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Garcíapelayo estrena 'Corridas de alegría', una 'película lumpen'

El realizador Gonzalo Garcíapelayo continúa en su nueva película, Corridas de alegría, estrenada ayer en Madrid, un tipo de cine pobre, de estética lumpen y tercermundista, con personajes y ambientes populares de Andalucía. Es una película de viaje sobre los temas de 1a amistad y del rollo del fracaso amoroso", según su director, que ya aparecían en sus anteriores filmes, Vivir en Sevilla, Manuela y Frente al mar. Está interpretada por Miguel Angel Iglesias, Javier García Pelayo, Isabel Pisano y Paula Molina, con canciones de Alameda, Medina Azahara, Cai, Gualberto y otros grupos andaluces.Corridas de alegría, con un presupuesto de quince millones de pesetas, tiene la intención de presentar unos pueblos y paisajes de la sierra gaditana y una numerosa galería de personajes secundarios populares.

"En Corridas de alegría", declara Gonzalo Garcíapelayo, "continúo la vena populista de Vivir en Sevilla, con el tema del enriquecimiento que proporciona la infidelidad y una serie de personajes secundarios, como el homosexual que escribe canciones o el titiritero charlatán, gentes que suelen estar marginadas pero que no protestan por ello. Los protagonistas pertenecen a una generación un poco perdida, de finales del franquismo, que conocieron la droga, y continúan vigentes ahora, con la implicaciones actuales".

Gonzalo Garcíapelayo no quiere ser Visconti. En lugar de unirse al llanto del cine español por la falta de medios, asume las carencias formales y técnicas en el momento de rodar y montar una película. "Soy partidario de una estética tercermundista y alejada de Visconti, donde se ofrezca la visión del lumpen, con todas las virtudes y defectos de una idiosincrasia cultural, como ha señalado un crítico, donde aparecen las cosas baratas y una imaginería popular. Me interesa el cine pobre, ya que tenemos que asumir nuestro propio rollo".

La banda sonora de la película incluye numerosos temas de grupos andaluces. El director señala que "la música narra la parte más poética, el mundo de los personajes que no expresan con palabras". Otro elemento del cine de Garcíapelayo es el erotismo, entendido y mostrado de "una forma directa y animal, que es el más sano, en contra de la habitual estética refinada". En el aspecto político, la película es antimilitarista.

Garcíapelayo espera con esta película recuperar el público andaluz, "al ser menos tajante que las anteriores". Dentro de unos días, volverá a su tierra sevillana "para salir de nazareno" y buscar dinero para su próxima película, una historia de amor ambientada en el Rocío.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de abril de 1982