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Los orangistas del Ulster acampan ante el cordón militar en Portadown

La gran barricada de acero y los miles de metros de alambre de espino colocados por las fuerzas de seguridad británicas en torno al barrio católico de Portadown cortaron ayer el paso a la protestante marcha de la Orden de Orange, que había convertido la marcha en un acto de desafío a quienes intentan crear un nuevo orden político en Irlanda del Norte. Los orangistas optaron por acampar en el lugar, donde cientos de ellos, vigilados por unos 2.000 policías y soldados, decían que van a esperar hasta que se les permita cruzar el pueblo. Al caer la noche, sin embargo, se produjeron diversos enfrentamientos en el centro de Belfast.