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San Sebastián capea el temporal

La competencia con Toronto, los graves problemas de financiación y el relevo en la dirección ponen en la encrucijada al primer festival español de cine, que arranca hoy

¿Tienen futuro los festivales de cine en el mundo virtual actual? ¿Tiene futuro San Sebastián? Hoy arranca su 58ª edición , la última como director de Mikel Olaciregui, que entró como gerente con 35 años y ahora deja el Festival con 54. Y hoy arranca una edición que sufre la tormenta de la crisis y ve acercarse aún nubarrones más grandes y oscuros para próximos años.

A José Luis Rebordinos, el hombre que sustituirá a Olaciregui, le esperan escollos inmensos, tanto de tipo económico como cinematográfico. Empezando por su presupuesto. El Zinemaldia tiene este año seis millones de euros -"bueno, no llega a seis", recalca su director- para todos los gastos. "Y con una gran diferencia con otros festivales", comenta Olaciregui: "Nosotros pagamos hasta el alquiler de las oficinas y del Kursaal , mientras que en Cannes los grandes hoteles regalan sus habitaciones. Aquí en hostelería tenemos temporada alta, baja y la del festival".

Las instituciones del patronato reducirán su ayuda en 400.000 euros

Pero las cosas siempre pueden ir a peor. El año que viene cada una de las entidades que forman el patronato del certamen (Ayuntamiento, Diputación, Gobierno Vasco y Ministerio de Cultura) reducirá en 100.000 euros cada una sus aportaciones, comentan fuentes de la organización. Además, la mayor parte de los contratos de los patrocinadores se acaban este año. Renegociarlos en tiempos de crisis va a ser épico. "Nuestro presupuesto es muy, muy inferior al de los otros grandes certámenes. Somos el pequeño de los grandes", dice Olaciregui. Siempre fue así: Antonio Zulueta, padre de Iván, dirigió el certamen entre 1958 y 1960. En una reunión entre los responsables de los grandes festivales de cine, cada uno habló de su presupuesto. Se oyeron comentarios como "nosotros en Berlín no tenemos límite". Cuando le llegó el turno a Zulueta, soltó: "El nuestro es un secreto de estado". Hábil respuesta que escondía la vergüenza que le provocaba sus exiguos medios...

Y si la economía va mal, la competencia cinematográfica está crecida. Toronto está asfixiando Venecia y San Sebastián. Es un hecho innegable. Gente de la industria apunta, además: "Los festivales más importantes tienen mercado, y en San Sebastián nunca existió". Respuesta de Olaciregui: "Toronto no es un festival como tal, es un mercado de proyecciones, sin premios más allá del público. Sin proceso de selección riguroso. Pero esa línea es novedosa, es cierto, al no adaptarse a las viejas categorías. Está ganando presencia mediática", dice Olaciregui. ¿Opciones? "O te enfrentas a él o llegas a acuerdos estratégicos con Toronto", asegura el director. "O haces como Venecia, con una sección oficial de 54 películas, inmensa, para querer enfrentarse a los 300 filmes visibles en la ciudad canadiense, o negocias con ellos, como nosotros. ¿Un ejemplo? Promesas del Este, de Cronenberg. Porque en el maremagno de aquel mercado -el escaparate otoñal al que se asoma Hollywood- es difícil hacer ruido mediático, mientras que aquí tienes a los medios de comunicación europeos más centrados en tu producto. Un certamen debe servir como plataforma de lanzamiento", dice Olaciregui.

Sin embargo, su opinión no es compartida en la industria cinematográfica española, donde se comenta que el Festival de San Sebastián tiene repercusión en España y Latinoamericana, pero poco más. En resumen: que ha perdido internacionalización. "Lo que le falta al certamen es una fuerte sacudida, que tendrá que darla Rebordinos. La fórmula está enmohecida", comentan en la misma ciudad. El productor, exhibidor y distribuidorEnrique González Macho, de Alta Films, incide: "Donostia no ha encontrado su lugar, le falta su personalidad".

Todo el mundo coincide en que es el festival más amable, el más humano acorde con la talla de la ciudad que le aloja y con el inusitado fervor del público (ayer ya estaban vendidas 62.725 entradas)... "a lo mejor eso no le importa a la industria, pero sí a los cineastas que pasan por aquí", apunta Olaciregui. Sin embargo, ¿qué tipo de certamen es? "Yo creo que tenemos una línea de identidad, con España y Latinoamérica siempre presente, pero no debemos especializarnos", comenta su responsable. González Macho va por otro lado: "Debería ser el gran certamen latino, y por latino entiendo Francia, Italia, España... Además, ¿de verdad representa el cine español presente en esta Sección Oficial a nuestra industria? ¿Dónde están las películas de Icíar Bollaín o Fernando León, que ya han ganado aquí? En Donostia nunca sabes qué vas a ver, y un certamen tiene que seguir y apoyar las trayectorias de sus cineastas".

Olaciregui habla de la lucha por las películas, que arranca cuando acaba Cannes en primavera: "Venecia tiene más fuerza que nosotros a la hora de atraer gente, pero luego el nivel de satisfacción de los cineastas presentes es diferente. Es una carrera llena de obstáculos, porque a nosotros nos siguen Roma y Londres. Se nota, pero confío en nuestro equipo de seleccionadores: este año han conseguido películas que a priori eran para los italianos".

¿El futuro? "Depende de lo que quiera José Luis Rebordinos. Mi opinión es que Venecia y San Sebastián son compatibles, y que los acuerdos estratégicos con Toronto son necesarios", dice Olaciregui, cuya próxima misión podría ser ocuparse de las relaciones del Zinemaldia con Norteamérica. Pero avisa: "Eso sí, con menos dinero no se puede hacer un festival de categoría A -la superior en la escala de festivales de cine-, porque la reducción de inversión pública conlleva la eliminación de ciclos y retrospectivas, y esto afecta directamente a la autofinanciación". A José Luis Rebordinos le espera una tarea titánica, en la que tendrá que multiplicar los panes y los peces.

*** Tras leer este artículo en El País, Mikel Olaciregui, Director del Festival, quiso puntualizar: "yo no tengo constancia de que ninguna institución vaya a recortar sus aportaciones al certamen." Preguntado si nunca va a ocurrir esa rebaja, Olaciregui insistió: "oficialmente nadie ha confirmado nada y no se ha hablado del dinero del año que viene".

Las claves de 2010

- La actriz Olivia Williams, en nombre de Roman Polanski, recoge hoy en la gala inaugural del certamen el Gran Premio FIPRESCI a la mejor película del año según la crítica internacional por El escritor.

- Alex de la Iglesia recibe, el sábado, el Premio Nacional de Cinematografía.

- Estreno del documental Bicicleta, cullera, poma sobre la lucha de Pasqual Maragall contra el alzhéimer.

- Julia Roberts recogerá, el próximo lunes, el Premio Donostia en homenaje a su carrera.

- Ya en la recta final, estreno de Amigo, de John Sayles, uno de los filmes más esperados de la Sección Oficial sobre la guerra de liberación de Filipinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 2010

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