La policía pide colaboración ciudadana para localizar al hombre que roció con ácido a su expareja y a una amiga

El agresor, con siete órdenes de detención en vigor, fue arrestado en 2017 por quebrantar una orden de alejamiento de otra mujer en Mijas. La exnovia sigue muy grave en la UCI y la otra joven, estable dentro de la gravedad

Vehículo en el que viajaban las mujeres rociadas con ácido sulfúrico.
Vehículo en el que viajaban las mujeres rociadas con ácido sulfúrico.Álex Zea (Europa Press)

La Policía Local de Casabermeja (Málaga, 3.522 habitantes) ha solicitado la colaboración ciudadana “para localizar y detener” al hombre que en la tarde del martes roció de ácido sulfúrico a su expareja y una amiga de ésta en la localidad malagueña de Cártama. En un aviso en redes sociales, el cuerpo policial subraya que el joven, de 26 años, se encuentra “en búsqueda y detención” tras este episodio de violencia machista. El caso está en manos de la Guardia Civil, que ha desplegado un gran operativo que continúa este miércoles para encontrar al autor de los hechos. Su excompañera sentimental, natural de Casabermeja, se encuentra “muy grave” en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, con más de la mitad del cuerpo afectado por quemaduras, según han informado fuentes hospitalarias. Su amiga sigue ingresada en el Hospital Regional de Málaga, donde continúa estable dentro de la gravedad con un 20% de superficie quemada.

Fuentes oficiales han explicado que el presunto agresor tiene siete órdenes de detención en vigor y lleva cerca de un año fugado. Tiene activa una orden de busca y captura debido a su actividad delictiva por numerosos delitos, entre ellos tráfico de drogas, robo con fuerza e intimidación, contra la seguridad vial y pertenencia a grupo criminal, además de maltrato y amenazas. Pero, además, este hombre que reside en la Costa del Sol cuenta con dos denuncias por violencia machista contra una pareja previa en Mijas, con la que comparte un hijo, así como una orden de alejamiento de esta mujer que data de 2016. Las mismas fuentes han relatado que la Policía Local mijeña le detuvo a principios de 2017 en un control cuando viajaba en el mismo coche que la chica. Ella aún permanece incluida en el Sistema de Seguimiento Integral de los Casos de Violencia de Género (VioGen) y cuenta con un agente asignado para su protección.

El ataque se produjo el martes cerca de las dos de la tarde en Cártama, municipio a 20 kilómetros y al este de la capital malagueña, donde reside una de las agredidas. Las chicas viajaban en su vehículo, un Mini blanco, cuando el hombre llegó hasta su altura dentro de otro coche, de color negro. Mantuvieron una discusión y, momentos después, el agresor introdujo un bote de un litro de ácido sulfúrico con el 98% de pureza por la ventanilla del coche y lo roció sobre ambas mujeres. Acto seguido, lanzó el envase a la acera y huyó en su automóvil, según fuentes oficiales, acompañado de otro hombre. “Tenía un bote de un litro de ácido sulfúrico en el coche, iba deliberadamente a agredirla”, ha señalado el alcalde de Cártama, Jorge Gallardo.

Las mujeres rápidamente bajaron de su coche y pidieron ayuda. Mientras su Mini seguía calle abajo y se empotró contra una farola frente al Centro de Formación y Empleo municipal. Un grupo de personas que se encontraban allí vio lo sucedido y ayudó a las víctimas en un primer momento, según relató el alcalde cartameño. Minutos después llegaron las ambulancias del 061 activadas por los servicios de Emergencias 112. Ante la gravedad de las heridas, la expareja del agresor tuvo que ser trasladada en un helicóptero medicalizado a la Unidad de Grandes Quemados del hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, donde antes de ser entubada y sedada pudo dar los datos de su agresor a los investigadores. Su compañera fue derivada a la Unidad de Quemados del Hospital Regional de Málaga.

