“No servimos a Canarias”. La odisea de comprar por Amazon desde el archipiélago

Los costes de transporte y la burocracia en aduanas frenan el avance del comercio electrónico en las islas. Varios empresarios locales tratan de ocupar ese hueco

Almacén de logística. Pocos de esos paquetes van a Canarias.
Almacén de logística. Pocos de esos paquetes van a Canarias. Getty Images

El vuelo espacial de Jeff Bezos en julio pasado extendió un chascarrillo por el archipiélago canario: “Amazon va a llegar antes a la luna que aquí”. Los isleños constataban así una pesadilla que les persigue desde hace años: la mayor parte comercios en internet, sobre todo los que trabajan con el gigante de Seattle, no sirven a la comunidad autónoma. Muchos canarios llevan años recurriendo a amigos o familiares que viajan a Madrid o Barcelona para que les traigan sus pedidos. Otros han decidido no esperar más y montar sus propios negocios. Guanxe, Canarias Prime o E-Log son algunas de las nuevas compañías que han surgido para aprovechar ese enorme hueco. Y la lista sigue creciendo.

La geografía no juega a favor de Canarias en lo que se refiere al comercio electrónico. La distancia hace que los costes de transporte sean superiores a los de los envíos dentro de la península. Y la situación es aún peor en las islas menores ―Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa―, afectadas por la llamada doble insularidad, el hecho de que todo tenga que pasar primero por Gran Canaria o Tenerife. El resultado es que el 60% de los productos ofrecidos por el comercio electrónico no está disponible en Canarias, según los cálculos de Javier Vargas, fundador y director general de la logistica E-Log.

“Necesitaba un oxímetro por temas médicos”; relata Ignacio Sáenz, hostelero de 48 años residente en Las Palmas de Gran Canaria. “Comencé a rebuscar en internet a ver dónde lo vendían. Lo intenté primero con páginas que lo distribuyesen desde aquí, pero sin resultado”. Encontró varias páginas peninsulares, “pero, como era de esperar, ninguna enviaba a las islas”. Su siguiente opción fue Amazon. “La intentaba evitar, por las complicaciones que suele conllevar”. Pero al final recurrió a ella. El gigante tecnológico, sin embargo, tampoco fue la solución. “Otra pesadilla”, recuerda Sáenz. “Llevaba a cabo toda la operación de compra, y cuando llegaba a la página final, me volvía a decir que no enviaban a Canarias”. Un rechazo online con el que están muy familiarizados los canarios.

El costo extra de mandar productos a las islas se suma al alza general los costes de los envíos que ha limado los márgenes de los empresarios. El precio del flete entre Asia y Europa se incrementó por ejemplo en un 257% entre noviembre de 2020 y el mismo mes del año pasado, según el índice de precios de contenedores del Dow Jones Industrial Average.

Maraña burocrática y fiscal

Pero la dificultad para el comercio electrónico hacia Canarias no es solo una cuestión de costes. “Las islas están fuera del territorio de aplicación del IVA”, explica Orlando Luján, asesor fiscal y delegado del gabinete de Estudios de la Asociación de Española de Asesores Fiscales en Canarias (Aedaf). En el archipiélago impera el llamado Impuesto General Indirecto Canario (IGIC), con un tipo general del 7%. “Y esto genera una burocracia adicional y un papeleo que dificulta las operaciones”. Por ejemplo, las compras superiores a 150 euros requieren que se cumplimente un documento denominado Documento Único Administrativo (DUA), la declaración de importación o exportación ante las autoridades aduaneras. “Y no solo eso, hay que liquidar el IGIC y para ese trámite se requiere la intervención de despachos de aduana, que incrementa el coste final”.

Las compras inferiores a 150 euros están exentas de DUA. Desde julio, el Gobierno introdujo un procedimiento de autodespacho que pretende eliminar los costes de transportistas y facilitar los procesos. La implantación de esta herramienta ha provocado un colapso de unos 3.000 envíos que hasta hace pocos días se acumulaban en las oficinas de Correos en Madrid. “Quiero pensar que es un problema temporal”, sentencia Luján. El asesor fiscal apunta un problema añadido de la exención de DUA a las compras inferiores a 150 euros: “Se pone en inferioridad a los pequeños comercios que sí han tenido que pagar el IGIC por importar”. Vargas también se posiciona en contra de esta medida. “No comparto que las compras pequeñas no tributen”, explica. “La solución ha de ir por otro lado”.

