados

"Las minorías étnicas, a menudo son excluidas de la educación, el empleo y los puestos administrativos y políticos, abocándolos a la pobreza y haciéndolos más vulnerables a la delincuencia, incluida la trata de personas", denuncian los autores. Según sus datos, más de 250 millones de personas en el mundo sufren discriminación por razón de su etnia.

Los indígenas, más de 370 millones en 70 países, sufren injusticias muy parecidas: exclusión del marco jurídico, dificultad para el acceso a la educación en el propio idioma, así como a la tierra, el agua y los bosques. Son el 5% de la población mundial, pero representan el 15% de las personas que viven en situación de pobreza, detalla el informe. En este sentido, la secretaria general iberoamericana (SEGIB), Rebeca Grynspan, ha añadido en su intervención que en América Latina "los afrodescendientes e indígenas, las mujeres y los discapacitados sufren discriminación. E ignorarlo es un grave error de política pública".

No solo en Latinoamérica estos grupos parten de una situación de desventaja. En el mundo, hay en torno a 1.000 millones de personas con discapacidad. "Las más marginadas en la mayoría de las sociedades. Se enfrentan al estigma, la discriminación y entornos físicos y virtuales inaccesibles", afirma el texto.

Los 10 países menos desarrollados están en África subsahariana

En cuanto a las personas que viven fuera de su país, 244 millones en el planeta, la mayoría lo hacen porque buscan más allá de sus fronteras nuevas y mejores oportunidades. Pero 65 millones han migrado porque nos les queda otra. Son los desplazados forzosos que "se enfrentan a condiciones extremas, como la falta de empleo, ingresos o acceso a servicios sanitarios y sociales más allá de la asistencia humanitaria de emergencia", indica el informe. "A menudo, sufren acoso, animosidad y violencia en los países de acogida", abunda.

Pertenecer a estos grupos significa, según el PNUD, una barrera que les excluye del progreso tanto de sus países como el global. Pero, sin duda, haber nacido en África subsahariana lo agrava todo. Los 10 países menos adelantados del mundo, con más bajo índice de desarrollo, están en esta región. Son (en orden del más bajo en la lista al más alto): República Centroafricana, Níger, Chad, Burkina Faso, Burundi, Guinea, Sudán del Sur, Mozambique, Sierra Leona y Eritrea. En estos países, sobre todo, pero también en el resto, incluidos los ricos en lo alto de la tabla que encabeza Noruega y en la que España ocupa el puesto 27, una de cada tres personas sigue viviendo en bajos niveles de desarrollo humano.

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