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Los padres de Vincent Lambert abandonan la batalla judicial

Aceptan la muerte “inevitable” del francés tetrapléjico y en estado vegetativo que ha encarnado el debate sobre la muerte digna en Francia

El hospital de Reims donde Vincent Lambert está ingresado y fue desconectado el 2 de julio de las máquinas que lo mantienen con vida. En vídeo, Vincent Lambert: el símbolo de la muerte digna en Francia.

Los padres de Vincent Lambert tiran la toalla. Tras años de encarnizada batalla judicial para impedir por todas las vías posibles que su hijo fuera desconectado de las máquinas que lo mantenían con vida para proporcionarle una muerte digna, como recomendaban sus médicos y apoyaba su mujer y tutora legal, han decidido no luchar más. Según han anunciado este lunes, casi una semana ya desde que los médicos detuvieran los cuidados de su hijo, aceptan ahora la “inevitable” muerte del enfermero de 42 años, tetrapléjico y en estado vegetativo desde hace más de una década, cuyo caso ha encarnado como pocos el debate sobre el derecho a morir en Francia.

“Esta vez, se ha terminado (…) La muerte de Vincent es ya inevitable”, dijeron en un comunicado los padres de Lambert y dos de sus hermanos, todos católicos tradicionalistas y los únicos de esta extensa y complicada familia que rechazaban la posibilidad de una muerte digna del enfermero, que sufrió un accidente de tráfico en 2008 que lo dejó en un estado posteriormente declarado irrecuperable. Durante años, los Lambert se enfrentaron en tribunales nacionales y europeos a la mujer de su hijo, Rachel Lambert, quien apoyada por los otros seis hermanos del enfermero y uno de sus sobrinos, François Lambert, ha luchado también encarecidamente por la desconexión de Vincent, afirmando que ese habría sido su deseo. El problema de este caso que ha reabierto el debate en Francia sobre el derecho a morir dignamente es que Vincent Lambert nunca llegó a escribir —como tampoco lo han hecho la mayoría de los franceses— un testamento vital donde especificara su voluntad.

Los médicos desconectaron a Lambert el pasado martes de las máquinas que lo alimentaban e hidrataban artificialmente y a la vez lo sometieron a una sedación profunda para que no sufra hasta su muerte, que se espera se produzca en las próximas horas o días.

Según los abogados de los padres de Lambert, Jean Paillot y Jérôme Triomphe, tras los últimos intentos judiciales realizados la semana pasada —y que volvieron a ser rechazados— “ya no quedan más recursos”. Además, dijeron en otro comunicado, “es demasiado tarde. Vincent se está muriendo. La situación en la que lo ha puesto el doctor Sanchez es médicamente irreversible”. Aun así, según ha revelado la emisora France Info, los abogados presentaron el viernes pasado una denuncia por homicidio voluntario contra el médico que desconectó a Lambert de las máquinas el martes pasado. Sanchez fue interrogado este fin de semana por la policía judicial.

En Francia no está legalizada la eutanasia. Pero la posibilidad de detener los cuidados de una persona en estado irrecuperable está prevista por la Ley Leonetti —en nombre del diputado que la elaboró— de 2005. Esta normativa establece que los cuidados médicos “no deben prolongarse con una obstinación irrazonable” y que, en el momento en que parezcan “inútiles, desproporcionados o sin otro efecto que el mantenimiento artificial de la vida, pueden suspenderse o no emprenderse”. La normativa fue actualizada en 2016 para incluir en este proceso de fin de vida una “sedación profunda y continuada” para que el paciente no sufra hasta que se produzca su deceso.

Uno de los problemas de esta normativa, según sus críticos, es la vaguedad del término “obstinación irrazonable” que da, dicen, demasiado espacio a la interpretación por parte de médicos y de jueces en caso, como en el de Lambert, de divergencia de opiniones en el seno de los familiares.

También el hecho de que no se establezca una jerarquía para decidir, en caso de que no exista un testamento vital, quién dentro de la familia tiene la voz principal y que, incluso aunque un paciente haya dejado por escrito su voluntad, la ley no obligue a los médicos a seguirla en caso de conflicto familiar, según denunció este lunes el presidente de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente (ADMD), Jean-Luc Romero. “Cuando se ha escrito una cosa, debe ser respetada”, sostuvo en declaraciones a la emisora BFM TV, donde también reclamó la legalización de la eutanasia, opción que según las encuestas apoya el 96% de los franceses.

En declaraciones a las puertas del hospital de Reims, el sobrino de Vincent Lambert, François, uno de los familiares que más han luchado por una muerte digna de su tío, también reclamó “protocolos definidos” para mejorar la ley Leonetti y que se eviten procesos judiciales tan largos como los del caso Lambert, en tribunales desde 2013. Además, criticó, prolonga demasiado tiempo el proceso de fin de vida del paciente, ya que deja en manos de los médicos que el paciente muera en solo unos días o hasta dos semanas, para que no se les pueda acusar de haber cometido eutanasia. “No estaría mal que la ley autorizara que (el proceso) fuera más rápido y que para ello hubiera un protocolo” que además fuera “unificado” en todo el país y se centrara en “proteger” al paciente, señaló.

Aunque en un principio los padres habían convocado para este lunes junto con sus abogados una concentración en París, el acto fue finalmente cancelado. Al igual que otros familiares, los padres de Lambert realizaron en la tarde una visita a su hijo.

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