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La Fundación de Investigación en Sida se abre a otros campos sanitarios

Fipse se reorienta para financiar la traslación de los estudios en medicamentos, tecnologías y gestión sanitaria a los pacientes

Desde 1999, la Fundación para la Investigación del Sida en España (Fipse) ha sido un referente en los estudios de investigación básica sobre el VIH. Por ejemplo, participó en el prototipo de vacuna que desarrollaron Josep Gatell y José Alcamí, y que está patentada a falta de financiación para ir más allá. "Pero ahora hay muchas más fuentes para estas investigaciones", dice el director de la Fipse, Alfonso Beltrán. Y, podría añadir, la investigación sobre el sida está menos de moda, con tratamientos efectivos para cronificar la infección. 

Por eso, en junio de 2014 Fipse inició una transformación radical. Desde el nombre. Mantiene las siglas, pero ahora corresponden a la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España. Y cambió radicalmente su enfoque. Sin abandonar el VIH, se ha abierto a todos los campos sanitarios (medicamentos, métodos diagnósticos, gestión sanitaria, nuevas tecnologías y dispositivos), y de centrarse en la investigación clínica, la básica, ahora pretende reforzar "la traslación, la transferencia tecnológica", dice Beltrán. "Queremos ayudar a pasar ese valle de la muerte entre lo básico y la práctica".

El cambio también ha afectado a sus patronos. Hasta 2014, aparte del Instituto de Salud Carlos III (del que Beltrán es vicepresidente) y el Ministerio de Sanidad, estos eran farmacéuticas que fabricaban antivirales. Ahora esperan que se abra a otros actores, como las empresas de tecnología sanitaria. 

La modificación del enfoque va a ser gradual. El año pasado, las primeras convocatorias fueron para estudiar la viabilidad comercial de los proyectos. Se presentaron una decena. La semana pasada se han concedido 19, de unos 30.000 euros de media. La lista muestra su variedad. Ninguno está relacionado con el VIH, pero los hay para tratamientos para mieloma múltiple, epilepsia, cáncer colorrectal, prótesis maxilofaciales, hematología... etcétera. "Medicamentos y diagnósticos son la mayoría", señala el director.

Esta es solo una primera fase. Este año se va a establecer un plan piloto para conceder tres ayudas –"de momento", matiza Beltrán– para "pruebas de concepto de los proyectos". Es decir, para los ensayos que demuestren la eficacia de las ideas. Siguiendo un orden lógico, sería el paso siguiente al estudio de viabilidad. En este caso los importes son mayores: unos 300.000 euros por iniciativa.

El circuito se completará en la siguiente fase de ayudas. "El fondo de aceleración de proyectos". En ella las ayudas irán para las etapas finales, la llegada a la práctica de las iniciativas. Eso puede suceder si el grupo de investigación monta una empresa,o si licencia el hallazgo.

"Se trata de ofrecer un acompañamiento completo a los grupos de investigación. En España se hace mucha en hospitales que no se conoce", afirma, "y tiene que llegar a donde tiene que llegar: la cama del enfermo".