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China multa a Glaxo con 379 millones por sobornos en hospitales

El director de la multinacional y cuatro altos cargos reciben penas de cárcel de dos a tres años

Oficina de la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) en Shanghai. Ampliar foto
Oficina de la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) en Shanghai. Reuters

Los tribunales de China impusieron hoy la mayor multa de su historia, 379 millones de euros, a la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK), tras encontrarla culpable de organizar una red gigantesca de sobornos en hospitales y centros médicos de todo el país. Asimismo, condenaron al director ejecutivo de la multinacional británica en China, Mark Reilly, y otros cuatro altos cargos de la compañía a penas de cárcel que oscilan entre los dos y los tres años por propiciar sobornos para que médicos, enfermeras y clínicas utilizaran los medicamentos de la compañía.

El caso contra GSK se inscribe dentro de la campaña contra la corrupción que lleva a cabo el Gobierno chino, cuyo presidente, Xi Jinping, ha prometido castigar tanto a “moscas” de bajo nivel como “tigres” en las posiciones más altas. Y ha dejado claro que las grandes empresas extranjeras no están exentas.

Reilly, al que se han impuesto tres años de prisión, no tendrá que cumplir en principio su condena en China. En el juicio a puerta cerrada, la corte encargada del caso, el Tribunal Intermedio Número 1 de la ciudad de Changsha, en el sur de China, dictaminó su libertad condicional durante cuatro años y que sea deportado, informó la agencia oficial china, Xinhua.

De acuerdo con los cargos, Reilly había presionado desde 2009 a sus equipos de ventas para que incentivaran mediante sobornos la venta de fármacos fabricados por GSK. Los sobornos, que alcanzaron los 379 millones de euros –la cantidad que se ha utilizado como referencia para la multa– se escondían como pagos por viajes y para impartir conferencias. No se limitaron solo a personal médico, también se extendieron a funcionarios en Pekín y Shanghái. Esos pagos, según había afirmado la acusación, contribuyeron a disparar los precios de los medicamentos de la compañía, que llegaron a ser siete veces más altos que en otros países.

Los colaboradores de Reilly Zhang Guowei, ex director de Recursos Humanos de GSK en China; el ex director de operaciones, Liang Hong, y el ex director de Asuntos Jurídicos Zhao Hongyan recibieron penas entre dos y tres años de prisión, también aplazadas. Un quinto alto ejecutivo, el encargado de Desarrollo de Negocio, Huang Hong, también recibió una pena de tres años, aunque en su caso no sólo por sobornar sino también por recibir sobornos.

El caso se inscribe en la campaña de Pekín contra la corrupción

La multinacional ha admitido los cargos y el veredicto. En un comunicado en el que pide disculpas, su subsidiaria china, GSKCI, promete convertirse en “un modelo” y reconoce que “las actividades ilegales de GSKCI son una clara violación de las normas y procedimientos internos de GSK”. La multinacional cuenta con cinco fábricas, un centro científico y 7.000 empleados en China.

La compañía ha asegurado desde Londres que satisfará la multa con fondos en efectivo con los que ya cuenta y este montante, y los costes legales asociados, se incluirá en una actualización de sus resultados del tercer trimestre.

El consejero delegado de la compañía, Andrew Witty, indicó que el caso “ha sido una cuestión profundamente decepcionante para GSK. Hemos aprendido, y seguiremos aprendiendo, de este asunto. GSK ha estado presente en China durante cerca de un siglo y seguimos completamente comprometidos con su gente y su pueblo. Seguiremos expandiendo el acceso a medicinas y vacunas innovadoras para mejorar su salud y bienestar. También seguiremos invirtiendo directamente en el país para apoyar la agenda del Gobierno de reforma del sistema sanitario y los planes a largo plazo de crecimiento económico”.

Las comisiones ilegales suponen el 20% del coste de los medicamentos

Las vehementes disculpas de GSK parecen haber surtido cierto efecto y no da la impresión de que la compañía se vaya a ver perjudicada en el futuro en sus operaciones en un mercado farmacéutico que, según la firma de inversión Edison Investment Research, será el mayor del mundo para 2020. Un editorial de Xinhua, que normalmente transmite fielmente la opinión del Gobierno, puntualiza que “si GSK China puede aprender una buena lección y gestionar su negocio de acuerdo con el mandato de la ley, podrá recuperar la confianza del Gobierno y el pueblo chino”.

La corrupción en el sector sanitario y el alto precio de las medicinas y los tratamientos médicos están entre las principales quejas de los ciudadanos. El trato deficiente en los hospitales, real o percibido, ha llegado a generar incidentes de violencia. Según ha apuntado la Asociación de Compañías Farmacéuticas de China, los sobornos suponen el 20% del coste de un medicamento típico en el país.

Empresas extranjeras investigadas

Aunque es el más sonado, y el único que ha llegado a juicio hasta el momento, el caso contra GlaxoSmithKline no es la única investigación abierta contra empresas extranjeras en China. Otras farmacéuticas, como Bayer, también vieron llegar a los inspectores a sus plantas. Las pesquisas se han extendido igualmente a otros sectores, desde el automovilístico a la leche en polvo, por sospechas de que puedan violar la ley antimonopolio china y fijar precios artificialmente altos. Entre los expedientes abiertos se encuentran compañías como Shanghai GM, subsidiaria de la estadounidense General Motors; la neozelandesa Fonterra, especializada en lácteos, o la francesa Danon. Multinacionales del sector tecnológico, como Qualcomm o Microsoft también se encuentran en la lista.

Los grupos de presión en defensa de las empresas extranjeras en China se quejan. Este mes, tanto la Cámara de Comercio de EE UU en China como la europea han denunciado lo que consideran un deterioro del clima para hacer negocios en el país asiático. El presidente de la Cámara de Comercio Europea, Jorg Wüttke, afirmaba hace unos días: “Nos sentimos desproporcionadamente en el punto de mira”. Wütke lo atribuye a que se trata de marcas conocidas entre el público chino y que esas empresas tienen “menos conexiones políticas. Si eres una empresa china y te investigan tienes mejores contactos políticos para responder”. El número de empresas investigadas es pequeño, entre una y dos decenas, de las miles de capital extranjero implantadas en China.

China ha negado que utilice su ley antimonopolio para hostigar a las empresas extranjeras y forzarlas a rebajar precios u ofrecer condiciones más favorables. El propio primer ministro, Li Keqiang, declaraba en el Foro Económico Mundial en Tianjin: “China sigue abierta a la inversión extranjera y lo estará aún más”.

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