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¿Hacia el fin del disco?

Un estudio reciente demuestra que los estadounidenses están dando la espalda a los nuevos formatos con soporte físico

En el último E3, la conferencia de videojuegos más importante del mundo, Sony presentó su PSP Go!, una versión mini de la videoconsola portátil PSP. Además de ser más pequeña, la nueva joya de la compañía nipona introducía un cambio clave: no tenía ninguna ranura para introducir juegos. Sony se adelantaba así a una tendencia que amenaza con dejar atrás cualquier tipo de soporte físico; las descargas digitales y el vídeo a través de Internet parecen estar ganando la partida.

Según las conclusiones arrojadas por una encuesta llevada a cabo en abril en EE UU, los ciudadanos de este país parecen haber vuelto la espalda a los nuevos formatos de alta definición digital que utilizan soportes físicos, como discos. El estudio de Harris Interactive asegura que son muy pocos los estadounidenses que planean adquirir en el próximo año un lector de Blu-ray, el nuevo formato de vídeo de alta calidad que sustituye al DVD. Milton Ellis, vicepresidente de Harris Interactive, afirma en el estudio que "los consumidores hoy en día tienen un fácil acceso a vídeo de alta definición, sea vídeo-bajo-demanda a través de Internet o canales de alta definición en televisión". ¿Por qué bajar al videoclub de al lado de casa si podemos alquilar desde el sofá y en pijama?

El estudio también señala que aquellos que ya poseen reproductores de última generación (Blu-Ray, HD DVD o PS3) esperarán a que bajen los precios para cambiar su colección de DVD por discos de los nuevos formatos. Un descubrimiento interesante es que el HD DVD, perdedor de la puja con Blu-ray y oficialmente "muerto", no parece tener los días contados. De hecho, casi un 11% de estadounidenses poseen un reproductor de este tipo, (mientras que sólo un 7% tienen un lector de Blu-ray) y son muy pocos los que planean cambiarse al formato ganador.

Matt Burns, de la web especializada Crunch Gear, ofrece una interesante reflexión. Hace 20 años, cuando llegó el VHS, la gente corrió a las tiendas a comprar un reproductor y sus películas favoritas. Entonces apareció el DVD, que prometía interesantes extras y una mayor calidad, y una vez más el público vació las tiendas de discos digitales. Pero la recepción del HD DVD y el Blu-ray, que prometían más de lo mismo, fue más escéptica, y la gente esperó a que acabase la guerra de formatos mientras entraba con fuerza un nuevo competidor: las descargas digitales y el vídeo en streaming, disponibles a tan sólo un click de distancia.

Aunque queda aún mucho camino por recorrer, cada vez aparecen más servicios que ofrecen posibilidades de descargar o reproducir vídeo en alta calidad desde la propia red. Netflix, un portal donde se pueden descargar-alquilar películas en alta calidad o Vudu, que utiliza un box que se conecta a la televisión y a la banda ancha para que el usuario vea películas descargadas en el salón de su casa, son servicios que crecen lentamente pero con paso firme.

El éxito o fracaso de los nuevos formatos físicos parece muy influenciado por la capacidad de la red de hacer más sencillo el acceso a formatos de ocio en alta calidad, y a buen precio.