CLÁSICOS DEL SIGLO XX (2)

'Justine', de Lawrence Durrell

Una de las más brillantes novelas eróticas, en la colección de libros de EL PAÍS

Hay amistades que pueden llegar a ser esenciales en la vida y en la obra de una persona. Es el caso de Lawrence Durrell. Este británico nacido en 1912 en Jullundur, en India, donde su padre trabajaba como ingeniero, conoció en París a los 25 años de edad a una pareja de escritores que, sin duda, influyeron decisivamente en su vocación literaria. Se llamaban Henry Miller y Anaïs Nin. Un año después, en 1938, Lawrence Durrell publicaba bajo el patrocinio de sus amigos El libro negro. Fue el principio de una larga y brillante obra que alcanzó su cumbre con la publicación de Justine, la novela que podrá comprar mañana por 1 euro quien adquiera el diario EL PAÍS, y que, con la posterior publicación de Balthazar, Mountolive y Clea, formó El cuarteto de

Alejandría, su obra maestra. Desde 1957, año en que apareció Justine y en la que su protagonista se encargará de buscar el placer como forma plena de aprendizaje, Lawrence Durrell entró a formar parte del selecto Olimpo de la literatura erótica del siglo XX, privilegiado lugar en el que ya estaban sus grandes amigos Henry Miller y Anaïs Nin. Tres miradas, sensibilidades y estilos distintos que comparten una misma convicción vital y un anhelo literario común: la celebración de los placeres de la carne.

Gerry y Larry

Gerald Durrell, el hermano menor de Lawrence, fue un famoso naturalista bendecido por un carácter jovial y un sentido del humor afilado y socarrón.

Fue su hermano mayor, conocido en familia como Larry, quien le animó a trasladar al papel su pasión por los animales. El resultado último fueron más de 40 obras traducidas a más de 30 idiomas. Los dos hermanos, Gerry y Larry, se dedicaron durante los últimos años de su vida a fingir una rivalidad literaria ante la prensa que no lograba ocultar el enorme cariño que sentían el uno por el otro.

El libro más famoso de Gerald Durrell, Mi familia y otros animales, es una crónica sobre los años que pasaron en Corfú en la que mezcla realidad y ficción. Lawrence aparece allí como un joven glotón, bebedor, neurótico y algo cínico, capaz de bromas como ésta: "Yo conocía a un artista que se cayó de una escalera, se rompió la espalda y estuvo andando como si tal cosa una semana hasta que se dieron cuenta", comenta en el libro. "¡Caray! ¿Y qué pasó luego?", le preguntan. "Se murió", concluyó Lawrence.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de octubre de 2003

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