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El Acueducto de Segovia recobra su función de canal tras 7 años de obras

El agua fluye por el monumento por primera vez en cuatro décadas

El agua vuelve a discurrir por el canal de la parte visible del Acueducto de Segovia, por lo que este monumento declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad recobra su función hidráulica, que perdió totalmente hace más de 40 años. Con un acto simbólico celebrado ayer, en presencia del vicepresidente segundo de la Junta de Castilla y León y consejero de Educación y Cultura, Tomás Villanueva, se dan por concluidos los trabajos de consolidación de la obra romana, que comenzaron hace más de siete años.

El arquitecto director de las obras de restauración, Francisco Jurado, dijo que "el acueducto vuelve a vivir otra vez", mientras explicó que el canal es un conducto abierto que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de la historia, hasta que, en 1929, se colocó una tubería cerrada, colocada sobre ladrillo, que daba una altura falsa al monumento. El acueducto cumplió con su misión de llevar el agua a la parte alta de Segovia hasta hace unos 40 años, y la tubería se retiró totalmente con motivo de una primera restauración, en 1973.Ahora, en los cerca de 800 metros visibles del monumento, desde la segunda caseta de decantación, se ha colocado un canal de plomo, totalmente reversible, encajado en el antiguo de piedra, con el fin de que este flujo de agua no ocasione problemas de penetración entre las juntas de los sillares, lo que podría provocar roturas por el hielo.

Tomás Villanueva, del PP, -que entregó las obras al alcalde, José Antonio López Arranz, ya que el Ayuntamiento es el propietario del monumento- anunció que la Administración central, a través del Ministerio de Fomento, ha apoyado la restauración del acueducto con 150 millones de pesetas, por lo que el Gobierno regional se gastará menos de lo previsto, en torno a los 500 millones, ya que los otros 300 restantes fueron aportados por la Fundación Caja Madrid.

Jurado recordó que ahora hay que abordar un plan de mantenimiento, con un gasto que cifró entre dos y cinco millones de pesetas al año, que correrán por cuenta del municipio, con el fin de limpiar la cacera, comprobar el grado de depósitos de contaminación en la piedra y vigilar la evolución de unos 700 sillares en los que ahora no se ha intervenido, entre otros trabajos.

López Arranz, de UC-CDS, habló de la posibilidad de organizar una exposición pública sobre las obras, que han afectado a los cerca de 25.000 sillares de granito -con una inversión en torno a las 40.000 pesetas por sillar-, aparte de organizar visitas guiadas en las que se pueda seguir el recorrido del agua.

En base a estudios tan variados como los relacionados con los microorganismos o la contaminación, el Acueducto de Segovia cuenta ahora con una importante base de datos que, a juicio de Francisco Jurado, "es la documentación más completa con que pueda contar un monumento en el mundo". Como detalle subrayó que se han realizado cerca de 60.000 fotografías, lo que ha permitido crear imágenes digitales tridimensionales de cada uno de los sillares, para que se pueda apreciar si existe degradación con el paso del tiempo.

Entre otros trabajos, Jurado comentó que la limpieza exterior ha afectado a un frente de unos 10.000 metros cuadrados, que se han sellado fisuras en 4.875 sillares y se han efectuado microcosidos en otros 1.200 sillares, uniéndose con bulones de fibra de vidrio cerca de 200 sillares que estaban partidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 2000