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PERDONEN QUE NO ME LEVANTE

La lírica del gobernante

E incluso la épica. Me refiero a lírica y épica verbales, meramente expresivas. En plena melopea de grosería -no sólo la del trincar, sino también la del decir- de los implicados en el caso Camps, nos encontramos con el expresidente del Gobierno valenciano con un libro -permítanme que ripie- en las manos. ¡Un libro, y fuera de estación! Lo normal es que los gobernantes nos ilustren en vacaciones acerca de cómo se ilustran en vacaciones, y de inmediato las ventas se disparan: biografías de hombres sabios, ensayos de pensadores, e incluso poesía, son tesoros literarios que los seguidores de los prohombres se apresuran a adquirir. ¿O eso era antes? Me parece que en la actualidad ni siquiera sus votantes o sus más fieles vasallos reaccionan para ir a buscar el libro ideal que lee su líder.

"Me estremecí al oír a don Mariano referirse a nuevas subidas de impuestos"

Si las cifras de Google constituyen un baremo, les diré que, un par de días después de ver al imputado señor Camps leyendo, en pleno juicio -y, posiblemente, con poco juicio-, La ruta antigua de los hombres perversos, en la página del libro del filósofo René Girard se registraban poco más de siete mil entradas, y muchas de ellas, me temo, de periodistas que quisieron saber de qué iba el asunto, para escribir más cumplidamente su crónica judicial de la jornada. Debo añadir que, en la bóveda celeste barcelonesa, creí advertir que resonaban las carcajadas irónicas de Jorge Herralde, el editor de Anagrama que se ha visto afectado por el dudoso honor de ser leído por el amiguito del alma de El Bigotes, o viceversa.

Pero no es a esta clase de sabiduría a la que me refería, la que está en los mejores libros que, a veces, hasta los gobernantes leen -aunque sea con retorcidos fines: compararse al sufrido Job fue el de Mary Trajes-, sino más bien a aquella que ellos mismos, sin ayuda de nadie, producen.

Por ejemplo, hay lirismos que matan. "Nada en la vida es para siempre", dijo don Mariano al referirse a posibles nuevas subidas de impuestos. Escuchada en la radio, leída, la frase me sacudió. ¡Shakespeare! (recordé); ¡Ricardo III! (me estremecí: ya saben la fama que tiene el pollo). Tras esta compulsiva reacción repasé la frase mariana: "Todos saben que en la vida nada es para siempre", y comprendí que no se trataba de un plagio, sino de una cita implícita. En realidad, la frase shakespeariana, completa, es ésta: "Nothing last forever, not even troubles", lo cual debería tranquilizarnos, puesto que, en el contexto de la obra, el pérfido Richard acaba derrotado y pidiendo un caballo a cambio de su reino o autonomía.

A mí me enloquecen las citas que los gobernantes improvisan. He tenido la paciencia de hociquear en la Internet, y heme aquí con mis predilectas.

Fraga Iribarne: "Los golpistas del 23-F estaban llenos de buena voluntad". Francamente, me tendría que remontar hasta tiempos francos para hallar tanta solidaridad poética como la de estas palabras.

Felipe González (siendo expresidente): "Al gobernar aprendí a pasar de la ética de los principios a la ética de las responsabilidades". A esto se le llama una falacia, Oriana.

José María Aznar (cuando la polémica de trasvases de ríos): "Lo que Dios ha creado, el hombre no debería cambiarlo con estructuras faraónicas". Se comenta sola, observadas las actuaciones de los faraones del PP en sus diversas autonomías.

José Luis Rodríguez Zapatero, un día de aquellos: "La mayor de mis hijas me preocupa porque es muy de izquierdas. Fíjate si lo será para que yo diga esto. La pequeña no. La pequeña es muy guapa". Ay, adalides de la igualdad y la paridad, qué perverso es el inconsciente blablablero.

Se me ocurre que, si el lema interiorizado por el presidente Mariano es "Nada dura para siempre", aquí tenemos la explicación de su comportamiento huidizo. Me alegro, porque ya estaba bastante harta de tener que atribuirlo a su origen gallego, con la de gallegos activos y determinados que conozco, de todos los sexos...

No obstante, creo que los abajo gobernados deberíamos complementar la frase recurriendo a la canción del grupo Maroon 5, concretamente a una línea de su estribillo: "Nothing last forever, but be honest, babe".

Sé honrado, cariño. Seas quien seas y estés donde estés.

www.marujatorres.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de enero de 2012