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La ansiada superalta velocidad móvil

El sector tecnológico abona el terreno para la gran disputa por la alta velocidad móvil

El 'smartphone' se convierte en herramienta imprescindible de conexión

El sector se dispone a romper los límites de las comunicaciones entre personas, empresas y cosas.
El sector se dispone a romper los límites de las comunicaciones entre personas, empresas y cosas. Getty

Cuando entre en funcionamiento la tecnología 5G, a partir de 2020, podremos descargar películas completas en el móvil en un segundo, mover los coches sin conductor, trabajar con realidad aumentada, controlar la temperatura de casa, las alarmas y hasta llenar la nevera automáticamente porque un chip avisa de qué falta y da la orden de comprarlo. Las máquinas gestionarán la parte más aburrida y monótona de nuestras vidas y el número de dispositivos conectados simultáneamente podrá multiplicarse por 100. ¿Vibrante, verdad? No es un sueño. Mientras el 4G se va extendiendo por las capitales de provincia, en octubre ya se desplegaron en Madrid y Barcelona las primeras redes de tecnología de transición 4,5G (o LTE Advance), que permite navegar a 300 MB por segundo.

Estamos en los albores de una revolución industrial-digital en los hogares, en los negocios y en el transporte, apuntan en Vodafone. Esta revolución tiene que ver, por un lado, con el cloud computing (información en entornos virtuales), y, por otro, con la comunicación machine to machine (M2M), que permite la gestión automática (por medio de las tarjetas SIM) de todo tipo de dispositivos, generando nuevos entornos que están cambiando significativamente la vida de las personas.

Se estima que en 2020 habrá 26 billones de objetos conectados a Internet, lo que permitirá entornos de vida más humanos mediante la racionalización de los servicios, el ahorro energético y la creación de ciudades inteligentes sostenibles. La conjunción de los servicios en la nube, las tecnologías M2M y las redes de banda ancha ultrarrápida abre la puerta a innovadores servicios y aplicaciones, pero también a la creación de nuevos sectores y nichos de actividad hoy aún desconocidos. “Nuestro objetivo es construir las autopistas de la alta velocidad digital para que ciudadanos, administraciones públicas y empresas puedan sacar el máximo partido”, comentan en Vodafone.

En 2020 habrá 26 billones de objetos conectados a Internet, lo que permitirá racionalizar servicios, ahorrar energía y crear ciudades inteligentes sostenibles

Para que todo esto se haga realidad harán falta inversiones millonarias en el desarrollo de las redes de comunicaciones y de dispositivos que soporten los nuevos servicios. Aunque nadie se atreve a concretar cifras, la Comisión Europea calcula que las inversiones de la industria europea en investigación del 5G ya han superado los 3.000 millones de euros. El asunto está en saber si habrá barra libre para todos y quién paga las inversiones. En Movistar apuntan que los precios no tienen por qué variar como consecuencia de la llegada del 5G, aunque su potencial sí puede dar lugar a servicios diferenciados que ofrezcan un alto valor añadido a los clientes. Marta Muñoz, experta en Telecomunicaciones de la consultora IDC, coincide en que “es posible que el 5G se cobre a un precio premium en comparación con el 4G en la fase inicial, pero no es probable que las tarifas se vean afectadas directamente por la necesidad de invertir en 5G”.

Europa está potenciando el 5G como una oportunidad de recuperar el liderazgo y la hegemonía perdidas frente a países como Estados Unidos y Corea del Sur, según Santiago Andrés Azcoitia, senior manager de Deloitte. “Para su desarrollo, necesitamos redes más flexibles, tecnologías compatibles y una killer application que justifique su atractivo de cara al usuario”.

¿Y el 5G será universal? La pregunta resulta inevitable. En Movistar aseguran que “cada salto generacional en la tecnología móvil supone una mayor velocidad de crecimiento en número de clientes y además resulta más accesible. Y el 5G seguirá esa tendencia”. Para los responsables de Vodafone, el objetivo es facilitar las mejores tecnologías a todo tipo de usuarios “porque no tiene sentido que estén al servicio de una minoría”. En Orange consideran que el 5G deberá tener capacidad para ofrecer alta velocidad de datos a 7.000 millones de personas, ahorrar energía y proporcionar una experiencia always-on segura y de calidad.

Las redes futuras estarán diseñadas para conectar personas y también cosas (de ahí el sobrenombre de Internet “de las cosas”). Coches, maquinaria pesada, domótica, sistemas eléctricos, videovigilancia de alta resolución... Aquí entrarán también en juego las futuras ciudades inteligentes, en las que se automatizarán muchas de las labores cotidianas de mantenimiento (recogida de residuos, gestión del tráfico, agua, alumbrado…). Se podrá realizar cirugía a distancia (no habrá retardo en las conexiones) y surgirán aplicaciones completamente nuevas, soportadas por una conectividad más segura, confiable y diseñada para soportar simultáneamente miles de millones de conexiones. Un futuro muy prometedor.

Conexiones ultrarrápidas

Corea del Sur, pionera en esta tecnología, espera que el 5G permita a los pasajeros de los trenes de alta velocidad acceder a Internet viajando a 500 km/h. Todo estará listo para los Juegos Olímpicos de invierno de Pyeongchang (2018).
Hasta 2019
no veremos en el mercado dispositivos adaptados al 5G a un precio asequible.
En cinco años
usaremos un volumen de datos móviles 1.000 veces mayor que en 2010 y cada usuario gestionará entre 10 y 100 veces más datos que hoy.
En 2001
se tardaba 34 horas en descargar 1 GB con tecnología GPRS; el 5G permitirá hacerlo en 1 segundo.