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Bocados redondos

Las albóndigas, en versiones casi infinitas, vuelven a la primera línea gastronómica para deleite de los chefs más jóvenes de cada casa

Las albóndigas vuelven a la primera línea de la gastronomía. pulsa en la foto
Las albóndigas vuelven a la primera línea de la gastronomía.

Aportan diversión por su forma y porque invitan a los más pequeños a participar en su elaboración, pero además las albóndigas facilitan incorporar ingredientes saludables como verduras, hortalizas y pescados que, a veces, los niños no aceptan a la primera. Daniel Giménez Monzo, dietista y nutricionista, autor del blog Nutrisfera, recomienda evitar en su elaboración los alimentos con alto contenido en grasas saturadas y elevado aporte calórico. “Mejor optar por verduras y hortalizas, carnes blancas, pescados, aceite de oliva virgen extra y utilizar harina de legumbres en sustitución de la de trigo o el pan rallado habituales en las recetas clásicas”, explica.

También se debe tener en cuenta su composición para elegir los acompañantes más adecuados. “Si las albóndigas llevan principalmente ingredientes de origen animal, se pueden unir a verduras cocidas o frescas o a cremas y purés”, aconseja Giménez. “Si son de verduras, lo ideal es asociarlas a carnes blancas, pescados o huevos, a cremas de legumbres o de frutos secos”. Otro punto al que hay que prestar atención es a los ingredientes y procesos utilizados para elaborar las salsas. En la medida de lo posible es preferible desterrar natas, cremas de leche y mantecas, y optar por sofritos ligeros realizados a base de tomate, cebolla y aceite de oliva virgen extra, o por salsas de brócoli o de almendras para los más mayores.

Pensando en alternativas a la carne, Mavi Villatoro, que está al frente del blog de ocio familiar Mammaproof, y elabora guías Foodie Kids! Revolution en Barcelona y Madrid, enfocadas a recomendar locales donde se ofrezca comida sana y divertida con menús pensados para los más pequeños, recuerda todavía unas albóndigas de tofu y zanahoria que gustaron a toda la familia. “Con su amistosa apariencia, pueden esconder infinidad de alimentos que se rechazan si son evidentes a primera vista”, asegura Villatoro. Recalca que tienen un formato “manejable que facilita ir introduciendo poco a poco viandas sólidas en la dieta de los bebés y además elaborarlas facilita un momento para compartir en familia”. Dejen que los niños metan las manos en la masa y convierta la hora de la comida en un entretenimiento sano y didáctico.

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