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Catástrofe en Chile

Chile sufre el peor terremoto en 50 años

El seísmo, de 8,8 grados en la escala de Richter, causa al menos 214 muertos - Los temblores provocaron alertas de 'tsunami' en todo el océano Pacífico

El sueño de los chilenos fue interrumpido abruptamente a las tres y media de la madrugada de ayer -siete y media, hora peninsular española- por un terremoto de 8,8 grados de intensidad en la escala de Richter. El seísmo, el más fuerte en 50 años en Chile, hizo temblar con violencia la zona central y sur del país y provocó al menos 214 muertos y cientos de heridos de distinta consideración, aparte de derrumbes de edificios, carreteras y puentes.

Aunque el epicentro se registró cerca de la ciudad de Concepción, el temblor se sintió en todo el país, desde Antofagasta hasta Puerto Montt, y tanto la energía eléctrica como las comunicaciones quedaron interrumpidas en casi todas las ciudades próximas, incluyendo la capital, Santiago.

El terremoto disparó la alerta de tsunami en todo el océano Pacífico. La primera isla en sentirlo fue la de Robinson Crusoe, a casi 700 kilómetros del epicentro, donde se informó de al menos cinco muertos y 11 desaparecidos.

Acompañado por un ruido ronco y profundo, el terremoto tuvo una duración superior a dos minutos y su epicentro se situó 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, unos 325 kilómetros al sur de Santiago.

El seísmo se sintió con diferente intensidad en la mayor parte de Chile, entre Antofagasta y Concepción, y al oeste de Argentina, y sus efectos llegaron hasta el océano Pacífico. Fue enormemente más intenso que el terremoto que asoló Haití en enero pasado, y en la historia sísmica de este país es el tercero más violento, según los sismólogos.

El ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, lo calificó de "cataclismo de dimensiones históricas". "Desde el año 1960 [fecha del terremoto de Valdivia, el mayor de la historia] nunca habíamos tenido un terremoto así", dijo Pérez Yoma.

A última hora de la tarde (madrugada en España), la presidenta Michelle Bachelet se dirigió al país por televisión para hacer un balance de víctimas y daños (214 muertos, 15 desaparecidos y dos millones de damnificados) y señalar que Chile tiene por delante "una ardua tarea que nos llevará mucho tiempo y esfuerzo". El Gobierno había decretado previamente zona catastrófica las regiones de Valparaíso y de la Araucanía, incluyendo a Santiago; suspendido los actos masivos, conciertos y partidos de fútbol, y postergado el inicio de las clases en marzo.

La mayor parte de las 214 víctimas se concentró en las regiones del Maule y de Concepción. En esta última ciudad, un edificio residencial nuevo, de 15 pisos de altura, cercano a la ribera del río Bío-Bío, se desplomó y quedó reducido a una altura de cuatro plantas. Una persona que vivía en el octavo piso se hundió hasta el sótano, pero sobrevivió. "Fue tremendo. De repente vi un poco de luz y salí", contó en televisión.

En la oscuridad hubo escenas de pánico durante el terremoto. Por encima del sexto piso en los edificios en Santiago era muy difícil mantenerse en pie. Al ruido del seísmo se añadió el agudísimo sonido de las alarmas de coches y casas, activadas por el movimiento ondulante del suelo, y los gritos y llantos de las personas.

La red principal de carreteras del país quedó hecha trizas. Las infraestructuras nuevas no resistieron. La carretera Panamericana, que une Chile a lo largo, quedó interrumpida en más de cinco puntos, incluyendo puentes cortados y socavones en el camino. El aeropuerto de Santiago sufrió daños y se suspendieron todos los vuelos internacionales que arribaban, desviados a Mendoza (Argentina), y los nacionales. Las autoridades creen que permanecerá cerrado hoy y no se descarta que también mañana.

