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Debate a la carta: el dilema de las aceiteras

La polémica está servida tras prohibir el clásico recipiente en favor de botellas etiquetadas. El desacuerdo entre productores y hosteleros da paso otra discusión: el derecho del consumidor

España, que presume de haber inventado la mejor aceitera del mundo, va ahora y la prohíbe. Ya no podrán usarse aceiteras rellenables en los restaurantes. De pequeño, Rafael Marquina había recibido varias collejas de su madre por manchar el mantel, y juró encontrar una solución algún día. Así nació en 1961 el célebre cono de vidrio que recogía las gotitas. Marquina jamás patentó la pieza y fue recopilando cientos de copias. Falleció hace pocos meses con 92 años, feliz de ver proliferar su infalible instrumento, todo un icono español.

El sector olivarero ha conseguido que el Gobierno español adopte esta prohibición, que ya comparten Italia y Portugal, pero que no cuajó en la Unión Europea. Sin embargo, el sector hostelero considera innecesaria esta obligación. Ambos dicen defender al consumidor. Nuestro consumo interno solo absorbe la mitad de lo producido; el resto se exporta a 140 países. Rafael Pico, director de Asoliva, la asociación de exportadores españoles, está de acuerdo con la nueva normativa, que sin duda potenciará las 27 denominaciones de origen españolas, que van ganando prestigio internacional. Quien aún lo tiene más claro es Primitivo Fernández, director de Anierac, la asociación española de envasadores de aceites comestibles, de los cuales un 60% son de oliva: “Es una buena noticia para el consumidor, que ahora no tiene información suficiente. Ayudaremos a mejorar la calidad del producto”. Ante el posible aumento de precio, es taxativo: “Actualmente, los aceites también se venden envasados, la diferencia será que el nuevo envase deberá etiquetarse, desprecintarse en su primer uso y ser irrellenable”.

Pero Emilio Gallego, presidente de la Federación Española de Hostelería –tenemos 73.023 restaurantes y 16.981 hoteles–, no está de acuerdo: “La medida no mejora el servicio. Debería ser algo voluntario; de hecho, el 30% de los restaurantes ya proporcionan aceite etiquetado. La prohibición genera problemas logísticos y de aprovisionamiento para el sector”.

El consumidor será seguramente quien acabará pagando el pato. Hará falta control, la OCU descubrió recientemente fraude en la calidad de 9 de 40 marcas de aceite de oliva debidamente precintado y etiquetado. Eso sí, podemos seguir utilizando la perfecta aceitera de Marquina en casa, que es donde se consume el 88,7% del aceite de oliva en España

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