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Reportaje:CINE

Will Smith, el Obama de Hollywood

Ha conquistado a todos los públicos con un magnetismo que va más allá de su raza. Con 40 años recién cumplidos, representa la gran esperanza para la industria del cine.

Un nuevo presidente estadounidense se ha convertido en símbolo de esperanza para el cambio global, y eso mismo es lo que ve Hollywood en Will Smith: el nuevo Obama. Más allá del color de su piel o de los rumores (simplistas) de que este actor nacido hace 40 años en Filadelfia (Estados Unidos) tenga entre sus planes llevar al cine la vida del que fue senador por Illinois. "Soy bueno imitando el movimiento de sus orejas", bromea Smith para sofocar los cotilleos. La revista Time asegura que es el Barack Obama de los actores, alguien cuya capacidad de comunicación y magnetismo personal va más allá de su raza. Éste es su año. Y lo ha celebrado cosechando el título de estrella más taquillera del firmamento de Hollywood, otorgado por la asociación de exhibidores estadounidenses.

Él recibe las alabanzas sin pestañear, con su habitual sonrisa de buzón. El cancarro de café solo, sin azúcar, favorece la energía que desprende durante una entrevista en un hotel de Los Ángeles (California). "La gente dirá lo que sea de mí. Y no soy ajeno al miedo al fracaso, que está conmigo todos los días. Pero Eddie Murphy ha recaudado mucho más que yo. ¡Dos mil millones de dólares más que yo! Tom Cruise también tiene mejor taquilla. Tom Hanks me supera con creces. Pero ahora todos tienen la impresión de que soy el titán de la taquilla. Y a mí me parece divertido escucharlo".

Smith no es flor de un día, como estos rankings suelen indicar. Obviando sus comienzos como rapero del dúo DJ Jazzy Jeff and the Fresh Prince, o su debut como actor en la televisión con la serie El príncipe de Bel-Air, sólo fijándonos en su carrera en el cine como intérprete y productor lleva recaudados 5.800 millones de dólares en la taquilla mundial. Y ostenta el récord de estrenar el mayor número de filmes consecutivos (ocho) capaces de superar los 100 millones de dólares en las salas. Desde hace una década, tan sólo dos de sus películas (Alí, que le deparó su primera candidatura al Oscar, y La leyenda de Bagger Vance, bajo las órdenes de Robert Redford) no han superado esta marca. "Al margen de que gusten más o menos, creo que no hago malas películas. Pueden no ser tus favoritas, pero no son malas. Wild wild west fue un error, pero no es la peor película del mundo".

Desde que se decidió por la gran pantalla con Seis grados de separación, lleva a sus espaldas dos de las franquicias más taquilleras de los noventa, Bad boys y Men in black, y algunos de los mayores éxitos internacionales en el campo de la ciencia-ficción reciente, como Independence day (817 millones de dólares), Hancock (624,3 millones de dólares) o Soy leyenda (584,4 millones de dólares). "Una vez que has tenido éxito, las matemáticas cambian", reflexiona el intérprete. "Las emociones empiezan a formar parte de la ecuación. Y la recompensa ya no está donde te pensabas que estaba. Por eso ahora dejo cada vez más que hablen mis instintos".

Siempre cita a Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis como sus maestros, quienes le hicieron ver que da igual lo bien que funcionen tus películas en EE UU; "si no funcionan en el mundo entero, no eres una verdadera estrella". Ahora atesora más kilómetros que su amigo y también modelo en estas lides Tom Cruise. "Siempre tenemos una batalla pendiente sobre quién está más tiempo en la alfombra roja", admite sobre el que no duda en llamar su "mejor amigo".

Madrid, París, Londres, Egipto, India o Brasil son algunas de las paradas de la vuelta al mundo de los estrenos de Will Smith. "Quiero ir a Irán, sentarme con sus estudiantes, hablar de arte, no de política. Estar más abierto a Oriente Próximo". Ésa es una de sus próximas metas en la dominación global mediante el cine que prepara con su productora, Overbrook. Nunca antes un actor negro había contado con tanta popularidad. Especialmente en el extranjero, donde las películas protagonizadas por negros, sobre todo las comedias, se convirtieron en una especie de gueto no demasiado exitoso. Pero él es parte de la generación del Sí, se puede. "Si dijera: 'Soy negro, así que no puedo ser la mayor estrella mundial, estaría poniéndome barreras a mí mismo. Y eso es algo que rara vez hago", ha declarado en más de una ocasión.

