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Deportes electrónicos o ‘eGames’: Llámalo como quieras, pero llámalo

A pesar de que visualmente con la 'S' mayúscula es estupendo, he decidido que será 'esports' desde ahora y para siempre

Un visitante participa en la primera jornada de la XIII edición del Gamelab 2017, en L'Hospitalet del Llobregat (Barcelona). Alejandro García EFE

Si es que nos da igual. A los que llevamos años (muchos años) en todo esto, ya nos da igual cómo se le quiera llamar. Si e-sports, eSports, deportes electrónicos o incluso el horrible término eGames. Lo que sí queremos es que lo tenga todo el mundo en el radar y se pueda hablar de ello con naturalidad. Que no se considere algo asombroso, raro y desconocido. En la actualidad, no somos ese grupo de gente del que se hizo un perfil que no nos hace justicia ni nos representa. Está en boca de todos y en miles de publicaciones, se crea contenido nuevo alrededor del fenómeno, llena ferias, estadios y forma parte de las reuniones de muchísimas marcas en todo el mundo. En definitiva, es tendencia y ya no nos referimos a algo futuro, sino al presente.

Tanto si habéis llegado tarde y os acabáis de enterar de que hay algo con ese nombre como si lleváis ya un tiempo escuchando llover, pero todavía no os ubicáis o [por suerte para mí] sois de los que dominan totalmente el término y su contexto... Hoy hablamos de ello y lo hacemos en mayúsculas.

Ahora, los jugadres quieren ser profesionales y consumir las mejores jugadas, los mejores torneos y las partidas más trepidantes

Supongo que desde que voy con la etiqueta de pionera por el mundo me toca de alguna manera explicar a qué nos referimos. Cuando comencé a jugar, no existía ningún término para describir aquello que hacíamos. Estoy hablando de finales de los años 90, cuando empezaban a celebrarse aquellas LAN Parties (concentraciones de usuarios con distintas aficiones relacionadas con internet, entre ellas los videojuegos) por nuestro país. Recuerdo aquellos veranos a treinta y tantos grados, cargando mi ordenador en algún coche y poniendo rumbo a algo que me hacía mucha ilusión.

Jugar en red ya no solo lo íbamos a hacer online, sino que existía la opción de juntarnos y hacerlo a gran velocidad y prácticamente sin latencia, conocernos y compartir una semana entera de experiencias. Entre todas las posibilidades que proporcionaba dicho evento, se daban lugar los primeros torneos presenciales. Pocos recursos, premios ínfimos —si es que había— pero muchas ganas de jugar y medirnos unos con otros. Venía del mundo del deporte y sabía que era competitiva, pero jamás pude imaginar que esas pequeñas competiciones iban a significar tanto para mí.

Ese germen de pasión me empujó a mí y a otros tantos a seguir por ese camino y a pushear (empujar) en una misma dirección aunque no todo estuviera en nuestras manos. En algún momento las competiciones empezaron a coger peso, tener patrocinios y los equipos lograron coordinarse a un nivel más profesional. No sabría decir qué día empezamos a ponerle un nombre, un nombre común que se usa a día de hoy sin discusión. Bueno sí, está abierto el debate de cómo se escribe... del que ya me he dejado de preocupar. A pesar de que visualmente con la "S" mayúscula es estupendo, he decidido que será esports desde ahora y para siempre. Esta es, a día de hoy, la palabra que está detrás de Electronic Sports (deportes electrónicos) y el fenómeno al que todos quieren pertenecer y muchos todavía no saben cómo.

Cuando digo todos no me refiero solamente a marcas, clubes, patrocinadores y demás, que también. Pero sobre todo quiero poner especial atención a los jugadores de videojuegos, que no se conforman solo con jugar. En la actualidad, quieren por un lado ser profesionales y tienen ídolos a niveles a los que aspiran llegar, y por otro lado quieren consumir las mejores jugadas, los mejores torneos y las partidas más trepidantes. ¿No os suena familiar este patrón? Esto es lo que hace que un videojuego haya pasado de ser solamente un juego a convertirse en un deporte, como sería el caso del fútbol.

En este preciso instante, sentada y tomando un café, miro atrás y me veo en cada una de esas etapas. He sido jugadora. He sido aquella jugona que se enamoró de un juego —el Quake— y empezó torpemente a jugar. También me he visto viajando por el mundo para participar en los torneos de Counter Strike. He tenido la maravillosa oportunidad de crear equipos, clubes y arrancar proyectos de cero. Pero ahora, justamente ahora, y con veinte años de experiencias a mis espaldas, me veo en una posición en la que puedo echar una mano a todos los que vienen detrás por un lado y por otro, —teniendo en cuenta mis funciones en ESL—, aportar nuevas ideas y afianzar patrones para hacer de los esports algo muy grande, lo llaméis como lo llaméis.

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