Una fiscal investiga al ‘Pelicot sueco’, acusado de prostituir a su mujer con más de un centenar de hombres
El ministerio público revisa si el varón, un sexagenario, se lucró durante años con encuentros organizados sin el consentimiento de su pareja


La crueldad de la violencia sexual que conmocionó al mundo con el caso Pelicot ―un hombre que drogaba a su mujer para después ofrecerla en páginas web a extraños―, vuelve a aparecer, esta vez en Suecia. Un sexagenario de la provincia de Angermania, en el norte del país, ha sido acusado de explotar sexualmente a su pareja y de haber vendido encuentros con ella durante años a, al menos, 120 hombres, según informó la Fiscalía de Suecia el lunes a la agencia Associated Press. Aún no se ha confirmado si la mujer fue drogada durante los actos sexuales. La Fiscalía prepara cargos por proxenetismo agravado, sospecha que el hombre actuó de forma “sistemática y a gran escala” y que promocionaba los servicios sexuales en diferentes sitios web, según ha explicado la fiscal del caso, Ida Annerstedt.
La identidad de la pareja, que está en trámites de divorcio, no se ha hecho pública y la fiscal no se ha pronunciado sobre si existió coacción directa o sobre si hubo un posible uso de drogas durante los encuentros, pero ha sido enfática en que hubo “una explotación desconsiderada de la demandante”, según ha declarado al medio público sueco SVT. El hombre obtenía compensación económica por los servicios sexuales a que sometía a su pareja. La legislación sueca penaliza la compra de servicios sexuales y el proxenetismo, pero no castiga a quienes venden sexo, consideradas víctimas de explotación.
Las autoridades revelaron el lunes por primera vez el número estimado de personas implicadas: se estima que 120 hombres han comprado servicios sexuales de la mujer en encuentros físicos, además de otras compras de sexo de manera digital. Según el medio público sueco, cerca de 30 hombres podrán enfrentarse a cargos por haber comprado encuentros sexuales si se demuestra que lo hicieron. Annerstedt declaró a SVT que “no será posible llevar a juicio a todos los sospechosos de comprar los servicios sexuales” en razón de la limitación de tiempo y recursos para investigar a cada uno de los posibles partícipes en el caso.
Dos hombres, sospechosos de haber pagado al acusado, ya han sido imputados. La compra de servicios sexuales por internet, incluso sin contacto físico, también es considerada un delito en Suecia.
La investigación lleva mucho tiempo en curso y la Fiscalía estima que los hechos han ocurrido durante tres años y medio, hasta que finalmente la mujer presentó la denuncia ante la policía en octubre.
El sospechoso principal
El acusado, que en el pasado estuvo vinculado a la banda de moteros “Ángeles del Infierno”, ha sido condenado con anterioridad por maltrato, coerción y delitos relacionados con el porte de arma blanca. Cumplió una pena de cárcel de cinco meses, de acuerdo con medios suecos.
El caso está bajo secreto de sumario y ninguna de las partes ha querido declarar a los medios. Según la Fiscalía, el hombre niega cualquier delito y permanece en prisión preventiva por proxenetismo agravado desde octubre, después de la denuncia de su pareja. Si es declarado culpable de proxenetismo agravado, el hombre se enfrentará a una pena de entre dos y diez años de prisión. La acusación formal contra el principal sospechoso se presentará el 13 de marzo y el juicio comenzará poco después.
También de acuerdo con los medios suecos, el sospechoso ya había sido investigado dos años antes por agredir a su mujer, pero la investigación policial no siguió adelante. Según la Fiscalía, el caso ha sido reabierto. Además, corre contra él un proceso de fraude fiscal.
Paralelismos con el caso Pelicot
Aunque con diferencias jurídicas y penales, ya que en este caso la Fiscalía busca cargos de proxenetismo agravado, este episodio en Suecia revela algunos paralelismos con el de Gisèle Pelicot, en Francia. Durante una década, su entonces marido, Dominique Pelicot, la drogó de forma reiterada para permitir que decenas de hombres acudieran a su domicilio a violarla mientras ella permanecía inconsciente y él grababa las agresiones. En su caso, sin intercambio monetario.
En 2024, dos años después de que el caso se destapase, Pelicot y otros 50 agresores fueron condenados por violación agravada. El exmarido recibió la pena máxima, de 20 años de prisión, por violación agravada y otros delitos derivados, como la difusión de imágenes en perjuicio de su ya exmujer.
El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
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