La OMS llama a limitar los viajes a las personas infectadas, con síntomas compatibles o contactos de los positivos por viruela del mono

La medida pretende frenar la propagación del virus, que en menos de tres meses ha provocado más de 16.500 casos en 75 países

Un sanitario prepara una vacuna de Babarian Nordic en Múnich, el pasado 14 de julio. Foto: DPA VÍA EUROPA PRESS (DPA VÍA EUROPA PRESS) | Vídeo: EPV

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone limitar los viajes a las personas portadoras del virus de la viruela del mono, a aquellas que tengan síntomas compatibles y también a los contactos estrechos de los casos positivos. Este es uno de los puntos más destacados de las recomendaciones establecidas este sábado con la declaración de la emergencia internacional a causa del brote de la enfermedad, que en dos meses y medio se ha extendido a 75 países con más de 16.500 casos.

La medida será compleja de llevar a la práctica, ya que algunos de los síntomas de la viruela del mono son muy inespecíficos (fiebre, malestar, cansancio...) y el más característico, la erupción cutánea, en muchos de los casos diagnosticados se produce solo en algunas partes del cuerpo, como la zona genital y perianal. Las recomendaciones de la OMS tras la declaración de la emergencia son, en principio, de obligado cumplimiento para los países miembros del organismo, aunque son estos los que deciden la forma de llevarlas a cabo y los controles necesarios. La aplicación de estas medidas durante la pandemia del coronavirus, especialmente en el caso de los contactos, ya ha demostrado ser compleja.

El texto de la declaración hecha pública por la OMS llama a “adoptar y aplicar las siguientes medidas” en relación a los viajes. “Cualquier persona con signos compatibles con una infección por el virus de la viruela del mono, o considerado un caso sospechoso, probable o confirmado por las autoridades sanitarias” o que “ha sido identificado como un contacto de un caso positivo” y que, por tanto, “está sujeto a monitorización sanitaria debería evitar cualquier viaje, incluidos los internacionales, hasta que su estado sea declarado que no constituye un riesgo de salud pública”, recoge el texto.

La declaración prevé varias excepciones, como que el viaje esté motivado para “recibir atención médica urgente”, “conflictos o catástrofes naturales” o aquellos previamente acordados por las autoridades sanitarias y cuya vigilancia pueda mantenerse durante el periodo en el que la persona es infecciosa. Este tiempo incluye desde la aparición de los primeros síntomas hasta que las costras de las pústulas de la erupción cutánea que causa la enfermedad se han secado y caído, lo que suele ocurrir en un plazo de entre dos y cuatro semanas.

Mecanismos de vigilancia

La OMS también llama a establecer mecanismos de vigilancia y coordinación entre todas las autoridades para detectar, vigilar y controlar cualquier caso o sospecha de que el virus de la enfermedad esté circulando entre especies animales, prioritariamente mamíferos de pequeño tamaño.

El objetivo de esta recomendación es evitar que el virus se haga endémico en otras partes del mundo, de la misma forma que lo es en zonas de África central y oriental, donde los roedores son el reservorio desde el que el virus salta a otras especies como el ser humano.

La declaración de la OMS insta también a los países que tengan capacidad de producción de vacunas, antivirales y medios diagnósticos a impulsar medidas para “aumentar la producción” y “asegurarse que sean disponibles basándose en las necesidades de salud pública, solidaridad y a un precio razonable para los países que más las necesiten”.

El actual brote de la viruela del mono empezó en Londres a principios de mayo, aunque las investigaciones realizadas hasta la fecha han demostrado que llevaba al menos un mes circulando por la capital británica. Las autoridades británicas detectaron primero un caso importado procedente de Nigeria, aunque pocos días después descubrieron otros seis en personas sin relación con él, por lo que concluyeron que había circulación del virus no detectada y lanzaron la alerta internacional el día 16 de ese mes.

Solo un día más tarde, Portugal confirmó tres casos en Lisboa en hombres jóvenes que declararon haber estado en lugares donde son frecuentes las relaciones con otros hombres, a menudo con personas desconocidas y donde no es extraño tener varias parejas en poco tiempo. Y en España, el Centro de Salud Sandoval de Madrid, un equipamiento de referencia en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual, detectó ese mismo día ocho casos sospechosos en pacientes del mismo perfil.

Desde entonces, el número de contagios no ha dejado de incrementarse semana tras semana en el mundo, hasta alcanzar los 650 nuevos casos diarios registrados .Desde el pasado lunes. España, con 3.500 casos, es el país más afectado, seguido de Estados Unidos (3.000), y Alemania y el Reino Unido (2.200 cada uno).

Brote de 12 casos en un negocio de tatuajes

Las autoridades sanitarias han detectado un brote de al menos 12 casos de viruela del mono relacionados con un negocio de tatuajes, micropigmentación y piercings en San Fernando (Cádiz), que ha sido inspeccionado y cuyo cierre se ha decretado de forma preventiva.

 

La Consejería de Salud y Familias de Andalucía ha confirmado a Europa Press que los casos han sido declarados al Sistema de Vigilancia Epidemiológica y que se ha iniciado una búsqueda activa de casos y contactos. La Junta ha recordado la"importancia de que la realización de tatuajes y piercings se realice de forma correcta, de tal forma que no genere riesgos para la salud de las personas usuarias ni tampoco para los propios trabajadores".

 

Según los últimos datos disponibles, divulgados por la consejería el viernes, Andalucía mantiene un total de 273 casos activos de viruela del mono y cuenta con otros 58 casos más en investigación.

 

Sobre la firma

Oriol Güell

Redactor de temas sanitarios, área a la que ha dedicado la mitad de los más de 20 años que lleva en EL PAÍS. También ha formado parte del equipo de investigación del diario y escribió con Luís Montes el libro ‘El caso Leganés’. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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