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Crítica:FLAMENCO

José Menese se enfada en el escenario

No tuvo su noche José Menese. Era la tercera y última de un ciclo en que había programado casi una antología de su cante, pero esta última noche -y única a la que pudimos asistir- iba a tener todo en contra. De entrada cantó la nana y la saeta de su pueblo, con el acompañamiento del chelo de Miguel Jiménez, de sonido tan cálido en estos cantes de acusada sobriedad expresiva.En la segunda parte, hizo soleares y tientos, los que terminó con cierta brusquedad. Nos dio la impresión de que tenía problemas de voz, pero José empezó a hablar de que se le había roto una uña a Habichuela. Hicieron, aún, siguiriyas, que el público aplaudió con cariño por el sacrificio que suponía tocar en esas condiciones.

Recital de cante jondo

Cante: Rocío Segura y José Menese. Toque: Manolito Herrera y Juan Habichuela. Chelo: Miguel Jiménez. Teatro Albéniz. Madrid, 10 de abril.

Después se metieron cantaor y tocaor para dentro, y tras unos minutos salió sólo el primero, que siguió con sus explicaciones sobre la uña rota de Habichuela. Salieron los tres palmeros y Enrique de Melchor, que andaba por allí, para hacer unos tangos de compromiso. Y después la patada final por bulerías. Y cayó el telón. Los aplausos, con algunos abucheos, obligaron a salir de nuevo a Menese, visiblemente enfadado. Cantó a palo seco dos tercios de un fandango, una letra por tonás y se fue. Un espectador gritó claramente: "¡Esto es un robo descarado!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de abril de 1999