Al final, Sáenz se vio obligado a recurrir a un recurso del que muchos canarios han tenido que echar mano en algún momento: contratar una mula. “Tuve que recurrir a un amigo que vive en Barcelona. Lo pidió sin problemas y en dos días lo tenía en su casa. Y luego él me lo reenvió por correo ordinario”. Ni siquiera ahí se acabaron sus problemas: el paquete, como tantos otros, pasó varios días retenido en aduanas.

Las alternativas

Con el propósito de aprovechar la enorme oportunidad de negocio que ofrece un territorio donde el servicio de Amazon es tan deficiente ―hasta que se haga realidad el rumor de que quieren abrir un superalmacén―, en los últimos años han surgido varias iniciativas empresariales que pueden evitar quebraderos de cabeza como el de Sáenz. El primer modelo es el que propone E-Log, la compañía logística fundada y dirigida por Vargas. “Lo que hacemos es ayudar a los canarios en lo que hacían toda la vida, que es buscarse la vida. Profesionalizar esa opción”, explica.

Su idea consiste en crear un club de compradores canarios que adquieren productos y ponen como dirección de envío la de la sede de la compañía en Madrid. Posteriormente, deben ponerse en contacto con E-Log y adjuntar una factura o pantallazo. A partir de ahí, la empresa de Vargas se ocupa de los envíos y los trámites aduaneros y cobra al cliente una vez llega el paquete a Canarias.

Otra solución es la que sugiere Canarias Prime, lanzada en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre por Edgar Aldaz, Francisco Juárez y Luis Mayoral. “Somos un intermediario logístico”, explica Aldaz. “Nuestro modelo de negocio es parecido al de empresas como Glovo: ofrecemos una plataforma con los productos de tiendas online que no llegan a Canarias. La diferencia es que con nuestro sistema logístico y nuestra estructura somos capaces de traerlo en un coste reducido y un plazo de tiempo aceptable”. Aldaz es un veterano del comercio electrónico en Canarias con su empresa, 2McGroup/Ecommium, que facilita el acceso a las ventas por internet a las islas. “Los mayores tiendas en internet de Canarias las llevamos nosotros”, sentencia.

La alternativa más parecida a Amazon se llama Guanxe, también desde Gran Canaria. Es el portal de ventas (marketplace) de referencia en Canarias (servimos a toda España, excepto península y Baleares, reza su eslogan), y su funcionamiento se asemeja al del gigante estadounidense. “En total hay unos 20 portales″, asegura su fundador, Luis Hernáiz (34 años), “pero la mayor parte son chiringuitos”. Hernáiz ya saboreó el éxito al fundar Canary Flash, el Just Eat canario que fue líder en el servicio de comida a domicilio en las islas mayores (Gran Canaria y Tenerife). Tal fue su éxito, que la propia Just Eat compró la compañía en julio de 2019 por un importe no revelado.

Con el dinero, Hernáiz lanzó la empresa. “Somos como Amazon, salvando las distancias”, sentencia. Guanxe trabaja con empresas canarias, con ”la idea es el kilómetro cero”, esto es, la venta de proximidad. Añade los productos a su catálogo y cuando se venden, se envían a través de su mensajería. Hernáiz explica que en un año han logrado más de 150.000 artículos a la venta, ”más que El Corte Inglés”. Y avisa: “Amazon no tardará en venir aquí, y cuando eso ocurra, y alguien le compre algo, el dinero se irá a una empresa de la península. Y todo el comercio, empleo y generación de margen se nos marchará también”. ¿Qué haremos entonces? Pues solo lo de siempre: vender camas turísticas y servir copas”.

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Sobre la firma

Guillermo Vega

Corresponsal en Canarias y miembro del equipo de edición del diario. Trabajó en la Cadena Ser, Cinco Días y fue jefe de EL PAÍS Retina y de la sección de Tecnología. Licenciado en Ciencias de la Información, diplomado en Traducción e Interpretación y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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