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Fazle Hasan Abed, el hombre que fundó la ONG más grande del mundo

El octagenario bangladeshí y dirigente de Brac considera que su modelo de organización empresarial sin ánimo de lucro es un éxito pues no necesita donaciones para ayudar a los pobres

Vendió su piso en Londres, donde había cursado Contabilidad después de terminar su carrera de Ingeniería Naval en Escocia, para poder fundar la que hoy es la mayor ONG del mundo, Brac. "Me dieron 40.000 libras en 1971 y eso fue lo que invertí. Así me gané la confianza de los donantes, pues vieron que ponía mi propio dinero", explica Fazle Hasan Abed. Nacido en Bangladesh en 1936, el octogenario presidente del Comité para el Progreso Rural de Bangladesh (Brac, por sus siglas en inglés) camina despacio apoyado en su bastón. "¿Quieres un café?", ofrece. En torno a dos capuchinos de máquina, en un encuentro imprevisto e improvisado, relata su historia y comparte sus ideas acerca del desarrollo de su país y la organización que pilota "con éxito" desde su creación hace 44 años.

En 1969, Hasan Abed regresó de Londres a su Bangladesh natal como empleado de Shell Oil Company en Chittagong. Pero solo dos años después, en 1971 abandonó su posición; algo había cambiado en su vida y la de sus conciudadanos. Los efectos de un enorme ciclón en el 70 y la guerra de independencia para separarse de Pakistán en el 71 habían devastado el país, dejando millones de muertos, desplazados y pobreza. Y Hasan Abed sintió que podía hacer algo, que sus conocimientos (y lo que obtuvo por la venta de su propiedad londinense) servirían para ayudar a sus vecinos.

Así, en 1972 nació Brac, y desde entonces no ha dejado de crecer, en Bangladesh y otros 11 países (Afganistán, Pakistáb, Filipinas, Sri Lanka, Liberira, Sierra Leona, Sudán del Sur, Tanzania, Uganda, Haití y Nepal) hasta convertirse en la más grande organización no lucrativa del mundo, con universidades y bancos propios, entre otros negocios, y más de 120.000 empleados. Su labor al frente de la ONG que, según sus datos, ha ayudado a más de 150 millones de personas en el mundo, le ha valido a Hasan Abed varios reconocimientos internacionales. Entre ellos, en 2014, la revista Fortune le incluyó en su lista de los 50 mejores líderes del mundo. Y un año después, recibió el World Food Prize por su "incomparable" trabajo, dijo el jurado.

Con todo, Hasan Abel se muestra modesto, y eso que no solo ha añadido galones a su causa, sino también cargos en diferentes instituciones de desarrollo bangladesíes e internacionales, varios de ellos en las Naciones Unidas como asesor. Por todo ello, es una de las voces expertas invitadas en la World Government Summit (Cumbre de Gobiernos del Mundo) que se celebra en Dubai y en la que se aborda cómo debe ser y será el mundo del futuro: más tecnológico e innovador; y menos pobre y desigual. "Ojalá. Tengo esperanza de que se conseguirá", señala el panelista en su intervención en la mesa en la que se aborda la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tras la que sin previo aviso atiende sin dudar esta entrevista.

Con formación, los niños y las niñas posponen el matrimonio y la maternidad, y cuando tienen hijos después, estos están mejor alimentados

Pregunta. ¿Por qué es Brac reconocida como una organización de éxito?

Respuesta. El nuestro es un modelo de éxito porque respondemos a las necesidades de la gente pobre. Y hemos sido capaces de movilizar cada vez más recursos y crecer siempre con la idea de tener un impacto en la vida de los más necesitados. Para eso empecé esto.

Tanto han crecido que, de hecho, Brac es más que una ONG: tiene universidades, bancos...

Sí. Y gracias a ello no dependemos de donantes. Tenemos empresas que crean empleos, bancos que ayudan a los pobres para acceder a créditos... Son negocios con una agenda de desarrollo: dar trabajo, oportunidades a la gente, a las mujeres, a los chavales, a los pobres.

¿Y cuál es el principal reto de Bangladesh hoy?

Dar educación de calidad, a la que puedan acceder los niños pobres. Se trata, como decía, de dar oportunidades y para eso tenemos programas en diferentes niveles: educativo, prestando servicios financieros para emprender, dando empleo, consejos empresariales, asesoría legal dado que la gente pobre no puede pagar un abogado...

