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La Fiscalía francesa investiga la “desaparición inquietante” de una erasmus española

Desconcierto entre los estudiantes, que se enteraron del caso de la Erasmus Natalia Sánchez por las redes sociales

Natalia Sánchez Uribe

Angustia, incredulidad, desconcierto… la misteriosa desaparición en París de la joven española Natalia Sánchez Uribe, una estudiante Erasmus de 22 años de la que no se sabe nada desde el 1 de mayo, sigue generando preguntas por el momento sin respuesta. La Fiscalía de París ha abierto una investigación por “desaparición inquietante” de la joven -un procedimiento que pueden solicitar los familiares cuando consideran que la desaparición no es voluntaria- y ha puesto el caso en manos de la Brigada de represión de la delincuencia contra personas, una rama especializada de la policía judicial francesa, confirmaron este martes fuentes de la fiscalía a EL PAÍS. Los agentes trabajan en “coordinación” con la policía española, que realiza un seguimiento “estrecho” del caso, según la Oficina de Información Diplomática. Un equipo de la policía científica efectuó en la tarde del martes un registro en el piso donde residía la joven. Los padres de esta se encuentran en París siguiendo la investigación con apoyo del consulado español, sin que se hayan conocido nuevas pistas desde que trascendiera que se había hallado la mochila de la joven con su teléfono móvil y ordenador en un parque cercano a la universidad donde estudiaba.

Allí, en la Escuela de Economía de la Sorbona donde Natalia Sánchez estaba a punto de concluir el curso antes de regresar a la facultad de Economía y Empresa de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), nadie había sido informado oficialmente hasta este martes de la desaparición de la española. Así lo aseguró a varios periodistas el jefe de seguridad de la facultad, Raphael Quintero. Si efectivamente la UAB está colaborando con la Sorbona para “compartir toda la información que necesiten” sobre el caso, como aseguró a la Agencia EFE, esos datos no habían llegado aún a los encargados de velar por la seguridad de los 15.000 estudiantes que cada día atienden clases en este complejo de edificios de la calle Tolbiac de París, en el distrito XIII, y que se mostraron sorprendidos y consternados al conocer la desaparición de la joven española, un caso único en esta facultad, aseguraron. “Era muy simpática, adorable”, dijo uno de los guardias de seguridad quien, tras ver la foto de la joven distribuida por las redes sociales, aseguró conocerla “de vista”.

Sorpresa también entre la mayoría de los estudiantes, cuyos representantes sindicales tampoco habían sido informados de la situación. De hecho, muchos se sintieron extrañados de que no hubiera circulado rápidamente ninguna alerta oficial y, también, de que no se hayan distribuido carteles con su foto por la universidad, donde llevaba estudiando desde septiembre y donde esta semana tendría que haberse presentado a los exámenes, como el resto de sus compañeros.

Sol, una estudiante argentina de Economía en la Sorbona, dijo que se había enterado por las redes sociales del caso de Natalia Sánchez. “Se está viendo mucho en los grupos de Facebook que tenemos los estudiantes, se está preguntando por ella y se está compartiendo su foto, pidiendo cualquier persona que tenga información para que se pueda encontrarla rápido”. Tomás, otro estudiante de Economía, de Brasil, también acababa de enterarse por la misma vía. “Estoy triste, espero que se la encuentre y esté bien”, dijo.

Angelo Pavia, el dueño del piso donde vivía Natalia Sánchez y del que se estaba mudando —tenía previsto alojarse con una amiga las dos semanas que le quedaban de curso — cuando desapareció, lleva días “angustiado”. Ambos tenían que haberse encontrado el 2 de mayo para que la joven le entregara las llaves del piso y revisaran juntos su estado antes de que el hombre, de origen italiano, le devolviera la fianza de un mes que había depositado cuando se quedó con el apartamento, hace unos meses. El piso debería haber estado ya vacío, pero cuando Pavia entró, vio “que aún había cosas allí”. Aunque la policía le ha pedido que no dé detalles, indicó que no parecía que hubiera pasado “nada feo”. Llegada la noche, la joven seguía sin volver al apartamento y ahí comenzó a “inquietarse”, explicó a EL PAÍS poco antes de que los agentes regresaran a la vivienda, donde permanecieron más de dos horas. El 3 de mayo, un “chico joven” pasó para preguntar por la joven y ahí el dueño supo que la andaban buscando porque no respondía a ningún mensaje ni llamada. Fue cuando los amigos acudieron a la policía, algo que él hizo un día más tarde para contar lo que sabía, que no es mucho, sostiene, porque nunca llegó a conocerla en persona.

“Nunca nos encontramos, pero hablábamos a menudo por teléfono, hablaba un italiano casi perfecto y parecía inteligente, vivaz, una chica joven que daba la impresión de que se podía confiar en ella”, aseguró. Sobre las declaraciones de amigas de Sánchez acerca de que estaba preocupada porque se sentía perseguida y observada, Pavia confirmó que la sintió “nerviosa” la última vez que conversó con ella, pero dijo que lo atribuyó a que él le había retrasado el encuentro porque se tuvo que quedar más tiempo en Italia cuidando de su padre y solo pudo volver a París el 2 de mayo. Para entonces, Natalia Sánchez ya se había esfumado.

 

La familia de la joven desaparecida pide discreción

Hermetismo en torno a Natalia Sánchez Uribe. Aunque el caso saltó después de que los amigos de la joven alertaran a su entorno en las redes sociales, y la foto de la joven ha sido distribuida en Twitter por la Fundación QSD (Quién Sabe Dónde), la familia de Natalia ha pedido discreción. Los padres, granadinos asentados en Mallorca, se encuentran en París siguiendo la investigación de cerca con apoyo del consulado español, que los acompaña en algunos de los procedimientos que deben llevar a cabo, según fuentes diplomáticas. El lunes, pasaron buena parte de la jornada en el consulado, de acuerdo con las fuentes. En breves declaraciones a la Agencia EFE, el padre de la joven pidió que el caso no se convierta en un “circo”.

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