Lo que sí asegura es no hacer cine por dinero. "Mi último trabajo [Seven pounds] me ha iluminado, me ha mostrado que la felicidad la da el servicio a la humanidad. Que mi carrera, mi vida, todo debe estar al servicio de la humanidad". Este hijo de un reparador de neveras y una empleada del distrito escolar empieza a sonar, como su amigo Cruise, también en la espiritualidad y el proselitismo de uno de los más reconocidos miembros de la Cienciología. Pero Smith niega su pertenencia a este credo. "No soy cienciólogo. Aunque uno de mis mejores amigos lo es", zanja. Cuenta que su espiritualidad le viene de cuando su abuela Gigi (de la Iglesia Baptista de la Resurrección) no dejaba de sonreír diciéndole que así "mejoraba todo". Y esa búsqueda espiritual se está dejando notar en sus rodajes. Como asegura Charlize Theron, a su lado en Hancock, Smith "se rodea de gente que comparte el mismo sentimiento de búsqueda. Él está siempre buscando, en su vida, en su espiritualidad, en su intelecto. Siempre a la búsqueda".

Su creciente entourage (el séquito dispuesto a reírle las gracias al "talento") se justifica, según el realizador Peter Berg, como una muestra más del valor de Smith. "Es un gran motor para nuestra economía y necesitaríamos más estrellas como él", subraya el director. Todo es superlativo a su lado. Su mansión, a las afueras de Los Ángeles, cuenta con un estanque que parece un lago y un helipuerto, además de un gran campo de golf, la mayor pasión de este actor. Pero el éxito no viene sin cargas personales. "Cuando hago una película, mi familia sufre. Estoy ausente. Luego paso largas temporadas en casa para que mis hijos tengan sobredosis de padre. Los opuestos me dan el equilibrio".

Smith contrajo matrimonio en 1992 con Sheree Zampino, con quien tuvo su primer hijo, Willard C. Smith III. Eran tiempos en los que ganaba un millón de dólares con la misma facilidad con la que lo gastaba, y cuando tuvo serios problemas con el fisco estadounidense. Para 1995 ya se había divorciado, vivía con la actriz Jada Pinkett, a quien conoció años antes en unas pruebas para la serie El príncipe de Bel-Air, y estaba concentrado en su carrera. "Lo mejor de Jada es que es real. Nuestra noche de boda me dijo: '¿Sabes? No eres lo que se dice listo, porque estás en la cima de tu carrera, eres más famoso que nunca, y ¡te casas! Eso no es muy inteligente", confiesa el actor entre risas. Aunque su matrimonio es modélico en un Hollywood volátil, tampoco esconde las dificultades. "El picor siempre está, lo que haces es no rascarte", concede sobre las tentaciones.

Lo suyo es más que una familia. La mejor prueba es su productora, donde tienen cabida todos los miembros del clan Smith. Jada es productora ejecutiva de The secret life of bees y acaba de debutar como directora en The human contract, ambas producciones de Overbrook. Su hijo de 10 años, Jaden, participó con su padre en The pursuit of happyness y ahora será el protagonista del nuevo Karate Kid; la más pequeña, Willow, trabajó en Soy leyenda y ahora es parte del reparto de Kit Kittredge: an american girl. A papá Smith no le faltan proyectos, como The last pharaoh, épica sobre el antiguo Egipto, la comedia My wife hates your wife o la adaptación estadounidense del filme francés más taquillero del año: Welcome to the sticks.

Además de la biografía de Obama, ¿verdad? "Ya me gustaría, pero cuando él escriba la historia. Su presidencia ha cambiado la historia para siempre, en especial para los negros que siempre tuvimos esa gran duda sobre si éramos verdaderos ciudadanos de este país. Y lo que acaba de ocurrir completa irrevocablemente el ciclo de nuestra nacionalidad. Nada de palabros como afroamericanos. Somos americanos de descendencia africana. Estados Unidos ha dado un paso de gigante, y Obama sí que es la mayor estrella del mundo".

'Siete almas', la nueva película protagonizada por Will Smith, se ha estrenado recientemente en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de enero de 2009