Un ataque inédito

A expensas de las claves que pueda arrojar la investigación, se sabe poco del motivo por el que el presunto agresor empleó este modus operandi, una práctica que se enclava dentro de los conocidos como crímenes de honor. Arrojar ácido sería una de las expresiones más extrema —con secuestro, mutilaciones o golpizas— de una forma de agresión perpetrada fundamentalmente contra las mujeres en las que los perpetradores actúan motivados por lo que consideran “una pérdida de honor causada por el comportamiento de la víctima”, según el informe Combatir crímenes de honor en la UE, un documento del Parlamento Europeo de 2015. Este documento señala que “la mayoría” de estos crímenes se comenten en el este y el sur de Asia.

Pilar Martín Nájera, responsable de la Fiscalía de Violencia sobre la Mujer, no recuerda ningún caso en España similar al ocurrido el martes en Cártama. En más de una década pendiente de la violencia machista, asegura que no ha visto ninguna agresión en el país en la que un hombre haya atacado a una mujer, su pareja o expareja, con ácido. Pero sí ha encontrado múltiples ejemplos de violencia extrema en estos casos. Las memorias de la Fiscalía y los informes sobre violencia de género del Consejo General del Poder Judicial recuerdan año tras año que se trata de agresiones muy violentas. Los casos “incluyen una serie de elementos para hacer más daño y buscan causar heridas dirigidas al cuello y a la cara, con un valor simbólico”, señala Martín Nájera. “Es una manera de expresar que la mujer es su propiedad y que si no quiere volver con él, la ataca para que sufra toda la vida, en zonas visibles para que ni lo olvide ni lo pueda ocultar”.

Condena rotunda

La delegada del Gobierno en Andalucía, Sandra García, ha definido lo ocurrido como “una barbaridad” y ha condenado “rotundamente” los hechos. “No se puede permitir más agresiones hacia las mujeres bajo ningún concepto”, ha subrayado en una rueda de prensa en Huelva, donde ha insistido que las fuerzas policiales están investigando y buscando a la persona identificada como presunto agresor.

Por su parte, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz, se ha mostrado “horrorizada” por la agresión machista. “Este tipo de violencia no es una acción o acciones aisladas, es un entramado machista de conductas explícitas, mensajes normalizados y simbólicos que estructuran nuestra sociedad con el objetivo último de mantener la subordinación de las mujeres a los hombres”, ha señalado tras mantener un minuto de silencio junto al personal de la consejería. Allí, también ha informado que ninguna de las agredidas había solicitado ayuda ni al Instituto Andaluz de la Mujer ni la red de centros municipales de información a mujer. El Ayuntamiento de Cártama también ha convocado esta concentración en repulsa de los hechos este miércoles a mediodía.

Juzgado por pegar un puñetazo en la cara y amenazar a una expareja anterior

El sospechoso de rociar con ácido a su exnovia y una amiga tiene una cita pendiente en los tribunales para el próximo 27 de enero. Tiene que ser juzgado por malos tratos, amenazas graves y vejaciones injustas a una expareja anterior, delitos por los que se enfrenta a dos años y medios de prisión, según han explicado fuentes judiciales a Efe. En el verano de 2016, el agresor se encontró con su entonces compañera, con la que tiene un hijo, en una discoteca de Marbella a las cinco de la mañana. Le pidió explicaciones por estar allí y, tras entablar una discusión, le dio un puñetazo en la cara y la tiró al suelo, donde la agarró del pelo y la arrastró por los escalones de la discoteca. Luego, en el exterior del establecimiento, la arrojó sobre el capó de un vehículo y le propinó puñetazos por todo el cuerpo. Finalmente, la mujer pudo escapar y se encontró con una patrulla policial que la acompañó a un centro de salud. Desde entonces, la mujer se ha negado a verle de nuevo y ha recibido mensajes a través de las redes sociales que le decían: “Te voy a sacar las tripas, el que te he mandado a tu casa no ha ido a darte besitos”. El juicio iba a celebrarse el 1 abril del 2020, pero se suspendió por la pandemia y se fijó para el 27 de enero del 2021. Al no poder ser localizado, el juez emitió una orden de busca y captura.

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