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Los mensajes son tuyos; el Twitter, mío

Twitter declara sus términos de uso

Twitter se utiliza cada vez más con ánimo comercial; se multiplican las marcas que usan el servicio para acortar distancias con sus clientes. También de manera benéfica. Los Twestival, reuniones de tuiteros que hacen pequeñas donaciones para una causa se popularizan en distintos países. Sin ir más lejos, este jueves hubo una en Madrid.

Sin embargo, si algo llamaba la atención en Twitter era la sensación de ciudad sin ley. La proliferación usuarios que desaparecían, que pedían dinero por recuperar el usuario que corresponde al nombre de una marca o que hackeaban la contraseña eran de lo más común.

Este viernes Biz Stone, cofundador de Twitter, ha enviado una carta a los usuarios comunicando la creación de los "Términos de Uso" del servicio para que no queden dudas.

A partir de ahora queda claro que lo que ponga en cada mensaje será responsabilidad del usuario que tiene derecho a "usar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, transmitir, mostrar y distribuir". En esto se incluyen los enlaces enviados en los tuits.

Al mismo tiempo se indica que el servicio está sujeto a las normas de privacidad anteriormente conocidas y que se van a adaptar a las leyes de cada uno de los países en que se usa el servicio.

A pesar de su éxito de tráfico y popularidad la gran duda que surge al hablar de este servicio de microblogging tiene que ver con su rentabilidad. Por primera vez evidencian su intención de incluir publicidad en las páginas de usuario.

El crecimiento de este servicio ha sido, en parte, debido al éxito de la liberación de su interfaz de programación de aplicaciones (API). En los términos de uso se invita explícitamente a los programadores a crear más servicios a partir de estas instrucciones.

El spam (mensajes no deseados enviados de manera insistente) también ha invadido Twitter. En el ánimo de la compañía no sólo está acabar con ello, sino también quitar las cuentas a quiénes traten de robar claves de usuario, nombres de marcas -algo que sucede con frecuencia con los nombres de dominio ".com" de compañías- o suplantación de identidad. Hasta ahora era muy común encontrar nombres de compañías con mensajes que proponían un precio por hacerse con la cuenta.