Pero la educación es lo importante. Con formación, los niños y las niñas posponen el matrimonio y la maternidad, y cuando tienen hijos después, estos están mejor alimentados. Todo esto pasa gracias a la educación.

¿Siente que de algún modo, están cubriendo o sustituyendo lo que el Gobierno debería hacer?

Veamos. El Gobierno debería dar educación a todos los niños, pero sabemos que nuestro Estado es pobre, así que ellos proveen educación para el 85% de los pequeños y nosotros a otro 7%. Trabajamos de manera complementaria.

Dada la envergadura de la organización y su entramado empresarial, ¿puede seguir siendo considerada una organización sin ánimo de lucro?

¡Es una ONG! Y no tiene ánimo lucrativo en tanto que nada del dinero de nuestros negocios va al bolsillo de nadie, todo va a Brac y lo usamos para nuestros programas educativos, de salud... Yo no soy un hombre rico, el dinero no me pertenece, es de Brac. Aunque hagas negocios, puede ser que no persigas el lucro.

Dice que usted no es rico, ¿cómo es su vida?

Yo tengo un salario de Brac, no poseo nada. No tengo una casa, vivo en un piso alquilado. Cuando cree Brac decidí no poseer nada, porque si eres dueño de algo no pones atención en los pobres.

Bangladesh es uno de los países más pobres, ¿cree que será posible reducir la desigualdad entre países y dentro de ellos pese a que la tendencia dice lo contrario?

Si nos remontamos al final de la II Guerra Mundial en 1945 y lo comparamos con 2008, la pobreza en muchos países ha sido erradicada, todo el mundo vive bien en ellos. Por ejemplo España era una país pobre en 1945. Yo estuve allí en 1944, en el sur, y parecía una sociedad pobre. Pero ahora ha cambiado. La mayoría de la gente se ha beneficiado del crecimiento del país. Así que no todo se ha gestionado mal.

Es después del colapso de la banca en 2008 cuanto ocurre que poca gente se hace más rica y muchos se empobrecen. Así que esto de que la prosperidad económica no sea inclusiva solo ha ocurrido en los últimos años, en las seis décadas anteriores las cosas se han hecho bien, la prosperidad se fue expandiendo. Mira Alemania o Noruega, eran pobres, pero ahora no.

¿Cree que los Objetivos de Desarrollo Sostenible ayudarán a que Bangladesh experimente una mejora parecida?

Sí lo creo. Bangladesh lo hizo bien con los Objetivos del Milenio y creo que estamos trabajando muy duro para lograr los ODS. Ojalá. Somos un gran aliado del Gobierno para conseguirlo. Ya trabajamos conjuntamente en muchas áreas para mejorar la vida de los más pobres. Tenemos, además, un programa bianual en el país destinado al 10% de la población que es tan extremadamente pobre que ni siquiera puede acceder a microcréditos. Y hemos conseguido que 1,5 millones de familias tengan acceso a ayudas, becas, educación para los niños, planes de ahorro libres de cargos por tres años... para que en ese período mejoren su calidad de vida. Este es un modelo que queremos exportar para sacar a la gente de la pobreza extrema.

¿A qué países?

India, Pakistán, Etiopía, Ghana, Honduras y Perú. En cada uno de ellos, los programas piloto que se han desarrollado siguiendo el modelo de Brac, han tenido éxito. Los resultados incluso se han publicado en la revista Science de los Estados Unidos, donde queda demostrado que todos los indicadores mejoraron respecto a la situación anterior de poner en marcha nuestros programas. Se trata de una evaluación y todos funcionan, en los seis países.

¿Y qué harán respecto al cambio climático?

Nos tenemos que adaptar a los problemas que genera. Por ejemplo, tendremos refugiados que vengan del sur. No solo a Bangladesh, sino también a India o Nyanmar. Y también tendremos que diversificar nuestra agricultura. Ya estamos desarrollando plantas que viven más. Con el nivel del mar aumentando y entrando en nuestra tierra, y otros impactos del cambio climático como sequías e inundaciones, tenemos que ver la posibilidad de sembrar cultivos resistentes. Tenemos que trabajar conjuntamente contra esta amenaza.

¿Y como imagina que será Bangladesh en 2030?

Creo que nuestros niveles de pobreza habrán descendido dramáticamente. Y no seremos un país rico, pero sí uno de renta media.