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La víctima que sentó al doctor Vela en el banquillo: “La verdadera justicia son los reencuentros”

Inés Madrigal celebra que la primera sentencia por robo de bebés le dé la razón, pero recurrirá al Supremo para ayudar a que prosperen otros casos

FOTO: Inés Madrigal, la supuesta niña robada que ha logrado la imputación del doctor Eduardo Vela. / VÍDEO: Declaraciones de Madrigal y de su abogado, tras el juicio.

Inés Madrigal se había preparado para todo, o eso creía. “Me esperaba que lo condenaran y que no lo condenaran, pero no que dijeran que Eduardo Vela [ex director de la clínica San Ramón y único procesado por robo de bebés] cometió todos los delitos y que lo absolvieran por prescripción pasándole la pelota al Tribunal Supremo”. Pese a todo, explica a EL PAÍS, está “más contenta que triste”. “Por primera vez tenemos una sentencia que reconoce que en España hubo robo de bebés. Y eso es muy importante”. No solo para ella.

“Me temo que el resto de víctimas hoy ven el vaso medio vacío y mi siguiente objetivo va a ser convencerlas de que está medio lleno, de que hemos dado un paso muy importante”, añade Madrigal. “Voy a recurrir la sentencia al Tribunal Supremo porque es una obligación. Si mi caso fuera el número 2.000 que se juzga por bebés robados, quizá Guillermo [Peña, su abogado] y yo nos habríamos relajado, pero es el primero y muchos afectados que han visto cerrados sus casos dependen de que el Supremo se pronuncie sobre el plazo de prescripción para estos delitos. Hay muchos Velas y muchas sor Marías”.

La primera persona en la que Madrigal pensó al ver esa sentencia que considera “un trampolín”, más que una barrera, fue en su madre adoptiva, Inés Pérez. “Mi caso es uno más, uno de tantos, pero si hemos llegado hasta aquí fue gracias a lo valiente que fue mi madre adoptiva. Ella me demostró que en su vida lo primero siempre fui yo y lo hizo hasta las últimas consecuencias, aceptando que la denunciara, siendo imputada, solo para ayudarme a conocer mi origen. Si ella no hubiera accedido a que la denunciara, mi caso habría sido archivado, como tantos otros”. Inés Pérez falleció en 2016, a los 93 años, sin saber que su testimonio autoinculpatorio había servido para poner fecha al primer juicio por robo de bebés en España.

Ni ella ni su madre adoptiva querían ver a Vela en la cárcel. Tampoco pidieron indemnización —la fiscalía sí reclamó 350.000 euros para Madrigal—. “A mí me hubiera gustado que mostrara cierta empatía y que hubiese llegado al juicio con sus archivos [el doctor aseguró a este diario que los había quemado]. La verdadera justicia son los reencuentros [entre madres engañadas e hijos entregados en adopción]. En este sentido, acusa a la Administración de no haber hecho todo lo posible con un banco de ADN gratuito —Justicia prometió tomar medidas en el asunto— que permita cruzar los datos de los afectados. Madrigal se ha hecho ya tres pruebas genéticas con personas que creía que podían ser su familia biológica. Sin éxito.

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