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Un caso de éxito: cómo Estonia se protegió contra los ciberataques

La tecnología 'blockchain' ha permitido al pequeño país báltico evitar que intrusos roben sus datos

Mensaje en la web del sistema nacional de salud británico, que el viernes sufrió un ciberataque.

En 2007 Estonia sufrió un ciberataque sin precedentes. El país, de 1,3 millones de habitantes, emergía digitalmente tras romper con la era soviética, creando servicios para que sus ciudadanos pudieran pagar impuestos, pedir una receta médica y hasta votar (el primer escrutinio online se realizó en 2005) a través del ordenador de casa. Este avance se tambaleó cuando un grupo de piratas informáticos de Rusia dejaron en negro las webs del Gobierno. En ese momento, el país más digital de Europa debió regresar a tiempos pretéritos utilizando el fax y el teléfono en sus comunicaciones. 

El episodio, más que asustarlos y paralizarlos, les llevó a crear proyectos de seguridad para monitorear constantemente sus sistemas informáticos, apoyando sus bases de datos bajo la tecnología Blockchain. Este dinámico sistema, semejante a un libro de contabilidad, se distribuye por consenso en la red y originalmente se creó para dar vida a Bitcoin. Usa criptografías y algoritmos para verificar las transacciones, y así seguir la pista de cualquier intercambio que lleve valor, incluida información. La gran paradoja es que mientras los hackers piden recompensa con Bitcoin, el gobierno estonio y otras empresas privadas en el mundo, utilizan Blockchain para salvaguardar sus datos.

En Estonia no toda información está integralmente en Blockchain, pero se utiliza esta innovación, de momento muy segura ya que no se ha logrado hackear, para respaldar la integridad de los registros. 

Toomas Hendrik Ilves, presidente de Estonia entre 2006 y 2016 y artífice de la transformación digital del país, asegura que lo que más le interesa es la seguridad e integridad de todos los datos de los ciudadanos, por ello recomienda que "los Gobiernos, al tiempo que ponen mucha información en la nube, por seguridad, busquen maneras de cuidar los datos". En la actualidad reside en California como profesor visitante en el Centro Internacional de Seguridad y Cooperación de la Universidad de Stanford, una labor que realiza en paralelo al grupo de trabajo de Blockchain para el Foro Económico Mundial.

Del feroz ciberataque los estonios aprendieron que nunca hay que poner todos los huevos (datos) en una misma cesta. Debido a esta experiencia del pasado, próximamente abrirán la primera embajada de datos del mundo, con sede en Luxemburgo. El objetivo será proteger sus servidores para cuando haya una contingencia que no los deje operar desde casa y, así, puedan seguir sirviendo a sus ciudadanos como si nada hubiera pasado. 

Siim Sikkut, director de información del Gobierno de Estonia, asegura que todos los países "deben tomar en serio los riesgos que la vida digital puede plantear". Aunque, sin crear obstáculos, agrega que siempre "hay que estar listos para reaccionar si ocurre un incidente". Un tema que los estonios llevarán a la agenda europea el próximo mes de julio, fecha en que asumirán la presidencia comunitaria. 

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Estonia es hoy el anfitrión del Centro de Excelencia Cooperativa de la ciberseguridad de la OTAN y de la Agencia de la Unión Europea para los sistemas informáticos de gran escala en el área de seguridad interna. "En estrecha asociación con estos y con otros aliados internacionales, nos esforzamos por hacer que la vida digital sea segura todos los días", explica Sikkut. Ya que la ciberseguridad es primordial para los estonios, porque, en paralelo a su vida física, cuentan con una vida (burocrática) digital de alto grado. "Y no queremos volver a estar offline", sentencia. 

"El Gobierno lleva casi 10 años probando proyectos de Blockchain", explica Martin Ruubel, de 41 años y CEO de Guardtime, quien ha creado varias empresas, aunque se ha quedado desde 2007 con Guardtime, una compañía de software que a través de la tecnología Blockchain ofrece soluciones de seguridad y de cadenas de suministros

Ruubel fundó su empresa el mismo año del ataque cibernético en su país y casi en paralelo al nacimiento de la tecnología Blockchain. Actualmente su compañía vela por la seguridad cibernética de la nación báltica. Además de Estonia, Guardtime tiene como clientes a la OTAN y recientemente a la multinacional estadounidense militar y aeroespacial Lockheed Martin. 

El empresario enfatiza que bajo ninguna circunstancia se debería guardar la información de los ciudadanos europeos en la Blockchain pública. "El Gobierno de Estonia guarda su datos en Oracle y nosotros tomamos esa información y la registramos en la Blockchain, lo cual ayuda a probar su integridad", enfatiza.

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