La crisis del coronavirus

Desescalada en la arena

El Ministerio de Industria recomienda en un borrador el control de aforo y el distanciamiento en las playas. Los Ayuntamientos en fase 2 acogen con cautela el reinicio de los baños

La playa de la Barceloneta este viernes.
La playa de la Barceloneta este viernes.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

“Por favor, que nos dejen vivir. Llevo dos meses escuchando la palabra prohibir”. Bajo el peso de los 29 grados que caen en Barcelona, Maribel, una vecina de Poblenou, se rebela después de que una agente de la Guardia Urbana le acabe de advertir de que no puede estar estirada en la toalla. Ni tomar el sol ni bañarse está permitido en una capital que aún sigue en fase 0 atenuada y que el lunes pasará a la 1. Pero ni en las ciudades costeras que están a punto de transitar a la etapa 2, que ya permitirá darse un chapuzón, tienen claro cómo harán posible casar ese anhelado deseo con la necesidad de distancia impuesta por la crisis del coronavirus.

En provincias del sur, como las de Cádiz o Huelva, los ciudadanos celebran la bajada de escalón en el desconfinamiento que experimentarán a partir del lunes. Las temperaturas se han empeñado en recordar que el verano se acerca inexorablemente. Aunque ahora son los Ayuntamientos los que sufren la presión de tener que garantizar medidas de limitación de aforo o separación a lo largo y ancho de kilómetros de playas difíciles de controlar. Como orientación les pueden servir las recomendaciones de un borrador del Gobierno que, de entrada, vaticina un verano atípico en los arenales.

Habrá medidas poco habituales para evitar contagios, entre ellas el control de aforo y la separación entre hamacas, e incluso la delimitación del espacio para cada persona. Lo principal será garantizar la separación física entre bañistas, por lo que la imagen de playas atestadas que se repite cada año cambiará mucho en esta ocasión. El Ministerio de Industria encargó al Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE) un protocolo, que el organismo consensuó con comunidades autónomas y Ayuntamientos. El documento está aún en fase de borrador, tendrá que ser autorizado por el Ministerio de Sanidad y la regulación final dependerá de los Consistorios, en su mayor parte, responsables de estos espacios.

Tener que aplicar algunas de estas medidas es algo con lo que Francisco Ruiz-Giráldez, alcalde de Tarifa (Cádiz), ya contaba hace días, cuando puso en marcha los preparativos para iniciar esta accidentada temporada en sus playas. Sin embargo, el adelanto del baño a la fase 2 —en principio se planteó para la 3— ha colocado a este y otros municipios entre la espada y la pared. El estado de alarma provocó que las localidades costeras izaran la bandera roja para impedir los chapuzones. A partir del lunes podrían arriarla, pero el comienzo de la temporada estival depende de cada Ayuntamiento. Es entonces cuando se ponen en marcha las medidas de seguridad. Ruiz-Giráldez teme que en localidades donde no estén aún habilitados estos servicios pueda haber masificaciones.

La orden ministerial que permite reabrir las playas en fase 2 —hasta ahora, solo han abierto algunas para pasear— deja claro que habrá que guardar dos metros de distancia con otros bañistas, mantener una higiene de manos adecuada y no formar grupos de más de 15 personas. La norma de Sanidad señala que las playas deben instalar cartelería y mensajes de megafonía sobre las normas de higiene y recordar a cualquier usuario con síntomas que debe irse. No se podrán usar las duchas ni las fuentes de agua. Eso ha llevado a Ayuntamientos como el de Cádiz a mantener la bandera roja el lunes para impedir el baño y así ganar tiempo. Conil, Rota o La Línea la arriarán aunque sin el plan de playas en funcionamiento. Solo El Puerto de Santa María abrirá la temporada ya el lunes con medidas implementadas. Algunas de sus acciones de seguridad coinciden con el borrador del ICTE y las recomendaciones del Gobierno andaluz.

Y eso es solo en Consistorios costeros que pasan a la fase 2. En Barcelona aún se antoja tan lejos que los avisos de la policía exasperaban a los presentes este viernes en playas como la de Sant Miquel. “¿Y los veranos que hemos soportado a los turistas haciendo el animal y a los vendedores de mojitos ilegales? ¿Dónde estaba la policía?”, lamentaba Alberto, después de que los agentes le advirtieran de que lo de tomar el sol tenía que esperar.

Con información de Miguel Ángel Medina y Alfonso L. Congostrina.

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