Superheroínas capaces de llorar y matar

La televisión rompe con los prejuicios hacia los personajes femeninos del cómic

Como cada año desde hace más de una década, Hollywood volverá a llenar de superhéroes los cines en 2016. Aunque Star Wars o Jurassic World se llevaran la taquilla el año pasado, las adaptaciones de cómics a la pantalla siguen siendo uno de los géneros más lucrativos. Pero la diferencia es que este año las superheroínas recuperan un lugar en primera fila de la batalla. O, al menos, no serán damas en apuros ni mujeres frías y simples.

“Normalmente en estas películas la protagonista femenina interpreta a una pateaculos o a una víctima, como si no hubiera nada entre eso dos mundos, pero mi personaje es inteligente, divertido y fuerte como ellos”, dice Morena Baccarin de su papel, Copycat, la heroína que llegará a las pantallas en febrero junto a Ryan Reynolds en Deadpool.

Poderes que también ostentará la nueva Wonder Woman a la que interpretará la israelí Gal Gadot en la próxima Batman v. Superman: El amanecer de la justicia. Ha sido el arma secreta del estudio, el último personaje en desvelarse y aunque su nombre no aparezca en el título, debería tener tanta profundidad y fuerza como sus compañeros masculinos. El personaje de Gadot es una revisión del que encarnó Lynda Carter, la setentera Mujer Maravilla que, con su traje kitsch, inspiró a niñas, marcó a más de una generación y sentó un precedente muy pronto olvidado. Pero no es hasta 1992, cuando la Catwoman de Michelle Pfeiffer, en Batman vuelve, pudo expresar sentimientos y desgarro aunque fuera a base de maullidos. Algo que perdió la gata interpretada por Halle Berry en 2004 y no acabó de recuperar Anne Hathaway en La leyenda renace.

Gal Gadot (Wonder Woman), Morena Baccarin (Copycat) y Cara Delevingne (Encantadora) defienden sus personajes

Ese parece ser el gran problema de los estudios para llevar a la pantalla la larga lista de superheroínas que viven en los cómics: el miedo a crear personajes fuertes pero con sensibilidad suficiente para llorar, amar o matar. En el lado opuesto figura la Viuda Negra de Los Vengadores convertida, por su dureza, en una fría máquina de matar. Pero no fue hasta el estreno de la La era de Ultrón —secuela de Los Vengadores— cuando el personaje de Scarlett Johansson rompió con los estereotipos en su encuentro con el Hulk de Mark Ruffalo y más interesante se puso. Ahora, los fans reclaman una película sólo para la Viuda Negra.

Lo mismo pasó con Mística. No es sólo que Jennifer Lawrence aportara frescura al personaje que ya había interpretado Rebecca Romijn en las primeras películas de X-Men; sino que esta mutante azul de pronto ya no era una simple villana, brazo armado de su jefe hombre, Magneto. Se convirtió en una mujer capaz de sentir dolor que volverá este año en X-Men: Apocalipsis rodeada de muchas otras heroínas como Psylocke (Olivia Munn) y unas nuevas Jean Grey y Tormenta. De ellas y de las antiheroínas de El escuadrón suicida —Margot Robbie como Harley Quinn y Cara Delevingne como Encantadora— se espera estén a la altura de esta nueva ola feminista iniciada en la televisión, el medio que más espacio deja a personajes femeninos. Supergirl y, sobre todo, Jessica Jones, han marcado un punto de inflexión en la percepción de las heroínas, capaces de atraer y convencer.

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