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Aquí no ha pasado nada: así silenció H&M tres casos de acoso sexual en Barcelona

Tres empleadas de la multinacional sueca denunciaron a un compañero en enero. Un documento de confidencialidad y una investigación secreta permitieron a la compañía enterrar los hechos

Fachada de la tienda de ropa H&M de Paseo de Gracia, en Barcelona, el 15 de julio de 2022.
Fachada de la tienda de ropa H&M de Paseo de Gracia, en Barcelona, el 15 de julio de 2022.Albert Garcia
Braulio García Jaén

Un tarde de las Navidades pasadas, un trabajador de H&M pidió a una compañera que acababa su turno que lo esperara en las taquillas, que quería decirle algo. Para llegar allí, recorrieron la segunda planta de la tienda más grande que la multinacional sueca de ropa tiene en España, un edificio con aires de Chicago en el centro de Barcelona, y dentro ya de la zona reservada para la plantilla, dejaron atrás las pizarras de los horarios, las oficinas, los despachos de los encargados y las taquillas, hasta llegar a los vestuarios. Él le pidió que entrara con él al baño, pero ella se negó. “Lo que me tengas que decir me lo puedes decir en el pasillo”, le dijo. Él quiso besarla, sin conseguirlo. Acto seguido pateó una papelera. Ella se fue. “No se lo cuentes a nadie”, le pidió él.

El camino que la trabajadora deshizo —desde la zona apartada, sin cámaras ni tránsito, hasta ganar la calle, en el chaflán entre Gran Vía y Paseo de Gracia— no iba a ir más allá. La situación había sido desagradable, pero no traumática, y pensó que no merecía la pena denunciarlo. Días después, lo habló con una compañera y se enteró de que no era la única. Ella tiene 26 años. “Las otras [dos] eran más jóvenes que yo y llevaban más tiempo en la empresa”, dijo cuando este diario contactó con ella.

Al menos otras dos compañeras habían sido acosadas por el mismo empleado y de parecidas formas. Así que cambió de idea: “En el momento en que [supe que] había más chicas y no lo denunciaban, porque llevaban más tiempo y no querían problemas con la empresa, pensé que no se tenía por qué normalizar esa situación”. Y a la vuelta de año nuevo, lo denunció ante la empresa.

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H&M exige a las denunciantes de acoso sexual firmar un “acuerdo de confidencialidad” secreto y sin cobertura legal

Tras ella, las otras dos compañeras denunciaron también lo que hasta entonces habían llevado en secreto. Con las tres denuncias sobre la mesa, lo primero que hizo H&M fue exigir a las denunciantes que firmaran un documento de confidencialidad prohibiéndoles compartir lo ocurrido con su “entorno familiar o laboral”, como ya adelantó este diario. Cuando dos de ellas lo firmaron, la empresa montó una investigación al margen del protocolo y los controles legales.

El llamado “acuerdo de confidencialidad”, que EL PAÍS publica en su integridad, es un documento sin cobertura legal, secreto y que trata a las firmantes como potenciales delincuentes en caso de compartir los hechos con alguien que no sea la “Dirección de la Empresa”. El documento afirma expresamente que compartir cualquier información sobre el caso “constituye delito tipificado por el Código Penal”. “Acosadas sexualmente y ahora también jurídicamente”, resume sobre dicho documento uno de los abogados consultados.

“Mi padre me dijo: ‘Yo no lo firmaría”, cuenta ella. “Sería muy importante que cuando llegues lo firmes en persona”, le comunicó la abogada de H&M por teléfono. “Era tanta la presión que al final decidí no ir”, pensó la denunciante. Y no fue ni firmó. Las otras dos compañeras sí fueron. Y firmaron. El documento define como confidencial “la mera existencia de la investigación (…) así como cualquier (…) información en relación con la misma”. Y añade: “No pudiendo revelar esta información a ninguna persona física o jurídica de su entorno familiar o laboral”. Ninguna cláusula compromete a la empresa en nada.

El denunciado ya no trabaja en la tienda. Pero ni la investigación ni su salida han sido comunicadas a la comisión de igualdad, según dos fuentes sindicales. Oficialmente, no ha habido ningún caso de acoso en el H&M del Paseo de Gracia, 11, de Barcelona. En verdad, ha habido al menos tres.

En España, según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, de 2019, más de 8,2 millones de mujeres han sufrido acoso sexual en algún momento de sus vidas. El 17,3% de las mujeres que han sufrido acoso sexual y han respondido a la pregunta sobre el sexo del agresor dice que el atacante fue un hombre del entorno laboral.

H&M es una multinacional de matriz sueca con 146 tiendas en España, en las que trabajan unos 5.000 empleados y que el año pasado superó los 1.000 millones de beneficios. Presente en varios continentes, en América Latina tiene filiales en México, Colombia, Perú, Chile, Uruguay y Panamá. H&M Global, con sede en Estocolmo (Suecia), ha declinado comentar la situación: “El caso se está gestionando a nivel local y no podemos comentar sobre ello”.

H&M España ha rechazado responder a ninguna pregunta concreta. “Dado que este tipo de documentos siempre van asociados a procesos de investigación internos, no podemos facilitar más información”, contestó su departamento de comunicación. La abogada y jefa del Departamento de Relaciones con los Empleados de H&M en España, Sonia Clotet Figuerola, que ha conducido la actuación de la empresa, también ha declinado responder.

