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El 15-M se alimentó de las emociones en Twitter

Miles de tuits del inicio del movimiento muestran el peso de los sentimientos negativos

Algunos tuits próximos a la celebración del 15-M de 2011. Ampliar foto
Algunos tuits próximos a la celebración del 15-M de 2011.

El 15-M no nació en Twitter, pero buena parte de la rabia e indignación que llenó las plazas se generó en la red social. Un estudio con miles de tuits de aquel mayo de 2011 muestra que la emoción ganó a los mensajes meramente informativos y, entre las emociones, las negativas a las positivas. El trabajo confirma también que el movimiento fue espontáneo y auto organizado.

La carga emocional de un simple tuit se puede analizar con herramientas informáticas. SentiStrength, por ejemplo, se está usando para pulsar el ambiente de pánico o euforia en las bolsas de valores o las reacciones en Twitter a una campaña electoral. ¿Cuánta emoción puede haber en medio millón de tuits sobre el 15-M? ¿Cuál fue el sentido de las emociones colectivas de mayo de 2011?

Eso es lo que han investigado un grupo de matemáticos y expertos en redes sociales del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza y la Escuela Técnica Federal de Zúrich (ETH). Recopilaron unos 560.000 tuits publicados por unos 85.000 usuarios de Twitter entre finales de abril y finales de mayo de 2011. Como cada tuit tiene fecha de publicación y se puede rastrear tanto quién lo publicó como quién lo retuiteó, los pudieron agrupar en cascadas o hilos de conversación. Entonces, analizaron tanto su contenido meramente informativo (cognitivo) como el social y, en especial, las emociones encerradas en cada mensaje y en el conjunto de tuits relacionados con el 15-M.

En el estudio, alojado en Arxiv y en fase de publicación por EPJ Data Science, los investigadores agruparon los mensajes de aquel primer mes en unas 96.000 cascadas. El 45% tenían un carácter positivo, frente al casi 22% de hilos negativos. Otro tercio eran neutrales. Solo un 1% eran tanto negativas como positivas, es decir, bipolares. Sin embargo, las cascadas negativas eran más largas que las positivas, implicando a un número mayor de personas y llegando a los confines más extremos de la red social.

Las conversaciones  con sentimientos negativos en Twitter sobre el 15-M eran más largas que las positivas

"El contenido de emociones colectivas en las cascadas está relacionado con su tamaño, resultando las positivas de menor tamaño que las negativas o las bipolares", dice el investigador de la ETH y coautor del estudio, David García. Aunque en la comunicación humana hay un sesgo natural hacia la positividad, en el 15-M esto sesgo es mucho menor. "No era negativo, pero sí menos positivo", añade García. Además, prosigue, "como las cascadas positivas son más pequeñas, el hecho de que haya más no significa que haya más tuits positivos: hay menos cascadas negativas y neutrales, pero son mucho más grandes".

El estudio muestra además que lo que determina el sentido emocional de una conversación no es quién la empieza sino los que la continúan. Tras determinar el autor de cada primer mensaje, su difusor, vieron que aunque su tuit fuera neutral o predominara más el contenido cognitivo que el emocional, la cascada se iba cargando de emotividad a medida que se expandía. "El tamaño depende de la emoción colectiva, no del contenido emocional del primer tuit de la cascada", comenta García.

Este hecho confirma, al menos en Twitter y para el 15-M, la teoría de la identidad colectiva planteada por el sociólogo Émile Durkheim cuando sostenía que en las reuniones masivas se va formando una identidad colectiva mediante rituales y símbolos que acaba produciendo una atmósfera de sincronía emocional. "La formación y evolución del 15-M sigue este patrón teórico en el que la integración de un miembro se incrementa por sus emociones y su actividad", asegura el investigador del ETH.

Aunque cada primer tuit fuera neutro, la conversación se iba cargando de emotividad

Además de los sentimientos, los autores del trabajo, encabezados por Raquel Álvarez y Yamir Moreno, del BIFI, analizaron el contenido social y cognitivo de los tuits y las cascadas. Por palabras sociales se entienden palabras asociados a las relaciones entre personas y comunidades como estilo amigo, ayuda... El contenido cognitivo se detecta con términos que señalizan pensamiento lógico.

Comprobaron que las cascadas con mayor peso social tendían a ser mucho más largas que el resto. "La diferencia es que las cascadas con contenido social son virales, es decir, que llegan a una cantidad de gente cualitativamente mayor que las que tienen menos términos sociales", explica García. Y eso fue lo que pasó aquel 15 de mayo de 2011.

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