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sábado, 23 de junio de 2007
Entrevista:MARC AUGÉ | Antropólogo

"La imagen puede ser el nuevo opio del pueblo"

Su formación fue literaria y filosófica. Dice Marc Augé (Poitiers, 1935) que la antropología a finales de los cincuenta no tenía un programa académico bien definido. A ella accedió en la década siguiente, cuando se sumergió en el continente africano. Luego le llegó el turno a Suramérica y hoy este profesor y ex director de l'École des Hautes Études en Sciences Sociales de París sonríe al afirmar, en perfecto castellano, que él ha ido cambiando "con la mundialización misma". Su perspectiva actual le ha llevado a destilar conceptos de la vida contemporánea como el de los no lugares para referirse a aeropuertos o autopistas. Su último libro, El oficio de antropólogo (Gedisa), emprende una defensa apasionada y argumentada de su vocación.

"La globalización lleva a la ilusión de que podemos comunicarnos con el mundo entero"

"El no lugar es una realidad empírica. Es un no lugar para unos y un lugar para otros"

Pregunta. ¿Es la antropología más necesaria que nunca?

Respuesta. El presente siempre es un paisaje que hay que estudiar. La Antropología es un lugar, en un momento. Su objeto de estudio es la relación entre seres humanos en un grupo dado, tomando en cuenta el contexto. Es muy difícil pensar en el tiempo desde la ideología del presente.

P. ¿Y el pasado de su disciplina?

R. El contexto es lo que está cambiando. El cambio es parte del objeto. No hemos perdido las sociedades primitivas sino que todo se está transformando. No estamos para celebrar los paraísos perdidos, que no lo eran en ningún caso. No hay que alimentar la nostalgia porque no es parte del oficio de antropólogo, es una ilusión. La antropología tiene un rol y es útil para la observación del mundo actual.

P. Habla de sobremodernidad, de la multiplicidad de cosas y de la aceleración del tiempo, del imperio del tiempo sobre el espacio en la era de Internet.

R. Es una tensión que atraviesa el mundo entero. La homogeneización y la globalización económica y tecnológica producen la ilusión de que podemos comunicarnos con el mundo entero. La reacción a esto es el nacionalismo y los proselitismos religiosos como el evangelismo o el lado más tradicional del Islam que está estrechamente vinculado a regímenes políticos no democráticos que imponen la opresión de individuos y una ideología respecto a todo tipo de problemas como la desigualdad de las mujeres. Es la diferencia cultural que las democracias tienen que combatir.

P. ¿Busca la antropología el factor común a todos los hombres?

R. El objeto intelectual son las relaciones de parentesco o el poder económico. La simbolización de estas relaciones es el hecho común, patente en la educación a los niños. La alienación del individuo a la estructura es necesaria para ser sano de espíritu. El hombre que se aliena consiente vivir en un mundo con relaciones preexistentes. Cualquier régimen político es una tensión entre el sentido social y la libertad. Lyotard plantea dos tipos de mitos: la cosmogonía del pasado y los mitos del futuro y progreso del siglo XVIII. Todos han fracasado.

P. ¿Otro gran relato del fin de la historia?

R. No tenemos herramientas para entender lo que pasa. Hemos olvidado las herramientas intelectuales. No somos capaces de pensar el tiempo. Hay una denominación del lenguaje del espacio. El binomio local-global no es equivalente a particular-universal. Lo local puede ser una réplica de lo global o una excepción y lo particular tiene cosas que se relacionan con lo universal de forma dialéctica. De ahí surge el término glocal.

P. Dice que lo real se esfuerza por ser ficción.

R. Sí, es la ilusión del individuo frente a su contemporaneidad. Toda la historia del mundo en su ordenador. Seleccionar y utilizar la ilusión de libertad porque las cosas son representadas desde el consumo.

P. ¿Se expanden los no lugares?

R. Ésta es una noción que se opone al lugar entendido en su sentido antropológico, es decir, como espacio en el que se plasman las relaciones sociales mismas. El no lugar es una realidad empírica. Mucha gente no tiene allí nada que negociar, pero esto no es una distensión absoluta: es un no lugar para unos y un lugar para otros; por ejemplo, para quienes trabajan en un aeropuerto. Se ha producido un desarrollo de estos espacios por todo el planeta; espacios organizados a través de códigos que no están pensados para la comunicación. Tienen una organización muy sofisticada, pero no tienen incorporados los elementos simbólicos de las relaciones sociales.

P. ¿Los medios sustituyen, ganan terreno a otros agentes sociales?

R. La imagen puede ser el nuevo opio del pueblo. Vivimos en un mundo de reconocimiento, no de conocimiento. Se vive realmente a través de la pantalla. Los medios de comunicación deben ser objeto de educación, no sólo un canal de información. Sólo entiendes la manipulación de las imágenes al hacer una película. Hay que aprender a leer y a escribir y también a leer y a hacer imágenes.

Marc Augé, en Madrid. / RICARDO GUTIÉRREZ

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