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Desaparece un Estado, nacen dos

El checo Václav Klaus, líder del Partido Democrático Cívico (ODS), siempre tuvo claro (que, de vencer en las elecciones no pagaría precio alguno por mantener la unión de checos y eslovacos.Klaus no tenía intención de aceptar ninguna solución que: pudiera frenar una terapia de choque en la economía con. la que cree poder poner a la república checa en la primera línea de naciones industrializadas europeas en pocos años. En este plan Eslovaquia era un estorbo.

Vladímir Meciar venció en las elecciones en Eslovaquia con una campaña en la que alternaba su populismo nacionalista con ideas sobre mayores ayudas a la industria pesada, una red social para los afectados por las reformas y otras ideas intervencionistas. Quería una confederación con mayor atención a los problemas específicos de los cinco millones de eslovacos, que sufren más que los 10 millones de checos las profundas transformaciones emprendidas tras la revolución de terciopelo. O federación, o nada Exigía el reconocimiento de Eslovaquia como sujeto internacional, pero Klaus rechazó todo lo que no fuera la federacióri, con su inevitable centralismo en Praga. El resultado es que dos pueblos que han vivido en un Estado durante 74 años se separan sin que sus habitantes hayan sido consultados al respecto. Los partidos vencedores en las elecciones no tenían la división o independencia entre sus objetivos electorales. No se celebró el referéndum propuesto.

El resultado es el siguiente: el 1 de enero, los checos cantarán la primera parte del hasta ahora himno nacional conjunto Kde domov muj (Donde está mi hogar), y los eslovacos cantarán la segunda parte, Nad Tatrou sa blyska (Un relámj9ago sobre los montes Tatra). Los checos quieren quedarse con la bandera federal, lo que indigna a los eslovacos. Ellos han adoptado la bandera roja, blanca y azul con tres montes y la cruz de San Esteban. Ambos Estados mantendrán al menos seis meses la misma moneda, la corona checoslovaca.

Los dos Estados seguirán aceptando el pasaporte checoslovaco durante cinco años si se sella con el timbre de checo o eslovaco a partir del 1 de enero. Quién lo renueve recibirá el de su nuevo Estado.

Gran parte de las embajadas en el Tercer Mundo se cerrarán. En otros países se repartirán las instalaciones en relación de dos a uno en favor de la república checa. La mayor parte de los países occidentales entre ellos España ya han anunciado el reconocimiento de ambos Estados el 1 de enero. Los militares pueden decidir en tres meses a qué ejército pertenecer.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de diciembre de 1992