La crisis del coronavirus

España es uno de los países europeos con menos contagios en una segunda ola a distintas velocidades

Vuelve a niveles de incidencias de mediados de septiembre, pero sigue en alerta roja para el semáforo de la UE

España encajó el golpe de la segunda ola antes que el resto de Europa y es ahora uno de los países con menor incidencia de casos del Viejo Continente. Notifica casi los mismos contagios que Francia o Alemania, alrededor de 300 por 100.000 habitantes; menos que el Reino Unido, Bélgica o República Checa. Además está lejos de los países de la Unión Europea con peores incidencias, como Italia, Polonia, Suecia y Portugal, por encima de los 650 casos por 100.000 habitantes. El dato de España confirma la caída de casos en todas las comunidades, una situación que ya se nota en los ingresos hospitalarios.

Este escenario, sin embargo, es todavía precario. España es uno de los países europeos con mayor exceso de muertes desde julio y sigue notificando el doble de fallecidos por covid por habitante que Alemania. Además la ocupación de las UCI (25%) está en riesgo extremo y los contagios que reportan la mayoría de comunidades las sitúa en riesgo alto, según el umbral del Ministerio de Sanidad. Ese es el umbral –250 casos por 100.00 habitantes– del que España bajó este jueves según el ministerio, aunque es un dato que no puede ser comparado con el de otros países europeos: Sanidad cuenta los casos por fecha en la que se diagnostican, mientras que el Centro de Control de Enfermedades Europeo (ECDC) pide a los países que informen de los contagios que van conociendo (y que incluyen retrasos, diagnósticos viejos no notificados antes, etcétera). Según esa contabilidad (que es la que usamos en este artículo) la incidencia de España está en 299 casos por 100.000 habitantes, igualmente una de las más bajas de la UE. El ECDC sitúa en 150 casos notificados el umbral para salir de la zona de alerta roja.

En el resto de Europa, la mayoría de países están doblando sus curvas, pero las segundas olas han sido dispares. Todos los países parecen haber pasado su pico de contagios, aunque Portugal, Suecia, Polonia o Italia siguen por encima de 600 casos por 100.000 habitantes.

Bélgica (311 casos por 100.000) y República Checa (551) han sido las peor paradas, con más de 200 muertes por 100.000 habitantes en 14 días. España se ha situado en noviembre entre 80 y 100 (una cifra que se ha traducido en cerca de 300 muertes de media diaria) e Italia ya se sitúa por encima.

En las curvas de países como Francia o República Checa –que han subido rápido y caído en picado– se nota la aplicación de medidas muy estrictas para contener el virus. La curva de Alemania, por otra parte, se parece más a una meseta baja, pero larga, alrededor de los 300 casos por cada 1000.000 habitantes. Al no haber bajada, se han endurecido las medidas de cara a Navidad, conscientes del riesgo de que los contagios se disparen. Ahora ronda las 40 muertes por 100.000 habitantes en 14 días, la mitad que España (aunque aquí la curva de fallecidos, que es la última en bajar después de las de contagios y la de hospitalizados, ya está en ligero descenso).

¿Por qué baja la curva de contagios?

En España la incidencia de 299 contagios por 100.000 habitantes llega un mes después del pico de 600 casos (registrado la semana del 9 de noviembre) y vuelve a niveles de finales de verano. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Algo que diferencia la curva de España de la de la mayoría de países europeos es que empieza a subir lentamente ya a finales de julio. Si bien en primavera el crecimiento de la epidemia fue tan rápido como la caída tras el confinamiento estricto, en la segunda ola el aumento de casos ha sido más sostenido. “En España la segunda ola empezó antes y las medidas que se tomaron tuvieron un efecto”, confirma Alberto Infante, de la Escuela Nacional de Sanidad y del Instituto de Salud Carlos III. Pero la caída está siendo lenta: “Con medidas más duras, la caída se habría producido antes y la mortalidad sería menor”, añade.

Desde el verano los contagios fueron subiendo hasta comienzos de octubre, para luego dibujar otra joroba que alcanzó su pico a comienzos de noviembre. El virus golpeó al país de forma desigual: Cataluña evitó un pico en verano, pero el País Vasco llegó a la segunda ola a finales de agosto y Madrid tocó techo a finales de septiembre. Hasta hace un par de semanas todavía había comunidades donde crecía la curva (Asturias, Cantabria o Andalucía), aunque ahora baja en todas. También lo hacen los hospitalizados, quizás el mejor termómetro para medir la incidencia real de la pandemia.

Los expertos consultados no tienen una respuesta unánime para explicar la caída de la incidencia. Los factores son muchos y algunos de ellos solo se verán una vez haya pasado la pandemia y se puedan estudiar las consecuencias reales de cada medida: “Todo ha contribuido. Las restricciones sociales, como el toque de queda, los confinamientos perimetrales o el cierre de la restauración, y también la acción sostenida de diagnóstico precoz, rastreo y realización de pruebas diagnósticas”, expone Daniel López-Acuña, exdirector de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Además, aunque de manera variable, hay más concienciación de que hay que tener cuidado”.

En la bajada de esta segunda ola también ha influido el uso de los test de antígenos, un arma que España y el resto de países europeos no tenían en la primera ola. Se utilizan sobre todo para reforzar la detección de infecciones activas (hasta hace pocos meses, solo se hacían PCR). Según López-Acuña, han sido un factor más: “Lo importante es tener capacidad diagnóstica, con PCR y test antigénicos cuando haya que usarlos”. Para Sonia Zúñiga, investigadora del grupo de covid CSIC, “es normal que usar más antígenos haya contribuido a bajar las curvas: se ha empezado a hacer test y aislar mucho más rápidamente, con la consecuencia de estar cortando muchas posibles cadenas de contagios”.

Donde ya se nota una tercera ola es en Estados Unidos, que tiene una incidencia de 700 casos por 100.000 personas en 14 días. Sus hospitales de momento siguen llenándose, aunque hay menos personas ingresadas que en España o Francia. En Europa, todavía no se ve un repunte que haga pensar en una nueva ola, pero los niveles de incidencia todavía son altos y obligan a no relajar las medidas.

Información sobre el coronavirus

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