El Papa encarga un informe anual sobre abusos sexuales a menores en la Iglesia

Francisco ha pedido a la Comisión para la Protección de Menores que elabore un documento cada año y ha reclamado “transparencia a las diócesis” sobre los casos de pederastia

El Papa, durante su reunión con la Pontifica Comisión para la Protección de Menores, esta semana.
El Papa, durante su reunión con la Pontifica Comisión para la Protección de Menores, esta semana.VATICAN MEDIA HANDOUT (EFE)

El control periódico y la rendición de cuentas en la lucha contra los abusos a menores representa uno de los elementos fundamentales para cambiar la dinámica de las últimas décadas. Y el Papa, que en los últimos años ha impulsado un histórico viraje en la batalla de las víctimas, añadió presión a la Iglesia en esta materia este viernes por la mañana. Francisco se reunió con la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores —órgano instituido por el propio Pontífice para sentar las bases en la prevención de abusos y que forma ya parte de la Curia romana— un informe anual que contenga el estado en cuestión de la pederastia, las iniciativas de la Iglesia para prever los abusos y los elementos que deberían modificarse para que las autoridades pertinentes puedan tomar medidas, según dio cuenta el propio Vaticano en una transcripción del discurso del Papa.

La memoria anual supone otro punto de inflexión en la lucha contra los abusos desde que en febrero de 2019 se celebró un sínodo especial dedicado a la materia. Un documento de este tipo, ha explicado el Pontífice, será un factor de “transparencia y responsabilidad y ofrecerá una información clara” del estado de la cuestión. “Si no hay avances, los fieles seguirán perdiendo la confianza en sus pastores, lo que hará cada vez más difícil el anuncio y el testimonio del Evangelio”, ha vaticinado. Además, dicho informe tendrá un valor añadido para saber “lo que está sucediendo y lo que debe cambiar, para que las autoridades competentes puedan actuar”. Francisco también ha reclamado esa “transparencia” a las diócesis, si bien reconoció que esta puede ser una tarea “difícil al principio”.

Los cambios son lentos en esta materia, especialmente desde la perspectiva de las víctimas, que llevan años reclamando verdad y justicia. Pero teniendo en cuenta que la unidad de medida de la Iglesia universal es el siglo, en los últimos años se ha apreciado una transformación radical en el acercamiento de parte del clero a esta cuestión. El propio Papa lo ha subrayado en la reunión con los miembros de la comisión. “Las semillas sembradas empiezan a dar sus frutos”, ha asegurado. “La incidencia de los abusos a menores por parte del clero ha mostrado un descenso durante varios años en aquellas partes del mundo donde se dispone de datos y recursos fiables”, ha asegurado en la audiencia que ha concluido esta semana su asamblea plenaria de los obispos españoles.

“Los menores están hoy más seguros en la Iglesia”

Un elemento clave es la coordinación entre organismos como la Comisión de Protección de los Menores del Vaticano y las diócesis de cada país. También la materialización de las conclusiones anuales en medidas concretas. Por eso ha subrayado que este órgano debería “supervisar, en diálogo con las conferencias episcopales, la creación de centros especiales en los que las personas que han sufrido abusos y sus familias puedan encontrar acogida y escucha y ser acompañados en un camino de curación y justicia”. Del mismo modo, ha elogiado su labor al señalar que “los menores y las personas vulnerables están hoy más seguros en la Iglesia”.

En su discurso a los miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, ha asegurado que el “camino de la curación” de las víctimas “es largo y difícil” al tiempo que ha condenado que “el abuso, en todas sus formas, es inaceptable”. “El abuso sexual de los niños es especialmente grave porque ofende a la vida cuando está floreciendo. En lugar de prosperar, la persona maltratada queda herida, a veces de forma indeleble”, ha manifestado.

El Papa ha revelado el contenido de una carta que recibió de un padre cuyo hijo fue abusado por un sacerdote y no pudo salir de su habitación durante muchos años, arrastrando las consecuencias del abuso. “Las personas maltratadas se sienten a veces atrapadas entre la vida y la muerte. Son realidades que no podemos eliminar, por muy dolorosas que sean”, ha dicho el Papa.

Francisco también destacó los motivos que le hicieron incluir en la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, promulgada el mes pasado, a la Comisión en cuestión dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe: “Se colocó allí porque no era posible tener una “comisión satélite”, que diera vueltas pero no estuviera vinculada al organigrama”. [...]. “Está ahí, pero con un presidente propio nombrado por el Papa y continuaréis reportándome a mí”, ha señalado subrayando su independencia.

Sobre la firma

Daniel Verdú

Nació en Barcelona en 1980. Aprendió el oficio en la sección de Local de Madrid de El País. Pasó por las áreas de Cultura y Reportajes, desde donde fue también enviado a diversos atentados islamistas en Francia o a Fukushima. Hoy es corresponsal en Roma y el Vaticano. Cada lunes firma una columna sobre los ritos del 'calcio'.

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