Confidencialidad sin cobertura legal

Los “acuerdos de confidencialidad” son contratos entre dos o más partes que se comprometen a guardar sigilo sobre determinada información compartida. Son habituales en el ámbito empresarial, incluida España, donde se utilizan para proteger secretos industriales o determinados know how empresariales. En el caso de H&M, sin embargo, se han usado para parcelar la realidad del acoso sexual en la compañía, contradiciendo, como ya adelantó este diario, el espíritu y la letra de la ley.

Federico Durán, catedrático de Derecho Laboral, abogado y director del máster del Centro Garrigues, considera, en general, que “no tiene sentido” que una empresa prohíba a sus empleados que compartan con su entorno sus experiencias. “Eso es una esfera reservada de intimidad [de la víctima]” y, como tal, no puede ser parcelada, afirma.

A escala internacional, la investigación sobre las violaciones y agresiones sexuales del productor de cine estadounidense Harvey Weinstein reveló que dichos acuerdos se usaban también como forma de acallar a sus víctimas, a quienes en algunos casos se les pagaba por su silencio, según las periodistas que destaparon el caso cuentan en She Said (Libros del KO, 2021).

Un informe del Parlamento británico de 2018, Sexual Harassment in the workplace (Acoso sexual en el trabajo), mostró que la práctica era habitual también en el Reino Unido. Además de fomentar la omertà sobre los propios delitos, la confidencialidad busca proteger la reputación de las empresas donde se comete el acoso. “Me parece repulsivo, es como que solo miran por la imagen de la empresa”, dijo la primera denunciante de H&M.

Como en los casos de Weinstein y del Parlamento británico, H&M trató de cancelar la experiencia de las víctimas. “[La abogada] me daba a entender que no podía contar nada”, según la primera denunciante.

A finales de enero, la primera denunciante había dejado la empresa y recibió el documento por correo electrónico. La citaban a una primera entrevista de una “investigación” auspiciada en exclusiva por la “Dirección de la Empresa”, incumpliendo en esto también el protocolo, que para estos casos prevé una comisión instructora.

“Acoso jurídico”

El documento de H&M y las prácticas investigadas por el Parlamento británico tienen elementos en común. A las trabajadoras de H&M que firmaron el documento no se les entregó copia, según reconoció una de ellas en su entorno. El informe del Parlamento británico concluyó que esa práctica de negar la copia del llamado “acuerdo” era “uno de los aspectos más chocantes” en este tipo de prácticas.

Hay otro elemento crucial que sorprendió a los autores del informe británico y que aparece también en el documento de H&M España. “Nos conmocionó particularmente la declaración de Zelda Perkins [una de las víctimas de Weinstein en Londres] de que temía que ‘probablemente iría a la cárcel’ si rompía los términos del acuerdo”, dice el informe. En el caso de H&M, se les avisa de que pueden incurrir en un delito tipificado por “el Código Penal” y como tal, susceptible de penas de prisión.

“Es increíble que hayan podido poner algo así en un papel”, comenta el abogado Antonio Moreno Cánoves. Este letrado alicantino representa a una de las víctimas de la pederastia en la Iglesia católica revelada por la investigación de EL PAÍS. A su cliente, la “compañía” religiosa también le ofreció firmar un “acuerdo de confidencialidad” a cambio de su silencio, con el objetivo, le dijeron, de proteger “el prestigio” de la Iglesia. El cliente rechazó firmar lo que, para su abogado, constituye “una forma de encubrimiento” de los delitos. Sobre el documento de H&M, que Cánoves leyó a petición de este diario, considera que roza el “acoso jurídico”.

Los dos sindicatos representados en el comité de empresa de H&M, CC OO y UGT, no han tenido conocimiento del despido discreto del trabajador. Como ningún empleado ha denunciado los hechos internamente, alegan, los representantes sindicales no pueden actuar. En este sentido, las denunciantes han transigido con la prohibición de no compartir nada con su “entorno laboral”. La primera de ellas, sin embargo, lo compartió con su entorno familiar, a través del cual este periódico tuvo conocimiento de los hechos.

“Esto es macabro”, resume Carla Vall, abogada y autora de Trenqueu en cas de emergència, un libro sobre la violencia machista. “Los procesos de recuperación de las víctimas pasan muchas veces por romper el silencio: en su vida íntima, profesional y social”, añade. “Cuando haces esto [impedir que hablen], estás impidiendo que se recuperen”. Algunas empresas, dice, “como saben que esto genera mala imagen y que además estamos en un momento histórico en que esto está en el debate social, piensan que así pueden hacer lo que siempre se ha hecho: acallar a las víctimas”


Si quieres contactar con el autor de este artículo, escribe a bgarcia@elpais.es



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Sobre la firma

Braulio García Jaén
Es periodista en el suplemento dominical Ideas, y autor de 'El confidente y el terrorista' (Ariel, 2022) y 'Justicia poética' (Seix Barral, 2010), por cuyo proyecto obtuvo el Premio Crónicas Seix Barral de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano en 2007. Máster de Periodismo UAM/El País y Posgrado en Política y Sociología (UCM).

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