El Gobierno aprobará la semana que viene la creación del anunciado centro nacional de salud pública

El organismo tendrá la misión de coordinar todas las estrategias sanitarias y dar respuesta a emergencias como las pandemias o los nuevos patógenos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en La Palma, este martes junto a la ministra de Sanidad, Carolina Darias.Foto: Luis G. Morera (EFE) | Vídeo: EUROPA PRESS

Muchos de los errores que se han cometido en la gestión de la covid podrían haberse paliado, según la mayoría de los expertos, con un centro nacional de salud pública. España carece de un organismo semejante que coordine la vigilancia de los indicadores de salud y las respuestas a emergencias como una pandemia; desde que empezó la del coronavirus, el Gobierno ha venido prometiendo la creación de uno. Finalmente, esto se materializará el próximo 23 de agosto, cuando el Consejo de Ministros apruebe la puesta en marcha de esta institución, según ha anunciado este martes el presidente Pedro Sánchez.

“Será un centro que nos va a permitir estar más preparados, más protegidos ante futuras y potenciales pandemias”, ha dicho Sánchez desde la isla de La Palma, donde ha anunciado la “creación por ley de un centro nacional de salud pública cumpliendo con el compromiso y con una obligación derivada de la pandemia”. El Gobierno detallará las características de este centro, que comenzó su trámite de información pública en septiembre de 2021. Entonces, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, prometió que nacería en menos de un año.

Los Presupuestos Generales del Estado ya tenían presupuestados para este 2022 cinco millones de euros para comenzar a montar un centro que tendrá la misión de aglutinar los organismos que ya trabajan en salud pública y añadir nuevas funciones y competencias. En este ámbito, de forma autónoma, ya funcionan el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, el Instituto de Salud Carlos III, centros universitarios y las propias comunidades autónomas. El nuevo organismo, previsiblemente, será un paraguas para todos ellos, que además sirva de eje de comunicación con entidades supranacionales, como pueden ser la Organización Mundial de la Salud o el Centro Europeo de Control de Enfermedades.

“El fin último de la norma es crear un nuevo centro de salud pública con autonomía funcional, que ejerza las competencias de análisis y estudio, evaluación de políticas e intervenciones públicas, asesoramiento técnico, propuesta de medidas a las autoridades sanitarias y preparación y coordinación de respuesta ante situaciones de emergencia sanitaria”, rezaba el anuncio que hizo Sanidad al poner en marcha el trámite de consulta pública. “El nuevo centro se dotará con personal de la más alta capacitación científico-técnica en las distintas áreas y materias. Será un centro de excelencia que aglutine las competencias hasta ahora dispersas en esta materia”, continuaba.

Está por ver cómo será la estructura del nuevo organismo, que previsiblemente dependerá del Ministerio de Sanidad. No es lo que solicitaban muchos expertos, incluida la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas), que aspira a que se trate de una agencia independiente, de forma que se separe claramente la toma de decisiones del organismo encargado de los análisis y recomendaciones. Como apuntaba Miguel Hernán, catedrático de Epidemiología de la Universidad de Harvard, en el último congreso de la Sociedad Española de Epidemiología, “si un gobierno no sigue sus recomendaciones está bien, pero tendrá que explicar por qué”.

Manuel Franco, portavoz de Sespas, celebra, no obstante, la creación del centro, que debería, en sus palabras, “promover y proteger la salud de la población del país, con información de todo lo que está pasando, con vigilancia y monitorización”. Es algo con lo que cuentan la mayoría de los países del entorno, y en España la dispersión de la información fue muy problemática al principio de la pandemia: pasaron meses hasta que todos los datos de positivos, hospitalizaciones y muertes por covid estuvieron armonizados y fueron comparables entre todas las comunidades autónomas.

“Además de eso, se necesita que no solo haya investigaciones, sino también comunicadores que puedan hacer campañas eficaces que lleguen a la población”, dice Franco, quien piensa que las competencias de este nuevo organismo tendrían que ir más allá de las meramente sanitarias. Pone el ejemplo del urbanismo y las olas de calor: “Para prevenir los efectos climáticos en la salud no vale con hospitales, hay que incidir en cosas como el planeamiento de las ciudades”.

Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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