Bruselas se muestra dispuesta a debatir la liberación de patentes de vacunas, pero ve más urgente permitir su exportación

“Europa es ahora mismo la farmacia del mundo”, dice la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En vídeo sus declaraciones este miércoles.YVES HERMAN / POOL / EFE / VÍDEO: EBS-QUALITY

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha mostrado dispuesta este jueves a debatir la propuesta de Estados Unidos para liberar las patentes de las vacunas contra la covid-19, pero considera que, a corto plazo, lo más urgente es que los países productores permitan la exportación de dosis. Von der Leyen ha recordado, durante una intervención telemática ante el Instituto Universitario Europeo de Florencia, que Europa ha compaginado sus campañas de vacunación con la exportación de decenas de millones de dosis a otros países, incluidos más de 28 millones al Reino Unido o 72 millones a Japón. “Europa es ahora mismo la farmacia del mundo y estamos orgullosos de ello”, ha señalado la presidenta.

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Aun así, el giro de Estados Unidos a favor de liberar las patentes de las vacunas contra la covid-19 pone contra las cuerdas a los socios de la UE y al Reino Unido, contrarios a dar ese paso en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Bruselas considera que suspender los derechos de propiedad intelectual sería contraproducente porque podría poner en riesgo la seguridad requerida para la producción de los fármacos, una posición compartida por otros grandes productores como Reino Unido, Suiza y, hasta este miércoles, EE UU.

La liberación de las patentes, además, requeriría una larguísima negociación, como ha reconocido Washington, en el seno de la OMC, donde las decisiones se toman por consenso de todos sus miembros (164). Alemania, sede de una de las farmacéuticas que ha desarrollado con éxito una vacuna (BioNTech) y con otra en ciernes (CureVac) ya ha expresado este jueves su resistencia a la propuesta estadounidense. Una portavoz del gobierno alemán ha indicado a la agencia Bloomberg que la liberalización crearía “graves complicaciones” en la producción de vacunas.

Pero la decisión del presidente estadounidense, Joe Biden, de alinearse con los países que reclaman la liberación, cuestiona la posición europea. Esta misma semana, el Comité de Regiones de la UE ha aprobado una resolución en la que aboga por “explorar nuevas soluciones, como la suspensión temporal de las patentes” con vistas a “aumentar la producción de vacunas”. Aunque se trata de un texto no vinculante, se trata de la primera institución europea que se pronuncia en ese sentido.

El debate se inició a finales del año pasado, cuando India y Sudáfrica propusieron en la OMC la suspensión de los derechos de propiedad intelectual de las nuevas vacunas para facilitar su producción a escala mundial. La iniciativa obtuvo el respaldo de más de medio centenar de países, pero no ha logrado abrirse paso por la resistencia de las potencias occidentales. “La Unión Europea”, ha añadido Von der Leyen, “también está dispuesta a debatir cualquier propuesta que aborde la crisis de forma eficaz y pragmática”. “Estamos dispuestos a discutir cómo podría ayudar a ese objetivo la propuesta de Estados Unidos de renunciar a la protección de la propiedad intelectual de las vacunas contra la covid”, ha agregado.

La puesta en marcha de las campañas de vacunación, sin embargo, ha dado fuerza a los partidarios de la suspensión de las patentes al ponerse en evidencia la descomunal diferencia entre el ritmo de distribución del fármaco en los países desarrollados y el del resto del planeta. La virulencia de la pandemia en la India, que los líderes de la UE y de ese país abordarán en una cumbre virtual el sábado en Oporto, ha acrecentado en las últimas semanas el sentimiento de que se requieren medidas urgentes para acelerar la inmunización en los países con menos recursos. Ya son un centenar los Estados que apoyan la idea.

Estrategia europea

La UE se ha decantado hasta ahora por responder a esas necesidades mediante una iniciativa de ayuda financiera a terceros países (Coronavirus Global Response, respuesta global al coronavirus) que ya ha recaudado casi 16.000 millones de euros. Bruselas también apoya la donación de dosis a través de Covax, la iniciativa mundial auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef para suministra vacunas a los países con menos recursos. La UE se ha comprometido a ceder a través de ese programa parte del remanente de viales que ha adquirido. Europa, además, ha mantenido abiertos los canales de exportación y ha permitido la salida de tantas dosis como se han distribuido entre los Estados miembros.

