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Una nave de la NASA capta imágenes más detalladas de los anillos de Saturno

La sonda, que se encuentra en su misión final, arderá en la atmósfera del gigante gaseoso este 2017

Una de las imágenes de los anillos de Saturno captada por la nave de la NASA. NASA

La nave Cassini de la NASA ha enviado nuevas imágenes que revelan, a muy corta distancia, los deslumbrantes anillos de escombros helados de Saturno. "Estas vistas cercanas representan la apertura de una ventana totalmente nueva a los anillos de este planeta", ha apuntado Matthew Tiscareno, uno de los científicos que trabaja en la materia desde el Instituto SETI, en Mountain View (California).

"Y, en los próximos meses, esperamos recibir datos aún más emocionantes", apostilló Tiscareno, tras referirse a unas imágenes que permiten a los investigadores observar con más detalle las partes externas de los anillos principales. Y, aunque Cassini ya vio estas características antes, las órbitas especiales actuales de la nave permiten verlas ahora con mayor precisión.

Lanzada en octubre de 1997, Cassini fue la primera nave de la historia que orbitó Saturno. Sus cámaras han retratado como nunca el espectacular planeta, sus imponentes anillos, las lunas Titán y Encélado, que pueden albergar vida, e incluso han descubierto nuevos satélites naturales en plena formación. Ahora, casi 20 años después de su lanzamiento, se encuentra en su penúltima fase de vida. En abril de 2017 concluirá su misión zambulléndose en la atmósfera de este planeta.

Imagen de un anillo captado por la nave. NASA

Las imágenes captadas por Cassini han permitido a los científicos observar detalles tan pequeños de los anillos como la "paja" y las "hélices" —causadas por partículas de anillo aglutinantes y pequeñas lunetas incrustadas, respectivamente—.

Según las previsiones de la NASA, el 15 de septiembre de 2017, Cassini se adentrará en la atmósfera del planeta hasta desintegrarse como un meteorito debido al rozamiento del aire. El combustible de la nave se estaba agotando y podía quedar fuera de control. Uno de los objetivos de este suicidio controlado es evitar contaminar los lagos de Titán o los mares de Encélado, donde la nave ha descubierto géiseres, con microbios terrestres que podrían haber sobrevivido a bordo de la Cassini.

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