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Reportaje:CINE DE ORO

'La gata sobre el tejado de zinc'

EL PAÍS ofrece mañana, por 8,95 euros, la excelente adaptación de Richard Brooks

Probablemente sea Tennessee Williams el autor teatral contemporáneo más veces adaptado al cine. La intensidad dramática de sus textos, la calidad de los diálogos, el arrojo en plantear situaciones que en ocasiones rozaron el escándalo, y particularmente el vigor de sus personajes, especialmente los femeninos, han hecho que numerosos cineastas de talento se hayan interesado por su obra, Elia Kazan, Peter Glenville, Joseph L. Mankiewicz, Paul Newman, Joseph Losey, John Huston o Richard Brooks, entre otros. Repetidas veces se han adaptado al cine o la televisión títulos como El zoo de cristal, Un tranvía llamado deseo, Verano y humo, La primavera romana de la señora Stone, Dulce pájaro de juventud, Súbitamente el último verano, La gata sobre el tejado de zinc..., con el atractivo añadido de comparar las interpretaciones de sus protagonistas respectivas (Vivien Leigh, Joanne Woodward, Jessica Lange, Katharine Hepburn, Elizabeth Taylor, Lee Remick, Geraldine Page, Natalie Wood, Jane Wyman...).

Tennessee Williams fue premiado por La gata sobre el tejado de zinc caliente (Cat on a hot tin roof) con el Pulitzer de 1955, tras haberlo obtenido previamente en 1948 por Un tranvía llamado deseo. La gata... se estrenó en Broadway bajo la dirección de Elia Kazan, con Barbara Bel Geddes y Ben Gazzara en los principales personajes (a señalar que Burl Ives interpretó el personaje del padre, que luego repetiría en la versión cinematográfica). La obra obtuvo los más importantes premios Tony del año y alcanzó las 700 representaciones. Sin embargo, Williams no quedó satisfecho del resultado ya que la censura le había obligado a suavizar algunos aspectos de la obra, especialmente los relacionados con la implícita homosexualidad del marido, culpabilizado por el suicidio de su compañero de deportes.

Veinte años más tarde se repuso en Broadway (con Elizabeth Ashley y Keir Dullea en los personajes protagonistas), y Tennessee Williams tuvo la ocasión de reformar el tercer acto para hacer más explícita la relación homosexual del protagonista con su amigo suicida, versión ya definitiva, reestrenada posteriormente en 1990 con Kathleen Turner y Daniel Hugh Kelly, y en 2003 con Ashley Judd y Jason Patric.

En España ha sido representada igualmente en diversas ocasiones (Aurora Bautista, María José Goyanes, Carme Elías, Aitana Sánchez-Gijón...), manteniendo el título que en su día autorizó la censura, es decir, suprimiendo el término "caliente", lo que le hace perder sentido. Maggie, "la gata", salta, se rebela, lucha, como consecuencia del calor que siente dentro y fuera de sí, calor sensual y calor de combate por defender sus derechos.

La acción se desarrolla a lo largo de una tórrida noche de verano en la que los miembros de una adinerada familia sureña se han reunido con motivo del cumpleaños del patriarca (Burl Yves), que sufre sin saberlo un cáncer terminal. El hijo predilecto (Paul Newman), temporalmente accidentado, trata de ahogar en alcohol sus frustraciones secretas, ante la desesperación de su esposa (Elizabeth Taylor), que no logra interesarle en la disputa por la herencia que al olor de la posible muerte del padre mantienen su esposa, el hijo primogénito y su ambiciosa mujer (Judith Anderson, Jack Carson y Madeleine Sherwood). La descomposición de esta familia, esclava de su avidez por el dinero y reprimida por moralismos obsoletos, supone un cierto espejo de la América profunda, tal como lo entendió Mario Vargas Llosa: "Pocos dramaturgos modernos han sido capaces de proyectar en un escenario, con tanta eficacia, la violencia de la vida moderna y las tremendas fracturas de la sociedad norteamericana encarnadas en historias y personajes de absorbente consistencia (...). Tragedias como las que deshacen las vidas de Margaret, Brick, Skipper y Big Daddy seguirán siendo la historia secreta de este país, el talón de Aquiles de su prosperidad y de su fuerza".

La primera versión cinematográfica de La gata sobre el tejado de zinc caliente corrió a cargo del director Richard Brooks (1912-1992), que reemplazó a George Cukor, al no haberse atrevido éste a trabajar en una historia que obligatoriamente iba a ser amputada por la censura. A Richard Brooks se le deben notables adaptaciones literarias al cine: Dulce pájaro de juventud, de nuevo sobre una obra de Williams; Los hermanos Karamazov, A sangre fría, El fuego y la palabra, Lord Jim..., a través de las que expresó su crítica a una sociedad marcada por la violencia. Se cuenta de Brooks, como señal de su talante pacífico, que al acabar de rodar una toma no decía "corten", sino "gracias".

Su trabajo en La gata... no fue del gusto del autor de la obra, que denunció incansablemente los recortes de la censura hasta el punto de dirigirse a los espectadores en las colas del cine animándoles a irse a casa: "Esta película va a hacer retroceder 50 años a la industria del cine". El público no le hizo caso y convirtió la película en una de las 10 más taquilleras de aquel año, siendo nominada a seis oscars importantes: mejor película, mejor actor (Paul Newman), mejor actriz (Elizabeth Taylor; se había pensado previamente en Vivien Leigh, Lana Turner y Grace Kelly), mejor director (Richard Brooks), mejor guión adaptado (Richard Brooks y James Poe) y mejor fotografía (William H. Daniels). No obtuvo ninguno de ellos, aunque sí otras nominaciones para los Globos de Oro o los premios Bafta.

Película de diálogos tensos y brillantes, de sólidas interpretaciones, y de un lenguaje cinematográfico que no camufla su origen teatral, ni lo que, en opinión de Haro Tecglen, "parece ser la grandeza de esta obra: una reminiscencia de la grandeza de la tragedia griega en el sur de Estados Unidos, un cruce de pasiones y emociones, de odios, asco, ambición, dominio y posesión...".

Este texto se incluye en el libro-DVD de La gata sobre el tejado de zinc, que presenta EL PAÍS por 8,95 euros.

Una tragedia griega en el sur de EE UU

Realizada en 1958, La gata sobre el tejado de zinc fue interpretada por Elizabeth Taylor, Paul Newman, Burl Ives, Jack Carson, Judith Anderson y Madeleine Sherwood en sus papeles principales.

Director: Richard Brooks. Productor: Lawrence Weingarten. Guión: Richard Brooks y James Poe, adaptación de la obra de teatro homónima de Tennessee Williams. Fotografía: William H. Daniels. El filme tuvo seis nominaciones para los Oscar aunque no consiguió ninguno.

Poco antes de su muerte en 1983, Tennessee Williams declaró a la revista Modern Screen: "Nunca tendré el orgasmo perfecto sin sentir el olor a sudor de Brando en El tranvía llamado deseo, o penetrándome Newman cuando mira fijamente a Maggie al final de La gata sobre el tejado de zinc... Es como si los tres nos meciéramos al compás de una melodía sureña, bajo los ojos inocentes de Baby Doll".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de mayo de 2005

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