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Reportaje:10º Festival de Málaga

"Me río mucho con 'Jamón, jamón"

Bigas Luna recuerda con una exposición los 15 años del estreno de su película, rodada en Los Monegros con Penélope Cruz, Javier Bardem y Jordi Mollá

Ajo, aceite y jamón. Juan José Bigas Luna (Barcelona, 1946) dice que siempre han sido sus "grandes pasiones". Tres elementos omnipresentes en Jamón, jamón (1992), primera entrega de lo que el propio director llama su "trilogía ibérica", y que completan Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994). El Festival de Málaga, inaugurado el viernes, celebra con un homenaje al director los 15 años del melodrama de amores cruzados protagonizado por unos jovencísimos Penélope Cruz, Javier Bardem y Jordi Mollà, a quienes mueve la pasión, los celos y la venganza.

Tres lustros después de su estreno, Bigas Luna contempla "con mucho cariño" el efecto del paso del tiempo en Jamón, jamón. "Cada vez que la veo me río, y eso a mí me interesa mucho. Tiene una carga de ironía grande y creo que, con los años, ha crecido, algo con lo que me siento muy cómodo", aseguraba el pasado viernes, tras inaugurar la exposición 15 años de Jamón, jamón. El realizador ha recreado en el edificio del Rectorado de la Universidad de Málaga uno de los escenarios de la película, el puticlub de carretera Lovers, con su barra de piel acolchada, sus chicas de alterne y una decoración ad hoc de, cómo no, jamones colgados y cabezas de ajos esparcidas por los rincones.

"Les dije: 'Calmaos, no os preocupéis...', porque lo querían dar todo el primer día"

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Varias vitrinas recogen las notas del director sobre el look que habrían de tener los personajes, referencias pictóricas (el cuadro La gitana del loro, de Ignacio Zuloaga, para el personaje de Cruz o el Duelo a garrotazos de Goya para la mítica escena final en la que se baten a palos Bardem y Mollà), los story boards de varias de las escenas más recordadas y diversas instantáneas en Polaroid tomadas durante el rodaje.

Quizá no sea el trabajo más importante para Bigas Luna, ni el más taquillero de su carrera (que corresponde a Las edades de Lulú, 1990) pero sí uno de los "más emblemáticos o con más elementos" del universo creativo del director. "Creo que Bilbao (1978) es una película que generacionalmente mucha gente no ha visto. En cambio, Jamón, jamón pilló a gente de mi generación y también a un sector importante de gente joven", dice el realizador.

Además, es inevitable que su nombre esté ligado al de los tres protagonistas, hoy estrellas de la cinematografía española. "Los tres, aceite, jamón y ajo", asegura Bigas Luna. ¿Apuntaban ya el éxito que después alcanzarían? "Sí, y además se lo dije. A la tercera semana de rodaje los reuní, porque estaban nerviosos, y les dije: 'Calmaos, no os preocupéis...'. Porque lo querían dar todo el primer día. Les dije que estaba seguro de que los tres iban a ser actores famosos. Siempre que los veo se lo recuerdo".

El director admite que, en el caso de Cruz, no todos los realizadores con los que ha trabajado han sabido sacar su potencial. "Penélope es una actriz que se siente muy cómoda con directores muy raciales, como ella de alguna manera. Las películas más destacables de su carrera son las que ha hecho con directores como Fernando Trueba, Pedro Almodóvar o Sergio Castellito. La escuela de actores mediterráneos españoles o italianos es muy de corazón y de estómago, y creo que el hecho de que haya una proximidad étnica funciona muy bien".

Bigas Luna trabaja ahora en el guión de la segunda parte de su última película, Yo soy la Juani, estrenada el año pasado. Aunque desde el principio estaba previsto que hubiese una continuación, aún no está seguro de si la realizará o no. En cualquier caso, ¿triunfa la Juani al final? "¡Sí! A mí me gusta mucho esa frase que dice: 'Cuidado con lo que deseas porque lo vas a conseguir'. Quiero hablar de una cosa que me parece terrorífica de la sociedad de hoy, que vende el éxito como lo único que hay que lograr, cuando yo creo que el éxito es uno de los caminos más seguros y rápidos a la infelicidad. Quiero hacer una crítica a esto de que parece que el que no tiene éxito es un desgraciado, cuando a mí me parece una absoluta locura".

Desde Italia también le ha llegado un proyecto que tiene mucho que ver con Bigas Luna: "Habla de comida, de viñas... Es un proyecto muy próximo a mí, de cosas que me interesan mucho, como la alimentación y la ecología". Pero Bigas Luna, que fue diseñador antes que cineasta, no olvida su faceta más artística, que plasma en sus piezas de videocreación, un campo en el que trabaja desde los setenta. Antes de Yo soy la Juani no había rodado un largometraje de ficción desde Son de mar (2000). En esos años, sin embargo, ha realizado varios proyectos puramente artísticos, como El collar de moscas, un vídeo que dura un minuto veinte segundos. También ha trabajado en la Vía láctea, una serie de filmaciones de corta duración con la lactancia y la leche materna como tema común. Una de sus piezas más espectaculares es la videoinstalación de diez minutos proyectada en tres pantallas que rodó en la Torre Agbar de Barcelona con su arquitecto, Jean Nouvel, como actor protagonista. "La videocreación me interesa muchísimo porque es creación pura. En el cine estás supeditado a la acción y hay una presión comercial, pero la videocreación es la libertad total y absoluta. El futuro son los pequeños formatos", asegura tajante.

Bigas Luna cree firmemente en los jóvenes creadores, con los que trabaja en talleres que ha venido organizando en toda España en los últimos años. "Una de las mejores cualidades que tenemos en el cine español es la creatividad. Por nuestras características étnicas -vuelvo al ajo, al jamón y al aceite de oliva- creo que nuestro cine es muy variado, muy pasional visto desde fuera, y eso interesa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de marzo de 2007