El titular de Interior afirmó que las autoridades esperan "tener un país más normalizado" en las próximas 48 o 72 horas. Pero, horas después del terremoto, se confirmó el impacto de un tsunami en el litoral meridional del país. En Talcahuano, una gran ola penetró con furia 20 manzanas hacia el interior de la urbe y causó graves daños en las instalaciones portuarias y los barcos amarrados, informa Efe.

Decenas de miles de personas que disfrutaban sus últimos días de vacaciones de verano cargaron rápidamente sus vehículos en la madrugada para iniciar el regreso anticipado desde balnearios y la zona sur del país, contribuyendo al atasco de las carreteras.

En Santiago, el metro no funcionó y los autobuses de transporte urbano lo hacían a medias. La red de carreteras de la capital sufrió daños y en la zona norte de la ciudad cayeron tramos completos de la calzada en la autopista Vespucio Norte, así como pasos para peatones en la ruta Panamericana, que aplastaron coches, sin que se registraran víctimas fatales. El Gobierno recomendó a la población no salir de sus domicilios, salvo en caso de extrema necesidad.

En Concepción, donde hubo más muertos, cayó un puente sobre el Bío-Bío, el río más ancho del país. La Facultad de Química de la universidad de esta ciudad fue arrasada por un incendio. En zonas periféricas de Santiago y Concepción hubo saqueos en farmacias y supermercados.

"Me agarré de una puerta como pude y el terremoto me bamboleaba de un lado a otro, mientras mi gata, que tenía en brazos, me rasguñaba hasta que se soltó y corrió desesperada dentro del apartamento", contó Beatriz, una arquitecta que vive en un edificio en la capital, donde el seísmo alcanzó el grado 8.

En numerosos edificios no quedó ni una ventana de cristal entera. La gente salió apresuradamente a la calle en casi todas las ciudades y allí permaneció. En la madrugada había más gente en las aceras que en pleno día. Sin semáforos, el tráfico se volvió caótico. Como no había teléfonos funcionando, ni fijos ni móviles, para saber cómo estaban los parientes o amigos, era necesario partir en coche hasta sus viviendas. Los peajes dejaban pasar de forma gratuita a los vehículos. A las 4.30, hora local, la capital tenía tanto tránsito de automóviles como cualquier fin de semana a las cuatro de la tarde.

En las barriadas periféricas, las personas encendieron fogatas con maderas para iluminar la zona y calentarse, mientras pernoctaban esperando que pasaran las réplicas y volviera la energía eléctrica. Al mediodía, un tercio de la población de Santiago aún no contaba con electricidad. En algunas partes, las personas calificaban el terremoto de "mentiroso", porque desde el exterior no se advertían los destrozos internos en las viviendas.

Hasta primera hora de la tarde, hora local, se habían registrado al menos 33 réplicas, 25 de ellas con intensidad superior a 5 grados Richter, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. En el océano Pacífico el seísmo generó marejadas con grandes olas, que azotaron varias ciudades costeras.

En la isla Robinson Crusoe, perteneciente al archipiélago de Juan Fernández, a 667 kilómetros del continente, no se sintió el sismo, pero el océano subió en forma de ondas sucesivas que se llevaron por delante las viviendas. Muchos lograron huir hacia el interior de la isla, pero hubo cinco muertos y 11 desaparecidos, según France Presse. La Marina chilena alertó a la población para que también desalojara el área ribereña de Isla de Pascua, a 3.762 kilómetros de Chile continental.

Los peores seísmos

- El terremoto que sacudió ayer Chile, de magnitud 8,8 en la escala de Richter, es de los más poderosos jamás registrados.

- El seísmo más violento del que se tenga constancia también se produjo en Chile, al sur de Concepción, en 1960. Tuvo una magnitud de 9,5.

- El terremoto que desató el tsunami y provocó la muerte de 230.000 personas en 2004 fue de 9,2.

- En Alaska, un temblor de 9,2 sacudió la tierra en 1964.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 2010

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