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"El pensamiento de derechas es muy peligroso"

La escritora mexicana Sabina Berman publica en España su primer libro

"En relación a lo no humano, los humanos civilizados somos autistas". Esa frase que aparece al final de la novela La mujer que buceó dentro del corazón del mundo (editorial Destino) condensa lo que su autora, Sabina Berman (México DF, 1955) cuenta a través de un personaje insólito, una chica autista con unas áreas de inteligencia superior y con la que es difícil no sentirse identificado.

Berman vive de contar historias. "Unas verídicas que narro detalle por detalle, y entonces llamo al resultado periodismo. Otras donde a los detalles sucedidos agrego unos que merecieran suceder; entonces llamo al resultado ficción", dice la escritora, licenciada en Letras y Psicología Clínica.

Narradora y puntillista observadora de la sociedad que le ha tocado vivir, Berman se posiciona una y cien veces al lado de las minorías, de los diferentes. "Karen me ha enseñado a pensar e incluso estar fuera del pensamiento. Aunque ella es mucho más inteligente", dice riéndose.

"Quiero defender a las minorías. Dime una y estaré ahí", dice la autora

Karen podría haber sido una salvaje, sin más estímulos que los de un animal enjaulado. Pero también podría convertirse, y su creadora así lo decide, en una brillante y triunfadora empresaria.

Karen bucea, lleva el pelo rapado, viste con una camiseta, no viaja con maletas y conoce el sexo a través del chorrito de agua de un bidé. "Al hacerla casi asexuada la he liberado de 20 años de obsesión. Una suerte", dice. "Soy fan de ella, es una mujer a la que no le importan los patriotismos, no pierde el tiempo peinándose, no tiene que elegir qué ponerse, no le importan los idiomas". Y añade: "Ni siquiera sabe mentir, no posee las conexiones neurológicas para mentir, por tanto no tiene fantasía, ni religión, no se cuenta historias sobre la realidad. ¡Por fin alguien que ve la realidad como es y no como quiere que sea!".

Hija de padres polacos que huyeron a México en la Segunda Guerra Mundial tras la persecución nazi a los judíos, habla de su país con tristeza: "No es casual que haya escrito una novela donde el asesinato aparece en cada capítulo; la realidad mexicana me confrontó con la invasión de la barbarie en lo civilizado".

Su libro, escrito en primera persona, a pesar de su conexión con la naturaleza no dice que salvemos el planeta: "Esa es una empresa que nos queda grande a los individuos. Lo que dice es sálvate a ti mismo; si quieres ser feliz la única manera de lograrlo es relacionándote con la realidad a través de los sentidos de tu cuerpo y no del pensamiento. Lo otro es política", apunta."A mí me gustaría ver que la política tiene sus raíces en otros intereses, por ejemplo en la verdad. Soy una persona radicalmente de izquierdas, pero a lo que dedico mi vida no es a eso. Quiero defender a las minorías, dime el nombre de una y estaré ahí".

A Karen la ha dado una personalidad de izquierdas. "Técnicamente uno de derechas tiene fe en verdades absolutas, que no existen, y tiene prohibida la discusión porque cree en lo que no es verdad y lo que se ajusta a la realidad es destruido e ignorado. La mente de izquierdas es una mente científica, la verdad se indaga, se cifra, se comprueba y recomprueba, las soluciones que derivan de ella son complejas. Es un pensamiento mucho más lento y generoso". Y lleva esta reflexión a su entorno: "En México estamos en guerra porque un pensamiento simple de derechas ha decidido que el mal es la droga. No ha habido una indagación de si es mala, de cuántos consumen. Ahora estamos en una guerra porque gobierna la derecha, y la solución es de una simpleza abismal: lancemos a unos señores armados sobre otros armados. Habría que hacer un pacto transnacional, congelando las redes, comprometiendo a Estados Unidos y Suramérica, porque finalmente México es un pasillo de los narcos, y si estos países no se comprometen, pues no hacer la guerra. Porque el problema de los mexicanos no es la droga, sino la pequeña criminalidad que hacen los peces chiquitos que rodean a la ballena del narco: el secuestro, el robo. Si nos hubiéramos dirigido a por los pececitos se hubiera resuelto, y la ballena que cruce y pase de largo. Pero la derecha dice que no lo hacemos porque somos buenos. Es muy peligroso el pensamiento de derechas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 2010