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El poeta Juan Gelman ya está en Buenos Aires

El poeta argentino Juan Gelman regresó a Buenos Aires el pasado viernes, después de casi 12 años de exilio; casi a la misma hora abandonaba el país, para autoexiliarse en Paraguay, el periodista Jorge Castrogiovanni, un notorio militante ultraderechista que apoyó la rebelión del teniente coronel Aldo Rico.

Gelman estaba acusado en Argentina de asociación ¡lícita, por haber pertenecido a los montoneros, grupo guerrillero de orientación peronista. El poeta se exilió poco después del golpe militar del 24 de marzo de 1976. En ese tiempo el hijo, la nuera y el nieto pequeño de Gelman desaparecieron, y continúan desaparecidos. En Italia y luego Francia trascurrieron sus 12 años de exilio; en su evolución intelectual, Gelman criticó el camino seguido por los montoneros. El poeta tenía pendiente aún un contencioso con la justicia argentina, que mantenía abierto un sumario contra él y le exigía una fianza de 1,6 millones de pesetas. Hace dos semanas se levantó la fianza y Gelman pensó regresar al país, pero el motín de Rito retrasé el retorno.Varios amigos le esperaban el viernes en el aeropuerto y le ovacionaron a su llegada. Gelman dijo la conocida frase de que regresa "al idioma, que es el único territorio que tiene un exiliado" y comentó que "es bueno sentir calor en enero y no en julio, que es una cosa absurda". También parafraseó Gelman la letra de un tango y dijo: "Tengo miedo al reencuentro con el pasado que vuelve". Piensa Gelman tratar de investigar el paradero de su nieto desaparecido durante la dictadura militar.

Horas despues de la llegada de Gelman, el aeropuerto de Buenos Aires fue escenario de la salida del país del periodista de 53 años José Castrogiovanni, conocido por el alias Castrogé, que se había refugiado en la embajada de Paraguay tras el final de la asonada de Rico.

Castrogé ha participado en casi todos los actos de la extrema derecha en los ultimos años, no tenía empacho en aceptar el calificativo de fascista y se sentía orgulloso de ello. Resulta difícil clasificar su figura, que varía entre la de un fascista peligroso y la de un personaje del teatro grotesco argentino.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de enero de 1988