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Deserción en el ballet cubano

Tres jóvenes estrellas del Ballet Nacional de Cuba (BNC) desertaron la madrugada del domingo de las filas de la compañía durante una gira de la agrupación por diversas ciudades canadienses. Taras Dimitru, Miguel Ángel Blanco y Annya Gutiérrez, ninguno mayor de 25 años y laureados en varios concursos internacionales, describieron una peripecia digna de una novela de John LeCarré. Eludieron la vigilancia de las autoridades cubanas camuflados dentro del ballet, hasta cruzar la frontera norteamericana por una carretera secundaria y, ocultos en varios coches, llegar a Búfalo (Nueva York), donde se reencontraron con familiares y recibieron los documentos de asilo político, así como protección estatal del Gobierno de Estados Unidos.

Para más tintes novelescos, Taras Dimitru, un superdotado de baile elegante y virtuoso en quien algunos expertos ven una gran e inmediata estrella masculina del ballet académico, es hijo de padre húngaro. Su madre, la maestra y ensayadora cubana Magaly Suárez, es la actual directora artística del Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM), una compañía fundada hace dos años y residente en la capital de Florida que se nutre fundamentalmente de la diáspora criolla y de artistas cubano-norteamericanos de segunda y tercera generación.

Pedro Pablo Peña, director general de lo que muchos llaman ya "el ballet cubano del exilio", declaró por teléfono a este periódico que dará plaza a estos artistas en su conjunto teniendo en cuenta su categoría y que les traerá como protagonistas de la gira que emprenderá por varias ciudades españolas en junio de 2008. Antes, en el mes de febrero, y de manera extraordinaria, les hará bailar como invitados en el estreno previsto de El lago de los cisnes en el Jackie Gleason Theatre de Miami Beach.

La defección de bailarines cubanos que huyen de la crítica situación de la isla es un grifo abierto que ha creado una dolorosa e interminable lista de carreras, algunas truncadas y otras llevadas al triunfo. Un elenco que sobrepasa los 150 artistas a partir de 1966, cuando 10 bailarines abandonaron a Alicia Alonso y al BNC en París.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de diciembre de 2007