Estados Unidos, en cambio, se había concentrado hasta ahora en vacunar a sus propios ciudadanos y ha impedido la salida de dosis, invocando incluso normas de emergencia aplicadas en tiempos de guerra. Pero las tornas han cambiado una vez que la campaña de vacunación ha alcanzado un ritmo acelerado en el país, donde ya se ha administrado la primera dosis a más del 50% de la población. Washington se muestra ahora dispuesto a exportar parte de sus remanentes disponibles (en particular las dosis de AstraZeneca, cuya vacuna no ha llegado a autorizar) y a abordar en el seno de la OMC la liberación de las patentes.

La posición de Bruselas quedó bien reflejada en febrero, durante un encuentro a puerta cerrada de Von der Leyen con el grupo de la izquierda de la Eurocámara, a cuyo contenido tuvo acceso este periódico. “Yo no soy amiga de retirar los derechos de propiedad intelectual. Lo que necesitamos son las vacunas”, replicó la jefa del Ejecutivo comunitario ante la insistencia de los parlamentarios sobre el levantamiento de las patentes. “El proceso es enormemente complejo y sofisticado”, explicó Von der Leyen. ”Lo primero que podría ocurrir es que se detenga la producción”, alertó, añadiendo que lo realmente complicado es transferir la fabricación a diferentes lugares. “No se puede pasar a un lugar distinto de un día para otro”.

Fila de personas esperando para vacunarse en Antwerp, Bélgica, el 3 de mayo.
Fila de personas esperando para vacunarse en Antwerp, Bélgica, el 3 de mayo.Virginia Mayo (AP)

La Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) ha calificado de “decepcionante” el apoyo de Biden a una posible suspensión de patentes, una medida que “no aumentará la producción de dosis”, según señaló en un comunicado emitido este miércoles. “Estamos totalmente alineados con el objetivo de garantizar que las vacunas contra la covid-19 se distribuyan de forma rápida y equitativa en todo el mundo. Pero, como hemos afirmado sistemáticamente, una exención es la respuesta simple pero equivocada a un problema complejo”.

La irrupción de las vacunas como la gran salvación en todo el globo ha reportado suculentos beneficios a las compañías farmacéuticas hasta la fecha. El laboratorio estadounidense Pfizer anunció el miércoles que revisaba al alza sus previsiones anuales y que esperaba ingresar unos 26.000 millones de dólares (unos 21.581 millones de euros) con la comercialización de la vacuna contra la covid-19 que ha desarrollado junto a la alemana BioNTech, lo que supone un 73% más de lo estimado previamente. De momento, en el primer trimestre, el fármaco contra el coronavirus ya le ha reportado más de 3.400 millones de dólares (unos 2.825 millones de euros), contribuyendo a que su división de vacunas triplique sus ingresos. El anuncio de Biden, sin embargo, fue acogido con fuertes caídas de las acciones de las farmacéuticas Pfizer y BioNTech, además de Moderna y Novavax, en la bolsa de Wall Street.

Mientras tanto, la campaña en Europa empieza a cobrar ritmo justo ahora. “Es un éxito”, ha zanjado con rotundidad Von der Leyen en su intervención. La alemana ha recordado que hasta ahora se han distribuido cerca de 200 millones de dosis en la UE. “Ni China ni Rusia se acercan [a esa cifra]”, ha defendido la jefa del Ejecutivo comunitario, quien ha recordado que la Unión está vacunando a tres millones de ciudadanos cada día. Von der Leyen sigue creyendo que la mejor receta para acelerar las campañas en otros países es que otros bloques, como el estadounidense o el británico, se abran a las exportaciones de vacunas. Y ha puesto como ejemplo que de Europa han salido 28 millones de dosis hacia el Reino Unido, 72 millones de dosis a Japón e ingentes cantidades a Singapur, México o Colombia.

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