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Hallado el cadáver de la abuela de la niña muerta en un hotel de Logroño

La madre, que intentó suicidarse, está detenida como presunta autora de la muerte de la pequeña

Edificio de viviendas donde vivía la niña con su padre.

Se llamaba Carolina, como la madre. Era una niña de cinco años, “feliz”, cuenta una vecina de Javier Corral, su padre, que poseía la custodia de la pequeña desde que a la madre le confirmaron problemas psicológicos en 2018.

La policía encontró a la niña muerta el lunes por la mañana en el hotel Los Bracos de Logroño (La Rioja). Estaba sobre la cama, cubierta con una manta. Un vecino de un edificio de enfrente había alertado de que había una mujer con una “actitud extraña en la ventana, como si se quisiera tirar”. Cuando llegaron, la madre presentaba lesiones en los brazos y tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios. El cuerpo de la menor, sin aparentes signos de violencia, fue trasladado al instituto anatómico forense, donde se le está realizando la autopsia.

El padre y la madre, de 38 y 36 años respectivamente y separados, realizaban el intercambio de la niña enfrente del bloque donde él vivía, relata una trabajadora de la zona que contempló la escena en más de una ocasión. A ella siempre la acompañaba la abuela, añade.

El cuerpo de la abuela apareció también este martes flotando en aguas del río Ebro, cerca del mirador, a su paso por Logroño. Su bolso, con toda su documentación, fue encontrado a 150 metros. A falta de los resultados de la autopsia, los investigadores sospechan que la señora se suicidó. Se sabe que la abuela estuvo en la habitación del hotel en algún momento entre el domingo y el lunes por la mañana, pese a no estar registrada, según explicaron fuentes del establecimiento a la policía.
El parque logroñés donde se halló su cadáver mantenía la normalidad horas después, cuando retirado el cordón policial varios corredores bordeaban la ribera.

Mientras, en Haro, donde todos se conocen, nadie se atrevía a hablar sobre el asunto diciendo su nombre. Una enfermera confirmaba los problemas psicológicos de la mujer; otra persona añadía que era una chica “majísima y normal”. Hasta que se separaron y empezó, presuntamente, “a acosar” a un hombre del que todo el mundo habla bien.

El profesor de gimnasia

Aunque la policía no lo ha confirmado, algunos vecinos hicieron referencia a que la mujer “presentaba denuncias falsas” y “le amargaba la existencia”, explica una mujer que trabaja en el edificio de viviendas donde padre e hija residían. Todos los consultados coinciden en que la acusada “estaba obsesionada con Javi” por haber obtenido la custodia de la pequeña.

La familia paterna, frente a cuyo portal esperan varias cámaras, es de Haro “de toda la vida”. Corral daba clase de Educación Física en el cercano municipio de San Asensio, además de estar muy implicado en el fútbol base local. La familia de su expareja, Adriana Carolina, vivía unas calles más arriba, donde ahora una mujer se pregunta “qué ha debido de pasar para que la relación entre ambos acabara con la abuela y la niña muertas”.

Cuentan en la autoescuela en la que la madre se sacó el carné de conducir que “era normal” y que han recibido la llamada de la policía preguntando por ella. Obtuvo la licencia hace 10 años, explican. De haber padecido entonces problemas psicológicos, no hubiera podido asistir a los cursos.
El colegio San Felices de Haro, al que iba la pequeña Carolina, se concentraba en silencio a las dos en punto de la tarde de ayer. Y han pedido ayuda psicológica para los demás compañeros de la menor. Tienen por delante la difícil tarea de explicarles por qué esa niña rubia que jugaba con su padre ya no volverá a clase.

La madre, ingresada en el módulo donde se mantiene a los detenidos en el hospital de Logroño, está acusada de ser la responsable de la muerte de la niña, aunque la calificación del delito la pondrá el juez, tras conocer los resultados de las autopsias.

 

La abuela no se registró en el hotel

La policía no esperaba encontrar muerta a la abuela de la niña. La buscaban porque sabían que había estado en el hotel, junto a la madre, aunque no se había registrado en la habitación con ellas. Su testimonio era clave para aclarar lo sucedido. El padre, había denunciado en la Guardia Civil de Haro la desaparición de su hija el mismo domingo por la tarde, cuando la madre no se la entregó en el lugar acordado. Poco después, un familiar entregó en esa comandancia unas cartas enviadas por la madre que ahora analiza la policía.

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