La familia biológica de la niña intercambiada en Logroño cuando era un bebé se ofrece a acogerla

Las pruebas de ADN confirman que la denunciante, que tiene 19 años, se crio en un hogar con el que no tenía vínculo genético

Antiguo hospital de San Millán, en Logroño. (La Rioja) en 1998.
Antiguo hospital de San Millán, en Logroño. (La Rioja) en 1998.Tomás Blanco

Dos bebés fueron intercambiadas por error en Logroño en 2002 tras nacer con apenas unas horas de diferencia en el viejo hospital de San Millán, que lleva ya años cerrado. Una de ellas, al llegar a la mayoría de edad, inició un proceso judicial y reclama tres millones de euros al Gobierno riojano por haber crecido en un hogar que no era el suyo. Los análisis de ADN de la joven demostraron que su familia biológica había criado a una niña que no era la suya, mientras que ella había crecido en un hogar desestructurado. El caso, destapado por el diario Larioja.com en septiembre, ha dado un vuelco a la vida de ambas familias, que no se habían percatado de lo sucedido. Ahora, la familia biológica de esta joven se abre a “acoger” a su hija biológica, pero sin que esto afecte a la chica a la que han criado durante casi dos décadas.

La abogada riojana Alicia Redondo ha trabajado junto a los padres biológicos de la chica que emprendió las acciones legales y ha emitido un comunicado en el que expresa la firme voluntad de sus clientes para “acoger como parte integrante de su familia a una hija que, por lamentables motivos por todos conocidos, ha vivido ajena a la misma”. “De verdad lo anhelan y así se lo han hecho saber”, expone la letrada. Este deseo no implica dar de lado a la joven con la que no tienen realmente lazos sanguíneos, pero a quien han cuidado estos 19 años, pues “igualmente van a defender la posición de la hija que, no siéndolo biológicamente, ha sido parte de la familia desde que nació”. La consigna se basa en la discreción, la misma que han mantenido estos meses: “Harán lo que esté en sus manos a tal doble fin, sin airearlo en prensa”.

Este caso discurre en paralelo por dos vías judiciales. La primera de ellas, a través de un juzgado de Familia. La segunda dilucidará la cuantía de la indemnización que debe recibir la joven. La jueza de Familia ha reconocido el vínculo entre la chica que inició el proceso en los juzgados y su familia biológica. La magistrada reconoció su filiación en el Registro Civil, de tal forma que ambas jóvenes están inscritas actualmente como hijas del mismo padre y de la misma madre. La letrada aplaude esta resolución. Sin embargo, José Sáez Morga, representante legal de la chica que creció en la familia con complicaciones, ha afirmado estos días que se plantea recurrir la sentencia, dado que no supone ninguna modificación en la filiación de la otra víctima de este intercambio de bebés. La jueza indicó al respecto que no tiene legitimidad para ordenar esta permutación en el Registro Civil y que solo tendrían dicha capacidad esta segunda afectada o sus padres biológicos, que no están implicados en el proceso. Ni Redondo ni Sáez han respondido a las llamadas de EL PAÍS. El escrito de la abogada manifiesta que “no van a propiciar que el drama por el que están pasando todos los implicados en el procedimiento se convierta en un circo mediático”.

Este intercambio de bebés, que la consejería de Salud de La Rioja achacó a un “error humano” cuando se hizo público lo ocurrido, se conoció a raíz de las circunstancias en las que acabaron cada una de las pequeñas. La que ha denunciado recaló en un entorno difícil y fue criada por la que creía que era su abuela. El primer atisbo de dudas sobre su procedencia llegó en 2017, cuando la madre de esta familia demandó al padre porque no se hacía cargo de la entonces adolescente. El hombre renegaba al afirmar que la joven no era hija suya y unas pruebas genéticas le dieron la razón, hasta tal punto que al hacérselas también a la progenitora se certificó que ninguno de ellos tenía vínculo con la chica.

Una vez comprobado que esta joven no contaba con ningún lazo con la que creía que era su familia, comenzó una investigación para intentar averiguar cuántas niñas habían nacido ese mismo día en el hospital logroñés. El círculo, inicialmente con 17 menores implicadas, se fue acotando mediante pruebas de ADN hasta dar con un núcleo familiar que podría encajar, y las pesquisas revelaron que las dos bebés en cuestión habían nacido con apenas cinco horas de margen y fueron confundidas entonces. La denunciante, al certificarse el grave fallo, reclamó tres millones de euros como compensación por los daños ocasionados. El Gobierno de La Rioja ha planteado una indemnización muy inferior, de 215.000 euros, y ha sostenido que fue un error humano y que no hay delito, algo que Sáez Morga rebate: considera que fue una “negligencia”, según el artículo 220.5 del Código Penal, que lleva aparejada una compensación más elevada.

Sobre la firma

Juan Navarro

Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.

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