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Blue Origin reutiliza su cohete en un segundo lanzamiento con éxito

El lanzador espacial de Jeff Bezos supera los 100 kilómetros de altura y vuelve a aterrizar en su base de Texas

En la nueva carrera espacial por los cohetes reutilizables que, por ahora, protagonizan las dos jóvenes empresas estadounidenses Blue Origin y SpaceX, la primera ha vuelto a apuntarse un tanto importante demostrando que su lanzador New Shepard efectivamente se puede ir al espacio mas de una vez. Blue Origin logró un gran éxito el pasado 23 de noviembre con el lanzamiento y aterrizaje controlado de su New Shepard en su base de West Texas y ahora ha repetido el vuelo con el mismo cohete. El vuelo -no anunciado por la empresa previamente y dado a conocer horas después de producirse- se realizo el pasado viernes y esta vez el cohete subió hasta 101,7 kilómetros (la primera vez llegó a 100,5 kilómetros) antes de producirse la separación de la cápsula que va alojada en la punta y que desciende al suelo separadamente con paracaídas.

SpaceX cosechó otro triunfo el pasado diciembre con el perfecto descenso controlado vertical de su Falcon9 en la base espacial de Cabo Cañaveral (Florida), pero aquel fue su penúltimo ensayo de vuelo.

El último, el pasado 17 de enero, supuso un fracaso parcial ya que el cohete, tras poner en órbita un satélite de observación oceanográfica, descendió controladamente hasta una barcaza no tripulada situada en el océano Pacífico, y atinó en el blanco, pero se rompió una de sus patas nada más tocar la plataforma flotante, cayó lateralmente y explotó

Cohetes de ida y vuelta

SpaceX y Blue Origin, de Elon Musk y Jeff Bezos respectivamente, protagonizan por ahora la carrera por lograr hacer operativos los cohetes de ida y vuelta, plenamente reutilizables, con la intención de abaratar mucho el acceso al espacio e impulsar las actividades fuera de la Tierra.

Para el segundo lanzamiento ahora del mismo New Shepard que ascendió en noviembre, Blue Origin realizó las revisiones pertinentes del cohete y algunos pocos cambios, según ha informado Bezos. Se colocaron paracaídas nuevos y se cambiaron los dispositivos pirotécnicos que permiten desplegar determinados sistemas durante el vuelo; asimismo se mejoró el software. El plan de la empresa es utilizar este sistema de lanzamiento para operaciones de turismo espacial (en la cápsula que asciende en la punta del cohete y que desciende separadamente sujeta a paracaídas podrían ir hasta seis pasajeros) y para llevar experimentos.

Aunque Bezos y Musk compiten con sus ingenios en esta nueva carrera espacial tecnológica, sus respectivos ingenios son diferentes. El New Shepard, por ahora, es un lanzador suborbital, capaz de elevarse hasta lo que se considera la frontera del espacio (cien kilómetros), pero no de poner en órbita satélites o naves. De mayor tamaño y capacidad es el Falcon9, un cohete con capacidad orbital que se esta utilizando también para lanzar naves de carga a la Estación Espacial Internacional (ISS) bajo contrato con la NASA. De hecho, SpaceX ha realizado sus cuatro ensayos de descenso controlado del cohete (tres en barcaza estacionada en el océano, sin éxito, y uno en tierra plenamente satisfactorio) tras poner en órbita cargas comerciales.

Pero Blue Origin también aspira a alcanzar capacidad orbital con un nuevo vehículo mucho más grande que el actual. "Este año empezaremos las pruebas completas del BE4 [un motor de mayor potencia que el BE3 que lleva por ahora el New Shepard]", ha anunciado Bezos tras el éxito de la semana pasada. Además, en 2016 "aterrizaremos una y otra vez nuestro cohete New Shepard", ha adelantado.

También SpaceX tiene ambiciosos planes para este año: no solo continuará sus ensayos de descenso controlado del Falcon9, sino que intentara la reutilización de alguno de ellos, según ha informado space.com. No será el primer cohete que cumplió un aterrizaje impecable en Cabo Cañaveral el mes pasado ya que la empresa, considerando que aquel fue un hito histórico, dijo que ese ejemplar se conservaría.

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