Los mecanismos para prevenir la violencia machista en Europa no funcionan de forma “adecuada”, advierte un informe
La Agencia para Derechos Fundamentales de la UE (FRA) respalda una iniciativa parlamentaria para pedir que la Comisión proponga una ley para tipificar el delito de violación en base al consentimiento


La violencia machista sigue siendo una realidad social extensa pero poco denunciada en Europa. Una muestra más de que los mecanismos para prevenirla siguen sin funcionar de manera “adecuada”, advierte la Agencia para Derechos Fundamentales de la UE (FRA) en su último informe, publicado en vísperas del Día Internacional de las Mujeres, el 8 de marzo, y en el que también subraya la importancia de que la noción del consentimiento sea la base para tipificar el delito de violación.
Los datos procedentes de la tercera gran encuesta realizada a nivel europeo, tras la publicada a finales de 2024 y una primera en 2014, para la que se ha entrevistado a casi 115.000 mujeres de toda la UE, muestran que el nivel de violencia machista no ha descendido prácticamente durante la última década en Europa. Y ello, pese a los esfuerzos en muchos países y, también a escala europea, con la aprobación, también hace dos años, de la primera gran ley europea contra la violencia machista. Casi una de cada tres mujeres (el 30,7%) entre 18 y 74 años dice haber sufrido algún tipo de violencia física o sexual (en 2024 eran el 31%, prácticamente la misma cifra) y el 17,2% sufrió violencia sexual (igual que en la encuesta anterior).
Preocupante también es que solo el 6,1% de las mujeres denuncian ante la policía abusos físicos o sexuales de sus parejas, cifra que apenas aumenta al 11,3% cuando el ataque procede de una tercera persona. Otro 20,5 % acude a servicios de salud o sociales, “pero la mayoría de las víctimas no denuncia la violencia ni busca un apoyo formal”, subraya el informe. En España, el 16,8% de las mujeres que han sufrido violencia de alguna pareja actual o pasada denunció ante la policía o los juzgados, según datos de la última macroencuesta de violencia contra la mujer del Ministerio de Igualdad.
Entre los motivos más citados en la encuesta de la UE para no denunciar estos hechos extendidos —el informe también advierte de la “intensificación” de los abusos digitales, todavía no lo suficientemente reconocidos, lamenta— figuran, de acuerdo con la encuesta realizada junto al Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE) y Eurostat, los mismos problemas de siempre: vergüenza, culpabilidad, miedo y, también, falta de confianza en las instituciones, sobre todo en la policía.
“Si las mujeres no pueden confiar en las instituciones para protegerlas, entonces tenemos que preguntarnos qué tiene que cambiar, no qué es lo que deberían hacer las mujeres”, afirma la directora de EIGE, Carlien Scheele. Porque lo que estas cifras indican, ha acotado la responsable del departamento de Justicia de FRA, Joanna Goodey, en rueda de prensa en Bruselas, es que “los abusadores pueden seguir actuando con impunidad y reincidir, cuando el Estado tiene la obligación de defender los derechos de las víctimas y que puedan denunciar con dignidad y respeto”.
El consentimiento, clave en el delito de violación
Una de las claves para combatir la violencia, coincide el informe de FRA y EIGE con la mayoría de expertos, es reconocer que la falta de consentimiento es clave a la hora de identificar y penar los abusos. “La violencia sexual se caracteriza más a menudo por la ausencia del consentimiento dado libremente que por la fuerza física”, hasta el punto de que las mujeres tienen casi dos veces más de probabilidades de ser violadas mediante coerción o incapacidad de negarse que mediante violencia física clara, advierte al respecto. De acuerdo con el estudio, un 8,4% de las mujeres dijeron haber sido violadas “sin poder negarse o bajo coerción”, frente al 4,8% que fueron violadas “por la fuerza o bajo amenazas”. Unos datos, señala el informe, que “revelan que las definiciones actuales de violación basadas en la fuerza que aún prevalecen en algunos Estados miembros no recogen la mayoría de las experiencias de violación”.
De ahí que la recomendación del informe sea clara: “Los Estados miembros, en particular aquellos que han ratificado el Convenio de Estambul, deberían tipificar como delito la violencia sexual utilizando definiciones de violación basadas en el consentimiento (...) con el fin de garantizar que las experiencias de las mujeres en materia de coacción e incapacidad para negarse sean reconocidas legalmente como violación, independientemente de la fuerza física o las amenazas”.
“Un enfoque basado en el consentimiento, significa reconocer la autonomía de las mujeres y su dignidad”, subraya Scheele. Es “esencial”, ha insistido en Bruselas, porque “cambia el enfoque hacia si una persona acepta libremente en lugar de resistirse físicamente, y esto refleja mejor las realidades que describen las mujeres, y que implican presión, miedo, manipulación o incapacidad de decir no”.
Esta opinión llega en un momento clave: dos años después de que fracasara el intento de incluir la tipificación del delito de violación en base al consentimiento en la primera gran ley europea contra la violencia machista, dos comisiones de la Eurocámara aprobaron la semana pasada, con mayoría holgada, pedir que la Comisión Europea haga una propuesta legislativa en este sentido en toda la UE. La iniciativa, que aún tiene un largo camino ante sí —ante todo, debe pasar la aprobación del pleno parlamentario para poder tener recorrido— también reclama que los Estados miembros que todavía basan la definición de violación en la suposición de violencia empiecen desde ya a hacer los cambios legislativos necesarios para actualizar sus normas nacionales.
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