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Series de Televisión
Columna

‘Atomic’ y ‘Unfamiliar’, la vitalidad de los narcotraficantes y espías

El espectador está desbordado por una oferta variopinta de la que no es posible recibir una completa información previa

Señalan los expertos en estas cuestiones que en el pasado año se estrenaron en Estados Unidos algo más de 1.100 series de ficción para la televisión procedentes de todo el mundo. Dicho de otra manera: el espectador está desbordado por una oferta variopinta de la que no es posible recibir una completa información previa, y eso en el supuesto de que dicho espectador se fíe del gusto del informante. Conclusión: abundan las sorpresas para bien y para mal.

Y entre las sorpresas sorprendentes, que diría el Catarella de El comisario Montalbano, cabe citar la muy internacional Atomic, cinco capítulos sobre las desventuras de un pequeño narcotraficante y un yihadista retirado que recorren el desierto marroquí de Agafay —por más que en la serie se mencione a Libia— huyendo de unos malvados árabes a los que accidentalmente robaron el uranio con el que pretendían fabricar una bomba nuclear, un peligroso contrabando en el que también estaba involucrado un cártel venezolano.

En todo caso, y pese a que lo hasta aquí señalado parezca un encadenamiento de despropósitos, la serie creada por Gregory Burke y que exhibe SkyShowtime es una de las agradables sorpresas que ofrece el panorama audiovisual, con el valor añadido de narrar la historia en cinco capítulos y no en 10 o 12 como suele ser habitual. A ciertas edades se agradece la síntesis —quizá eso también explique el desinterés ciudadano por los debates de nuestros parlamentarios—.

Otra opción es contemplar en Netflix la alemana Unfamiliar, una historia de una pareja de antiguos espías o agentes especiales que dejaron atrás los riesgos y complicaciones del oficio en tiempos del muro de Berlín y que se ven abocados a revivir lo que habían pretendido olvidar.

Creada y dirigida por Paul Coates, coguionista con Alexander Seibt y Kim Zimmermann de sus seis capítulos, todos los comentaristas de televisión señalan que la serie se desmarca de las habituales sobre espías en las que prima la acción para centrarse en los conflictos íntimos, propios de un matrimonio con una hija adolescente o, si se prefiere, con un arma de destrucción masiva de menos de 20 años de edad. Lo que ya resulta más discutible es que esos mismos comentaristas expliquen que ese tono intimista es lo que caracteriza a las historias europeas. Pobre Ian Fleming, ya te han olvidado o te han mandado al desván.

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